Tres meses después.
-Laur, amor… Lauren –la suave voz de Camz resonó en mis oídos haciéndome salir de mi trance- ¡es un poco tarde amor! –Repitió riendo contra mis labios- vas a llegar tarde a la oficina… de nuevo –volvió a sonreír.
-¡Demonios! –me quejé ante la noticia. Digamos que no era del todo una sorpresa llevo un par de días trabajando hasta tarde y siendo secuestrada por Camila a la habitación al final de la noche para ser su rehén en nuestra cama, si ¡nuestra!- James se va a enloquecer.
-Dile que no sonó la alarma –sugirió ella regalándome la mejor imagen de la mañana, su rostro muy cerca del mío con una amplia sonrisa- te hice café –avisó dando un pequeño golpe en mi trasero, sal de la cama.
-Esa excusa la usé ayer Camz, no creo que funcione dos veces seguidas –hablé camino a la ducha- le diré la verdad tengo una mujer inagotable viviendo en mi casa. –Reí mientras ella me lanzaba una almohada contra la espalda- ¡Te amo!
-Cállate Lauren –respondió riendo- tienes tu desayuno en la mesa, pero es todo lo que tendrás de mi parte esta mañana –avisó haciéndome reír más- estaré abajo.
-Camz –la llamé mientras me quitaba la ropa, escuché sus pasos cerca- ven aquí, acompáñame en la ducha. –pedí besando su cuello y haciéndola reír como siempre.
-Estás loca Laur… -ella se quejó mientras la empujaba contra el agua- ¡llegaras tarde!
-Creí que ya habíamos aclarado el tema de mi locura.
El primer mes no fue ni remotamente fácil, Camila no puso las cosas simples para mí en ningún sentido, el fin de semana después de nuestra reconciliación me mandó de vuelta a NY. Si, tan cruel como suena. Bajo el argumento de: “no necesito que estés monitoreando mis vacaciones con mis mejores amigas, mucho menos que dejes el trabajo para jugar a la guardaespaldas de tu novia, James va a odiarme así que vuelve a casa”. Después de eso no tuve muchas opciones, la dejé divertirse tal y como ella pidió y en compensación ella estuvo en contacto conmigo cada día después de que dejé Canadá. Lo siguiente fue lo más complicado, con su regreso a México después de dos semanas de diversión para ella y dos semanas de tortura y agonía para mí, llegó ese momento que tanto había postergado, Camila me exigió que la siguiente vez que estuviera con ella seria frente a sus padres presentándome formalmente con su familia. No puede negarme, no tenía esa opción. Viajé ese mismo fin de semana de su regreso para verla –y sus padres- con todas las ansias y el nerviosismo que me fue posible. Con las complicaciones y la no tan rápida aceptación de la familia Cabello vino el segundo mes, el peor, porque tener una relación a distancia no es lindo, tenerla a tanta distancia y con tantas complicaciones lo es menos. Yo no podía abordar un avión cada viernes por la tarde hacia México y tomar otro de regreso para NY el domingo por la mañana, lo hice, unas tres veces, pero comenzaba a matarme, sin embargo tampoco podía considerar siquiera la idea de no verla por mas de 5 ó 6 días, eso ya era menos tolerable, pero las facilidades ya no estaban, ya no tenia una casa y un auto en México y aunque Ally no se quejara nunca tampoco podría usar su casa como mi hotel de fin de semana, no era lógico. Eso se volvió un problema mayor y entonces tuvimos que hablar de mudanza. Sin embargo todo eso nos llevó a donde estamos ahora. Juntas.
-¿Pizza o comida china? –Camila levantó el teléfono de la mesita de noche mientras buscaba en la agenda.
-¿Qué cosa? –mi voz salió medio ronca y aun agitada me giré para verla mientras ella oprimía algunas teclas.
-¿Qué quieres comer? –Ella consultó mirándome por un segundo antes de volver al teléfono- quiero ordenar algo.
-Princesa… –retiré el teléfono de sus manos- Acabamos de comer y, ahora, acabamos de… -besé su cuello- deberías estar pensando en una segunda vuelta y no en comida…
