sigo

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Sigo pensando en esta condición, de la que no puedo escapar, y de la que me hice prisionera a voluntad. La responsabilidad me carcome por dentro y aun así sigo manteniendo el mando como los grandes capitanes de altamar aun con barco inundándose en medio de la nada… así.

Siendo condicionada para delimitar que ningún problema se puede esquivar, sonriendo y enfrentando a las nuevas situaciones, acaso no me ven siendo una catrina en personificación. Encadenada a la muerte. Con una sonrisa en la calavera y sin ojos que me guíen.

Sigo escribiendo y la ansiedad incrementa, hago pausas inútiles sabiendo que nada me desviará de mi fin.  Ni las horas, ni el cansancio que poco a poco pone peso en mis párpados me puede detener.

De vez en cuando recuerdo, que cuando todavía no era tan fuerte y el peso de mi carga me hacía hincar y trabajar el doble por recuperar mi postura erguida, todavía tenía fuerzas extras que eran desaprovechadas en derramar lágrimas de mis órbitas y seguir adelante con la falsedad enmascarada con sonrisas.

Obviamente después de tanto tiempo, solo quedan los recuerdos, de las esperanzas muertas y los sueños abortados. Sigo escribiendo esta historia. Y empieza a tomar tonos mentales. Sigo escribiendo sobre el silencio, que tal vez no sea…

SilencioDonde viven las historias. Descúbrelo ahora