Intercambio.

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―¿Sabes? Esto se siente muy raro ― dice Tony mientras está acostado en su sillón, con Steve recargado en su pecho y abrazando su abdomen

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―¿Sabes? Esto se siente muy raro ― dice Tony mientras está acostado en su sillón, con Steve recargado en su pecho y abrazando su abdomen.

―¿Qué de todo? ― pregunta el rubio sintiendo las huellas dactilares del genio pasearse por su cuero cabelludo, y ocasionalmente sus orejas.

―Esto. La paz. No había tenido un momento así en mucho tiempo. Sé que los elfos oscuros seguramente estén haciendo un plan, y tal vez deberíamos preocuparnos por cuanto tiempo se han tardado, pero; en este preciso instante, nada me preocupa. No siento urgencia o frustración, sólo está extraña calma que me invade ―contesta, sintiéndose sumamente cursi, pero sabe que con el capitán puede permitirse ser lo que quiera sin el miedo de ser rechazado.

―Yo pensaba que era por el hecho de nuestro compromiso. A mí es lo que se me hace raro, porque no tenemos nada físico para comprobarlo, pero lo siento. Es casi como si hubiera algo que nos atrae, más que antes ― comenta permitiéndose sonar igual de cursi. Estando en aquella torre podían ser lo que quisieran.

―Es ataraxia¹, Steve. Por fin entiendo a lo que se refiere esa palabra ― alcara dejando en duda a su novio, pero prefiere evitar preguntas para no romper el momento.

Percibe el movimiento de las manos del mecánico por sus hombros, subiendo a sus bíceps y no pudiendo continuar debido a que sus antebrazos lo rodean. Entonces comienzan a decender a su espalda mientras la presión placentera sobre su piel aumenta. Se levanta, hundiendo sus manos en el sillón, para mirar a su pareja. Sus ojos castaños, redondos y de pestañas tan hermosas que llaman la atención de todos. Se acerca para besarlo, lento, tomándose el tiempo del mundo que sienten que tienen. Un momento que les es demasiado sublime. Sin nadie alrededor, genuinos y juntos. Steve se separa para quitarse la playera y Tony hace lo propio. La mano del soldado se atora y se demora más de lo querido en sacarse la manga larga de su prenda. Tony resbala su espada por el sofá y Steve se coloca en cima de de él. Se tocan, despacio, suave. Como si fuera la primera vez, nerviosos, inocentes, torpes. Se permiten estar absortos, sin necesidad de saber que hacer, fluyendo con aquel momento de ataraxia. A Tony le recuerda lo que es estar en tu cama a altas horas de la madrugada con un par de copas en cima, como si la habitación se meciera pausadamente mientras sobre tus ojos sientes el peso del sueño y en tu mente está la libertad que sólo el alcohol te puede dar. La última pieza de ropa toca el azulejo del suelo después de mucho tiempo.

Se besan, ocupan sus manos y labios para recorrer la piel del otro. Sólo necesitan tocarse, no es necesario nada más. El rubio sonríe con medida, mientras el sol cae sobre la mitad de su cara, haciendo resplandecer su cabello como si fueran delgados hilos de oro. Tony tiene sombra sobre sus ojos, haciéndolo parecer mayor y más indiferente, pero sabio y jodidamente sexy. El atardecer en sus rostros tiene diferentes significados, pero siempre será el mismo sol el que los alumbraba.

―Te amo ― uno dice, sin saber si el otro fue quien lo pronunció. Sus palabras se mezclan y se confunden. No es necesario diferenciarlos. Pierden el sentido de su extensión, no saben quienes sin porque ya no es necesario una identidad.

Avengers Academy WhatsApp II.Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora