Tony y Steve mantienen su relación secreta mientras los demás siguen creando caos y problemas divertidos.
Nuevas parejas, parejas que se separan, superheroes nuevos y mucha diversión más.
Segunda parte de Avengers Academy WhatsApp.
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Tony se despierta en su taller. Son las cuatro de la mañana. Y eso no se le haría extraño, pues ya es común en él; pero el problema es que no recuerda cómo llegó allí. Rememora, a las cinco Steve lo levanto para que comiera algo. Así que, luego de pasar siete horas con su novio, procastinando gracias a la calma amenazante que rodeaba a la academia y a las maravillosas vacaciones de las clases (las cuales rara vez tenían), cenaron pizza que tenían guardada, y Steve le aclaro que debían dejar de comer eso casi diario y que él cocinaría, lo cual le dio risa al castaño al imaginarselo con peluca y vestido mientras cocinaba.
Pero, luego, justo cuando el rubio lo obligó a ir a la cama, a la media noche; todo se borra. Y no puede recordarlo por más que trate. Se frustra, pues tal vez para cualquier persona le es normal olvidar cosas todo el tiempo, pero para él no. Puede recordar perfectamente aquella vez que en segundo grado miró el calendario que tenía una imagen de Tesla ― ya que estaban en clase de física―, un jueves a las once de la mañana, justo encima de la cabeza de su maestra y pensó que era hora de que terminará la clase y así poder comerse el brownie que Jarvis le había mandado por correo y esperaba en la segunda bolsa de su mochila. Y ese no es un recuerdo tan específico como otros que tiene.
Así que, entre su preocupación y su confusión, sube hacia su cocina buscando algo para beber y poder tratar saliva con normalidad. Cada escalon se convierte en una pregunta hasta que pone un pie sobre su piso de acrílico y se queda sin ninguna respuesta. Toma un vaso de agua y abre el gritó llenadolo hasta la mitad.
Jamas le ha gustado tomar agua en vaso de cristal, pues siempre ha sentido que sabe rara, pero está demasiado enfrascado en sus pensamientos para notarlo. Sin embargo, si nota las pisadas de su novio con dirección hacia él.
―¿Qué estás haciendo despierto? ― pregunta con voz suave antes de recargar su espalda en la barra de la cocina y mirar al castaño. Sus ojos se notan más pequeños, casi hinchados por haber dormido.
―Ya sabes, la deshidrata cien nocturna ― contesta vagamente dejando su vaso en el fregadero. Steve toma el vaso y lo llena, para poder beber él, dándole así la razón a Tony sin una palabra ―. ¿Alguna vez has sentido que por más que duermas no descansas, sino al contrario, terminas más agotado? ― cuestiona antes de encaminarse y recargar su cabeza sobre el pecho del castaño.
―Tal vez no te pasaría si durmieras en un horario definido ― contesta con cierta ironía, pero el castaño ni siquiera sonríe, no está hablando de eso.
―Aunque no me creas, esto me pasa desde hace pocos meses. Desde que tengo el maldito virus ― y entonces Steve lo abraza, porque sabe que el virus aun sigue siendo un elefante, no sólo en la habitación, sino en toda la torre.
―¿Y cómo puedo ayudarte? ― pregunta al tiempo en que sube su mano por la espalda del genio para acariciarlo suavemente con sus dedos.
―Dejame aquí, entre tus bubis ― contesta con sarcasmo, haciendo que el capitán ria un poco; pero sabe que sólo lo hace para ocultar sus sentimientos y cambiar de tema. Y lo deja hacerlo, porque no se dio cuenta que no estaba en la cama hasta hace cinco minutos, cuando despertó.