CAPÍTULO QUINCE

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SANHA......

El eco de mi voz se perdía en la habitación blanca carente de vida, mis pies no dejaban huella y no se veía un límite, solo un eterno pasillo fantasmal. De pronto, me rodean esferas luminosas y como so estuviesen vivos empiezan a susurrar todos a la vez y hacen que huya de ellos, pero una silueta femenina me detiene y con voz tímida dice:

-He aquí la hija del universo, la estrella de Andromeda. He aquí la hija de la madre naturaleza. Acércate Sanha. -Camino hacia quien me llama y poco a poco se descubre un rostro delicado.

-¿Nos conocemos? -mi poca m3moria recordaba haberla visto en uno de mis sueños.

-Quien sea no es importante ahora, sino ¿quién eres tú?

-¿yo? -Las mismas esferas que vi anteriormente me rodearon y proyectaron varios episodios de mi vida y en una luz más grande se presentó la imagen de mi nacimiento y destacando de mi frente un símbolo que podría comparar solo con una flor.

-Don de Apolo, luz ardiente, salvaje llamarada. -Mi cuerpo volvía a sentir ese calor incesante. -Poder indomable, sol naciente. -Mis ondulaciones de cabello cambiaron por hebras de fuego y mis manos sostenían el mismo elemento  -Sanha, hija de Krasto, eres el guerrero fuego. ¿Aceptas quién eres?

-Si lo que soy de alguna manera puede ser usado para hacer lo correcto entonces acepto quién soy.

-¿Quién eres? -volvió a preguntar, pero yo ya estaba segura de mi respuesta.

-Soy Sanha Claver, hija de Krasto, guardiana del fuego, elementis y humana. -La mujer me regaló una sonrisa y se desvaneció con todo a su alrededor.

Desperté de la visión y mis sentidos parecían estar al máximo, mis ojos podían notar cada detalle de las luces amarillas sobre mi, mis oídos escuchaban perfectamente la estática de la computadora, sentía el olor de los motores; notaba cada partícula de fuego formándose dentro de mí para explotar. 

El sitio donde me encontraba cambió sus luces por unas rojas y una alarma que me destrozaba mis tímpanos, a unos cinco metros de donde estaba parada vi a Einar y a mi padre siendo alejados del lugar por guardias; un grupo de 15 personas con uniformes extraños se agruparon a  mi alrededor con una manguera que rociaba como cristales que se evaporizaban en contacto con el ambiente.

-¡Necesitamos más poder! -gritó una voz femenina.

-¿Qué les pasa? ¿por qué me están inundando en humo? -con mis manos evitaba que el vapor entre por mi nariz y boca. -¡YA BASTA! 

-¡No puede ser! ¡EVACUEN, EVACUEN! -todos salieron corriendo y unas paredes gruesas me alejaron del resto del edificio, como si una bomba fuera a explotar. 

El suelo tenía cierto parecido con un espejo y allí fue donde vi que nuevamente estaba en llamas.

-Hubiera sido bueno si me hubieron dado instrucciones de como apagarme. -dije mirando al techo como si alguien fuese a darme una respuesta. - Piensa, el fuego se combate con agua, cosa que aquí no hay, también podría ayudar algo de tierra, ahhh cierto, eso tampoco hay. -Me tiré en el suelo e intenté relajarme pero me estresaba mas verme encerrada.

EINAR.......

Al ser evacuados del edificio por un creciente peligro de explosión Krasto pidió ser llevado al centro de vigilancia para verificar que Sanha saliera ilesa. El reloj y su tic tac lograron alterar al Maestro.

-¡QUIEREN QUITAR ESE MALDITO RELOJ! -El personal se sorprendió ante su grito y no esperaron un segundo llamado de atención e hicieron lo que pidió.

-Debería calmarse, gritarles no va a hacer que su hija se controle. -regañé.

-¡No es tu hija la que está ahí manejando una energía tan fuerte! -habló con dureza.

Me tiré en la silla que estaba cerca a mi y fue cuando capté cierta vibración en el suelo.

