Todo cambió.
Jamás podría describir con palabras exactas, todo lo que significó para mí.
Ese día que decidió marcharse, una parte de mi alma se fué con él.
No voy a negar que sufrí como una desgraciada con su partida. No voy a negar que lloré lo que lloré, y que extrañe el calor de sus besos con cada átomo de mi ser...
La vida, después de Hansel, al principio, solía ser un tanto triste y solitaria...
Pero le hice una promesa. Le hice la promesa de esperarlo, de ser paciente... el debía cuidar de su bebé y quería estar presente en el embarazo...
Pero, cómo dolía.
Como dolía que no estuviera aquí, a mi lado, sosteniendo mi mano...
Y es que jamás entendí en qué momento, cómo o dónde comenzó esta loca historia de amor... pero hay algo que si sé.
Hay algo de lo que si tengo la certeza absoluta.
El volverá.
El me lo prometió.
Porque un amor, tan intenso, tan profundo, tan sincero como el que vivimos... yo sé que el no lo olvidaría.
Y todas las veces que lo lastimé, que lo torturé con mis acciones... cada lágrima que le hice derramar, cada dolor que le causé... el simplemente no lo merecía... ¿Cómo merecer todo el dolor que le causé, cuando el era mi superhéroe?
Yo me rompía en mil pedazos, y el estaba ahí para juntar las piezas, aunque eso significara que se iba a cortar las manos.
Y ahora, las cosas son muy diferentes.
Ha pasado ya un año.
Un año, desde la última vez que estuvo aquí.
Y bajo esa promesa, con el tiempo logré salir adelante. Inauguré la tienda de mis sueños, y apenas un mes mas tarde ya todo el vecindario sabía que la ciega de la calle Cuatro de Abril tenia una simpática tienda.
Los que mas venían a comprar eran los niños y preadolescentes que merodeaban por los alrededores, ya que, por lo general, ellos mismos clausuraban esa calle para jugar futbol callejero. Y sedientos, acudian a "la ciega de la ventana" para comprar refrescos y helados.
Yo misma recibia al camión que me abastecía con los productos de mi tienda. Despachaba, seleccionaba, y manejaba el dinero con mucha comodidad.
Jamás intentaron estafarme dandome el billete o la moneda incorrecta.
En primer lugar, porque la gente tiene la supersticcion de que todos los ciegos tenemos el resto de los sentidos super desarrollados e incluso algunos creen que podemos leer mentes, lo cual es algo absurdo.
Hansel me enseñó a identificar todos los diferentes tipos de monedas y billetes con el tacto, y Fergus tambien me daba una buena mano con eso.
Y asi, con el paso del tiempo, mi dolor poco a poco fué sanando.
Pero algo me hacía falta...
Alguien.
Dadas las diez y dieciseis de la noche, despues de despachar al ultimo cliente, volteo el cartel de cerrado y abierto, y cierro la ventana, colocando el seguro.
Voy a mi habitación y me cambio de vestido, debido a que el anterior se manchó con el plumón con el que suelo anotar las ventas en un cuaderno.
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Veo Veo ✓
RomansaUn accidente que lo cambió todo. Una joven que quedó huerfana a sus diecisiete años. Un alma rota, dolida, quebrantada y solitaria. Sus ojos sin vida, que se mecían por la habitación una y otra vez. Todo en su vida se había reducido a es...
