dalton

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Dalton

Dalton sospechaba que Sugey se encontraba dentro del complejo D34, nadie había salido, a excepción de él y Phil Lester. No había ninguna alarma apagada y la gente que buscó en los conductos de aire acondicionado, había salido y reportado que nada ni nadie había sido encontrado, las telarañas y pelusas nos indicaban que no se había ocultado en sistema de ventilación o que alguien le haya dado mantenimiento.

No había indicios de que ella estuviera dentro del complejo o que ella saliera. Le avisé al Sr. Lester que no había pista de la chica. Él dijo que tal vez alguien le estaba proporcionando ayuda. Eso era posible. Esa chica corría con mucha suerte.

Se corrió un memo falso, se sabía que Sugey se encontraba dentro del D34, que alguien era su cómplice y que al encontrarla ambos tendrían un final trágico. Se monitorió a todo el personal minuciosamente. Todos actuaban normal.

Sugey estaba perfectamente oculta.

No fue hasta que uno de los Generales se reunió con mi hermana Gracia y Eneko Suk y les propuesto un trato. Gracia me comentó que estaba a cargo del grupo encargado de la búsqueda de Sugey. Gracia y Eneko Suk competirían por capturar a Sugey, ya que quien la capturara tendría un lugar reservado en el escuadrón principal que empezaría la inminente guerra por el poder del Caribe.

Yo ya estaba dentro del programa, pero sin duda si mi hermana lograra entrar habría muchas probabilidades de hacerla feliz, siempre se había contenido a no matar a todo el que se le enfrentara. Nadie pensaría que una chica con sus facciones angelicales fuera una brutal sádica.

Ya era noche. Odiaba ir a mi catre, y sumergirme en las pesadillas. El mundo tan torcido en el que vivíamos. El mundo en donde era más importante desligarse de sus responsabilidades a costa del futuro de alguien más.

Lo único que me ayudaba a dormir era que estaba ayudando a cumplir las metas de mi salvador. Encontraba cierta paz en hacerlo. Aunque mis manos estuvieran manchadas de sangre tenía la consciencia tranquila, todo era por un bien mayor.

Gracia pensaba que me habían lavado el cerebro al ser parte del programa con C.C. Pero haría lo necesario para que el Sr. Lester estuviera orgulloso de mí, después de todo él fue el que nos rescató de ser comercializado como ganado, en el mercado negro de órganos. Era inconfundible, sus facciones eran peculiares.

Todo se lo debíamos al Sr. Lester. El proteger a su hijo y ser parte de su proyecto para formar la Unión Latina no bastaba para agradecerle.

SilencioDonde viven las historias. Descúbrelo ahora