CAPÍTULO DIECINUEVE

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ALESSANDRO.....

El ave fénix resurge de las cenizas en medio del arrasador fuego y Sanha hizo lo mismo; allí en medio de la destrucción total, estaba ella parada siendo abrigada por las llamas más hermosas, al igual que en una imagen de fantasía, su cabello era  hilos anaranjados, rojos y amarillentos siendo movidos por el viento. Al mirar en dirección a nosotros sus pupilas de rojo vivo fueron volviendo a su normal café.

-¿Están bien? -vino a nosotros para comprobar nuestro estado.

-¿desde cuando puedes hacer eso?-la voz de mi hermana era trémula ante tal episodio.

-No te preocupes por eso. -miró su muñeca; parecía llevar un trimax. -la ayuda está de camino. Alessandro, pon en resguardo a tu hermana, su "equill" está demasiado bajo y así no podrá usar su don y será una presa fácil. Cubre esta zona mientras llega Einar.

Sin decirnos nada más se marchó, dejándonos con más dudas que respuestas.

-¡¿Mi amiga es una elementi?!

-Sanha tiene razón y debo llevarte a un lugar seguro. -En mi bolsillo siempre llevaba un localizador en caso de perder mi mochila; más que útiles escolares, estaba preparado para cualquier acontecimiento que nos pusiera en peligro. -Ven. -Levanté a mi hermana en brazos y la llevé hasta donde estaba enterrada la mochila.

Quité todos los escombros hasta que vi uno de los tirantes negros, tiré de ella para sacarla.

-¿Para qué quieres tu mochila Aless?

-No me gusta que me digas Aless, pero para que discutir contigo. -Saqué mi tablet para configurar mi daga.

-¿Esa es la daga que.....? -LA DAGA DE ÉREBO, una de las joyas y reliquias más importantes de la federación de universos, capaz de destruir cualquier armadura.

-Sí, es la daga que Helena me regaló, no pensé que algún día le daría uso. Y tú, te quedas aquí.

-¡No!

-Ni modos hermana, así es la vida. -La tierra, mi mejor aliado. Con mis manos maneje cada pedazo de suelo formando una base subterránea con mi hermana dentro, camuflandola con hojas.

SANHA........

Einar me notificó que había conseguido traer algunos soldados para apoyarnos en este ataque.

Fui hasta donde antes se encontraba la pileta del colegio, allí los hombres recibían órdenes, me apresuré para actualizar la información  antes de que partieran.

-Gracias por venir. -Saludé como corresponde. -A dos metros al lado este se encuentra un compañero que necesita apoyo, su nombre es Alessandro; él y su hermano están reportados como desaparecidos en la base de datos, así que no teman. -Partieron siguiendo mis instrucciones.

-¿Cómo es eso de que Alessandro es un elementi? -cuestionó Einar.

-Ya te voy a explicar, por ahora esta situación  es mi prioridad, ¿qué dijo mi papá?

-Está por llegar.

-¿Por qué? Tengo controlada la situación, debiste convencerlo, podría estar en peligro.

-El cree que la del peligro eres tú. -Estaba por refutar cuando mi padre apareció escoltado por otros soldados.

-¡Sanha! -mi padre me abrazó con el sentimiento de alivio al verme a salvo.

-Bienvenido a lo que era mi colegio.

-¿Estás bien? Veo que usaste tu traje.

-Estoy bien, no había necesidad de que vinieras, es peligroso que la gente vea un montón de alienìgenas rondando u a ciudad pequeña.

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