Nunca serás realmente feliz. Qué triste.
Aunque Sophie alentó a Evalynn a irse a casa con su esposo en tres ocasiones diferentes después de que Harry se fuera del Chocolat' de Soph, su amiga no cambió de opinión.
-No te podrás librar de mí hasta que bajemos del autobús en Gig Harbor.
-No tomaré el autobús a casa.
-Como sea- dijo Evalynn, pensando que bromeaba.
Sophie mostró su decepción frunciendo el ceño; después de tantos años, Evalynn debería haber sabido sin que se lo dijera.
-Porque hay otra cosa que necesito hacer esta noche.
Por fin, cayó en la cuenta.
-Ay, dios! Lo siento. Por todas las cosas insesibles. Irás al cementerio, no?- Evalynn hizo una pausa, al observar que la expresión de Sophie se tensaba- Quieres que vaya contigo este año? Quiero decir... puedo?
Sophie relajó el rostro lo suficiente como para sonreir.
-Ya has hecho bastante. En serio. Esto es algo que necesito hacer sola.
Evalynn sonrió también, luego le dio un abrazo a Sophie, que decía: "Todo va a estar bien", mientras pensaba:"Cuándo va a estar bien? Es hora de superar el pasado y seguir adelante". No era por falta de comprensión que Evalynn se sintiera de esa forma. Como Sophie, conocía la tragedia, ya que había perdido a su madre por una sentencia de prisíon cuando tenía ocho años. Fue su mutua falta de familia lo que las juntó cuando eran niñas y forjó un vínculo inseparable entre ellas. Pero por razones que Evalynn no comprendía totalmente, las cicatrices de Sophie eran más profundas que las suyas.
Evalynn soltó a su hermana adoptiva.
-Estás absolutamente segura? No tienes que ir sola, sabes?
-Estoy segura.
Para la hora en que el personal de la tarde se retiraba, un muchacho pelirrojo de la universidad llamado Randy, apareció en la tienda a las cinco en punto. Sophie estaba debilitada emocionalmente. Por lo general, se quedaba un rato más después de que llegaba Randy, para adelantar las preparaciones del día siguiente, pero el sol de septiembre ya estaba comenzando a descender, por lo tanto, el tiempo se estaba convirtiendo en un factor crítico.
Sophie paró al primer taxi que encontró y se dirigió al norte, hacia Seattle. Aunque quería, no aceptaba ir al cementerio más de una vez al año, pero conocía el camino de memoria.
El tráfico de la I-5 era predecible: una pesadilla. Para la hora en que el taxi se detuvo frente al cementerio Evergreen Washelli en Aurora Avenue, el sol se había sumergido en el horizonte occidental. Sophie pagó la tarifa y salió rápidamente.
Dentro del perímetro cercado del cementerio, siguío el camino principal que hacía una curva hacia el este. El sendero se dividía cerca de la base de una famosa estatua de la Primera Guerra Mundial llamada The Doughboy. A partir de la estatua, tomó el sendero de la izquierda y se dirigió al norte, donde había varias colinas pequeñas revestidas de altos cedros.
Sophie salió del camino principal para los últimos cien metros y zigzagueó alrededor de arbustos y tumbas hasta que llegó a una fila de abedules en la cima de la colina. Llegó a un punto en el que los setos ya no bloqueaban la vista de la tumba de sus padres y se paró en seco.
Había un hombre allí, en cunclillas sobre el pasto, que miraba las sepulturas hacia las que ella se dirigía. El hombre estaba de espaldas a ella.
Sophie se preguntó cuántas probabilidades había de que la única otra persona que había en el cementerio estuviera visitando una tumba junto a la de sus padres. No era bueno. La idea de estar sola con un hombre extraño que estaba agachado sobre la tumba de su familia le dio un escalofrío. Se volvío con lentitud, trató de escabullirse sin ser detectada.
Dio solo tres pasos.
-Hola! No te vayas! Me iré ahora- era con seguridad una voz de hombre, pero con un extraño sonido cantarino. Algo decididamente... único. Sophie giró otra vez.
El hombre era bajo y de hombros anchos, y llevaba anteojos oscuros. Se le acercó sonriendo, y ella notó un saltito peculiar en su forma de caminar.
-En serio- continuó él- ya he terminado aquí.
Sophie observó al hombre mientras se aproximaba. Era menor que ella, tenía quizá, veinte años. En otras circunstancias, habría sentido terror, pero algo en su comportamiento le decía que no se preocupara. A medida que él se acercaba, ella notó que su cabaza era un poco más grande de lo normal, su rostro algo más redondeado. Quería verle los hojos, pero se escondían detrás de unos lentes espejados. Sophie tragó saliva.
-Encontraste lo que estabas buscando?- preguntó sondeándolo cuando él estuvo a unos pocos pasos de distancia.
Él sonrió, pero no se detuvo, ni siquiera aminoró la marcha.
-Solo estaba de paso- dijo con una risita- Tenía que hacer algo por mi papá- el hombre sonrió todavía más, metió las manos en su sudadera y continuó caminando.
Sophie observó al extraño con curiosidad. Pensaba en el inusual tono de voz-un ceceo atenuado que sonaba como una melodía-, cuando otro movimiento detrás de ella captó su atención. Era un brazo que saludaba.
-Sophie! Espera!
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Ok... hola chicas! Espero les este gustando, es una historia que estoy adaptando y me gusto mucho, solo quiero decirles que si les gusto denle a la estrellita y comenten, me harian muy feliz!...
Quien creen ustedes que sea el chico que vio Sophie?
Quien habra ido a buscarla?
-A
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Dulce Mala Fortuna (Harry Styles)
FanficExiste el amor verdadero? Podemos alcanzar la felicidad? Sophie y Harry se reencuentran para cambiar su suerte.