-¿Sienten eso? -dejaron de hacer sus cosas y prestaron atención al suave y luego mediano movimiento del suelo.

-¡Maestro mire la cámara cuatro de su izquierda! -ordenó uno de los guardias. Ambos miramos como las paredes de cromo se desquebrajaba hasta caer. -Hay una sombra en medio del humo.

Sanha caminaba sobre los escombros con parte de la ropa quemada y exhausta; en lugar de consumirse en su poder, lo había usado para salir.

-¡Envíen doctores y trasládenla al área de cuidados! ¡Evalúen su estado! -se envió la orden y no tardaron en llegar hasta ella.

SANHA....................  

Tenía pequeñas quemaduras en mis manos pero según los doctores era causado porque mi ADN aún no reconoce completamente mi cambio molecular. Mi padre llegó unos minutos después con Einar.

-Una vez me dijeron que tenía la personalidad de un dragón, nunca pensé que sería tan literal. -bromee y el pelirrojo esbozó una sonrisa. 

-Nos diste un buen susto, esto no había sucedido hace mucho y nos tomaste desprevenidos. -Papá acarició mi frente.

-Pero el fuego también es un elemento, ¿por qué no hay centro de entrenamientos como con los otros? -pregunté.

-Bueno, es difícil de explicar y....

-Es bastante difícil que el cuerpo acepte la modificación que sufre el ADN cuando el don es entregado, incluso los gnemensis no pueden llevarlo y mueren por una combustión espontánea. -explicó Einar.

-¿¡Voy a morir?! -mis sentidos nuevamente se pusieron en alerta y algunas hebras de mi cabello se volvieron anaranjadas anunciando un nuevo incidente.

-¡Tranquila, nadie va a morir! Lo que Einar quiere decir es que eres afortunada al tener un don tan especial aún siendo híbrida. -las palabras de mi padre me calmaron. - Se han puesto a hacer nuevas investigaciones y buscaremos a alguien que te pueda ayudar a manejar el fuego, pero por ahora tienes que estar en observación.

Pude conversar con mi madre y ponerla al tanto de lo que pasó y de los progresos que llevaban; los especialistas de innovación tecnológica lograron hacerme un traje que puede soportar 25 millones de grados centígrados, osea que podría viajar tranquilamente al sol con esa vaina puesta, además de eso, el traje poseía un enfriador automático que incluso para Urano es demasiado frío, todo esto para no incendiar el planeta. El único problema que parecía no resolverse era quien podría enseñarme a controlar el fuego; por ahora andaba a ciegas.

Casi dos semanas después de haber estado jugando con un cubo rubik finalmente fui llevada al laboratorio de investigación para poner a prueba mi nuevo traje, pero primero mil explicaciones que mi cerebro no captó.

-Por favor suba a la plataforma. -seguí las instrucciones y desde ahí un brazo robótico unía pieza por pieza el traje que en un inicio era negro pero que con la temperatura cambiaría de color. 

-Así se debió sentir Superman cuando usó el traje. -dije.

-No se mueva por favor, solo falta una parte. -Al final una pantalla del tamaño de un reloj de mano fue colocado en mi hombro, esta mediría la intensidad del fuego.

-¿Y? ¿Qué tal me veo?

-Pareces un power ranger. -se burló Einar, estaba claro que llevarse con Alessandro le estaba matando las neuronas.

-Eres un idiota. -la pantalla de mi hombro se encendió avisando el cambio de color en mis manos a un amarillo bajo.

-Bien, al menos sabemos que el traje funciona. -comentó mi padre.

-Sí pero no es suficiente, debemos probarlo al máximo. Tal vez si te ponemos muy cerca de Alessandro eso avive tu amor por el y ardas en pasión. -Su comentario me enfureció tanto que el traje era de un rojo muy vivo pero enseguida sentí un frío tranquilizador.

-Creo que se enfrió demasiado. -tiritaba.

-Lastimosamente la temperatura la debes controlar tú Sanha. -respondió mi padre.






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