Capítulo 18: Día de parque

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Landon

Toqué el timbre del departamento, escuche murmullos y después como la puerta era abierta.

Sonreí de lado —Buenos días.

El hermano de Emily me dio el pasé  luego se fue dejándome solo en la sala, mis niñas salieron corriendo de su cuarto hacia mi, me posicione a su altura y las recibí con los brazos abiertos.

—Hola papi.— saludaron ambas al mismo tiempo, les di un beso en la frente a cada una.

Siempre que estaba a su lado me embargaba una cálida sensación en el pecho, anhelaba poder ser una familia en toda la palabra, pero también sabía que necesitaba que luchar por ello.

La noche pasada me había dolido ver como Emily sonreía con otro, pero me tuve que tragar mis celos por dos importantes motivos: no quería que mis hijas tuvieran una mala imagen de mí y sabía muy bien que no tenía ningún derecho de reclamarle nada, los había perdido.

Sacudí la cabeza y volví a sonreír —Hola mis niñas ¿Cómo amanecieron?

—Muy bien, soñé con unicornios.— me contesto Candy emocionada.

—Que bien.

Lía trató de ver por detrás de mi espalda y frunció el ceño —¿Qué escondes, papá?

Sonreí, mi pequeña era tan lista

Saqué las manos y les enseñé el ramo de flores que traía —Es un regalo para su mamá.

—¿Y por qué le vas a regalar eso?

—Porque la quiero mucho.

—¿Ósea que también nos vas a regañar algo a nosotras? ¿o no nos quieres?— pregunto Candy y ambas se cruzaron de brazos.

Reí —Claro que sí, pero eso será hasta que vayamos al parque.

Sus ojitos se iluminaron —¿Vamos a ir al parque?

Hice una mueca —Bueno, primero tendremos que convencer a su madre.

En ese preciso momento levanté la vista y la vi ahí, con su cabello todo alborotado y una sonrisa en el rostro, mi corazón empezó a latir desenfrenado e instintivamente me levanté.

—Buenos días.

Se acomodo un mechón de cabello detrás de la oreja y me pareció el gesto más tierno que hubiera visto —Hola.

—Cuando las vi me recordaron a ti y no pude evitar comprarlas.— le dije entregándole el ramo de flores.

Tomó el ramo y se quedó en silencio ¿acaso la había dejando sin palabras? Esa era una muy buena señal.

—Gracias, Landon pero no te hubieras molestado.

Sonreí —Valió la pena.

Candy y Lía se acercaron a nosotros y me hicieron una seña, sabía que se referían a la ida al parque.

—Y además, los tres.— tome las manos de nuestras hijas  —Queríamos saber si te gustaría ir con nosotros al parque.

Emily nos intercalo la mirada entre los tres, Candy y Lía se acercaron a ella y la abrazaron por los pies —¿Si mamá? Di que sí, por favor, ¿si?— empezaron a canturrear al mismo tiempo.

Emily levanto las manos —De acuerdo, sólo iré a tomar una ducha y luego ya alistamos lo que llevaremos para comer.

Intervine —No te preocupes por eso, ya tengo todo arreglado para comer allá.

De Vuelta a ti | ✓Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora