Tony y Steve mantienen su relación secreta mientras los demás siguen creando caos y problemas divertidos.
Nuevas parejas, parejas que se separan, superheroes nuevos y mucha diversión más.
Segunda parte de Avengers Academy WhatsApp.
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Tony se acerca a la puerta, tiene el cabello mojado y algunas marcas de gotas sobre su camisa gris. Del otro lado de la puerta se encuentra el repartidor, quien parece bastante intimidado por tener que registrarse y pasar a través de la seguridad de aquella academia, subir doce pisos, atravesando laboratorios y talleres ― entre otras instalaciones ― para poder entregar aquella comida de origen italiano.
―Muchas gracias ― dice Tony sin darle mucho tiempo al chico de cabello negro y rizado para hablar, principalmente porque parece no poder. Saca de su billetera un billete de cien dólares y se lo extiende al chico, quien al principio parece querer negarse después de entregarle las dos pizzas ―. Sé que la vida puede ser más difícil para algunos. Yo tengo suerte, así que espero que tú sepas guardar esto para cuando realmente lo necesites ―. Interrumpe extendiendo la propina.
―Mu... muchas gracias, Señor Stark ― contesta el chico con una gorra y el característico logotipo de la empresa para la que trabaja. Tony asiente.
―Dime Tony ― corrige no sabiendo si alguna vez se volverán a ver. El chico se despide con la mano y el castaño cierra la puerta lentamente después de corresponder el gesto.
Coloca ambas manos bajo las cajas para sí no tener que balancearla sobre una. Steve lo mira desde el pasillo, con el cabello húmedo cayendo sobre su frente.
―Adivinare, ¿cincuenta dólares? ― pregunta el rubio y su novio asiente, dejándolo sin otra opción que formar una sonrisa con sus labios, para no admitir que en realidad fue más dinero.
No le puede reprochar aquello. Sabe muy bien que el sueldo de repartidor y de mesero muchas veces no es bueno; y que Tony, al tener cierta culpa al tener tanto dinero, le gusta siempre dar buenas propinas e invitar a comer a todos sus amigos sin ninguna condición. Rogers notó como el genio dejó de dilapidar su herencia y derrochar dinero gradualmente hasta un punto en que era responsable y consciente de sus finanzas. El capitán no sabe que aquel despilfarre comenzó luego de la muerte de Howard y María¹, y se había detenido gracias a él.
―Oye, no todos pueden disfrutar de que su novio les pague todo ― Steve se cruza de brazos ante ese recordatorio.
―Oye, jamás terminamos de aclarar ese asunto ― contesta caminando delante del castaño hasta la habitación.
―Creí que ya lo habíamos aclarado. Somos una pareja de los cincuenta, yo traigo el dinero y tú haces de comer y crías a los niños; con la excepción de que ambos tenemos pene ― aclara el castaño encogiendose de hombros.
―No me convence ― el rubio hace una mueca antes de sentarse sobre la cama, Stark lo imita luego de dejar la pizza sobre el colchón.
―A mí sí. Y si no, ya te dije, puedes ser mi guardaespaldas ― réplica antes de abrir las cajas de pizzas. Toma una rebanada de peperoni y la muerde.
―¿Trabajar para mi novio? ¿No te acusaran de nepotismo? ― pregunta comiendo una rebanada hawaiana.
―Bueno, entonces podría pagarte por hacer otras cosas ― ofrece de forma sugestivas. Steve niega con la cabeza.