Capitulo4

6.3K 304 11
                                        

Narra Nicaury.

Una hora después, me encontraba en el despacho de papá junto a Starling, inmersos en la revisión de documentos. A pesar de todo, admito que a veces disfruto de estas "tareas de princesa", como suelo llamarlas en secreto.

—¡Listo! —exclamé, dejando una pila de papeles a un lado.—Pronto, los niños de la calle tendrán nuevos hogares. —Añadí, sintiendo una oleada de satisfacción que se dibujó en una sonrisa.

—Bien hecho, hermanita. —Respondió Starling con una calidez en la voz que siempre me reconfortaba.

Un silencio breve se instaló entre nosotros antes de que la pregunta brotara de mis labios como un susurro cargado de nostalgia.— Oye, Starling... ¿crees que si mamá estuviera aquí, todo sería diferente?—

Su mirada se posó en mí, interrogante—No lo sé, hermanita. ¿A qué viene ese pensamiento ahora?

—A que la extraño mucho... —Murmuré, y de repente sentí el húmedo rastro de las lágrimas calentándome las mejillas. La ausencia de mamá era un hueco constante, especialmente en momentos como este.

—Oh, pequeña. —Dijo Starling, levantándose de su silla con premura. En un instante, sus brazos me envolvieron en un abrazo.

Narra Richard

Abrí la puerta de mi despacho y la escena me golpeó como un mazazo: mi pequeña Nicaury, sollozando en los brazos de Starling.

—¿Qué sucede? —Pregunté, la preocupación clavándose en mi pecho.

—A ti no te importa. —Espetó ella, con una amargura que me heló la sangre. Desde la muerte de su madre, Nicaury se había vuelto esquiva, a veces con rabietas que parecían sacadas de una niña de cinco o tres años. Una punzada de frustración se mezclaba con mi dolor.

—Pequeña... solo me preocupo por ti, por tu bienestar.—Dije, acercándome con cautela.

—Nunca te he importado.—Replicó, apartándose de mí como si quemara. Esa frase, lanzada con tanta convicción, dolió. Dolió profundamente el rechazo de mi propia hija.

—Nicaury, por favor, no seas así... Papá solo se preocupa por nosotros, especialmente por ti. —Intervino Starling, mirándome con una mezcla de súplica y comprensión

...

Narra Nicaury

Salí del despacho con el corazón latiéndome salvajemente en el pecho, cada latido un eco sordo de la rabia y la frustración que me consumían. No quería nada de él, absolutamente nada. Ni sus palabras cuidadosamente escogidas, ni sus gestos forzados de preocupación. Eran solo eso, palabras y gestos vacíos, carentes de la sinceridad que se había marchitado junto con mamá. No quería escuchar sus excusas endebles, las justificaciones baratas que siempre encontraba para explicar su ausencia, su distancia. Eran mentiras, todas ellas, tejidas con la habilidad de un manipulador que creía que aún podía engañarnos.

Sé que mi comportamiento no es el más adecuado. Lo veo en las miradas de Starling, en el ligero ceño fruncido de algunos empleados de la casa. A veces, incluso yo me sorprendo de la niña testaruda y resentida en la que me he convertido. Pero ¿qué esperaban? ¿Acaso creían que la pérdida de mamá no dejaría cicatrices profundas? ¿Pensaban que podríamos seguir adelante como si nada hubiera cambiado, con él entrando y saliendo de nuestras vidas a su antojo? No. Él se lo merece. Cada desplante, cada silencio cortante, cada mirada de reproche. Él sembró esta desconfianza, esta barrera invisible que ahora nos separa.

Ahora, de repente, le da por actuar como si nosotros le importáramos. Ahora, cuando el fantasma de mamá aún ronda por los pasillos, cuando su ausencia se siente como un vacío constante en cada habitación, decide interpretar el papel del padre preocupado. ¿Por qué ahora? ¿Qué busca conseguir? ¿Acaso cree que con unas cuantas palabras dulces y una falsa preocupación podrá borrar años de indiferencia? No lo creo. Mi corazón se ha endurecido, se ha construido un muro alrededor para protegerme de sus falsedades. Y ese muro, por mucho que lo intente, no se derrumbará tan fácilmente. Necesitará mucho más que unas simples palabras para convencerme de que su interés es genuino. Mucho más.

AceptoDonde viven las historias. Descúbrelo ahora