Nathaniel
—Amalia.
—¡Hola! —se tiró encima de mí para darme un abrazo que no le correspondí.
—¿Ya te sacaron del psiquiatra o qué?
—Que gracioso eres mi amorcito.
—Yo ya me voy.
—No serás tan hijo de p–.
—Lo siento hermano —susurró yéndose por mi lado.
—¿Te quieres quitar de encima de mí? —le miré seriamente.
—Estoy muy a gusto así en tus brazos, cómo estuvimos todas estas noches.
—¿Qué estás diciendo? Ya deliras.
Se lanzó a darme un beso que tampoco correspondí.
—Y todos estos besos de estos días.
—¿Todos estos besos de estos días? —escuché una voz detrás de mí.
Samantha
No sé qué me está ocurriendo, besé al crío de Daniel y no sentía absolutamente nada, es como si estuviera en un embrujo, y no es que antes sintiera algo con cualquier rollo que tuviera, pero tenía esa pizca de diversión.
Ese cabrón me está engatusando, pero yo ya le avisé que sus juegos también sé jugarlos.
Salí del instituto con Julieth, todavía tenía a Nathaniel en mi cabeza, cosa que hizo que me desconcertará el resto del día.
Pero lo vi y está vez no fue de mi agrado, tenía una zorra en sus brazos la cual se lanzó a besarle, un arrebato de adrenalina me dio sin sentido alguno que me acerqué a ellos.
—Y todos estos besos de estos días —dijo la morena del otro día.
—¿Y todos los besos de estos días?
La zorra me miró con satisfacción, arqueando una leve sonrisa.
—Samantha —se quitó a la morena de encima.
—A mí tampoco me debes explicaciones.
—Yo soy su novia, Amalia.
¿Novia? No podía fingir en mi rostro lo mucho que me desagradaba el mote que ha utilizado.
—No te había preguntado quién eras, prefiero el apodo de una de las zorras de Nathaniel.
—Bueno, tú también podrías aplicártelo.
Me le fui de frente y la agarré del cuello, pero Nathaniel me tenía sostenida de uno de los brazos.
—Yo no soy ninguna zorra de él, de hecho tengo hasta más estatus que tú, te crees su novia, pero yo si quisiera haría que ninguna tuviera.
—Él es mío —me apartó los brazos del cuello e intentó golpearme, pero Nathaniel la frenó y le bajó el brazo.
—¡Tú y yo no somos nada! ¡Que te entre de una puta vez en la cabeza, no somos pareja y ni siquiera me pones, lárgate ya de mi puta vista para siempre! —le gritó Nathaniel logrando que a la loca se le salieran las lágrimas.
Me fui del panorama, sí seguía ahí acababa con ella en el suelo sangrando, me enfurece que haya tenido sí quiera el valor de compararme con ella.
Entré en el coche de Julieth y me mantuve callada, hasta que Julieth decidió romper el hielo.
—¿Qué ha ocurrido?
—Una de las zorras de Nathaniel que necesita estar ingresada en el manicomio.
—¿Te ha hecho daño? —me miró a ver si tenía algo.
—Ni me ha tocado.
—Pues al parecer tienes competencia.
—Lo sabía desde qué vi como se mojaban cuando solo parpadeaba los ojos.
—¿Y eso como te hace sentir? —dice intrigada.
—Indiferente.
Mentí, en el fondo quería demostrar que el tío más mujeriego del instituto ha caído en manos de la tía equivocada y eso no implicaba que hubiera segundas personas.
—¿Sabes? Cómo que no te termino de creer.
—Problema tuyo.
—Entonces no habría problema en que yo le presenté a una amiga.
No le respondí.
—Tania no para de mencionar lo bueno que está y todas las posiciones que quiere que le pong-.
—No —le interrumpí para no seguir escuchándola.
—¿No qué?
—No me importa.
—De acuerdo, ¿Me das su número para ella?
—¿Pretendes que me crea tu juego mental?
—Si no me crees háblalo con ella.
—Me importa una mierda lo que quiera Tania, Nathaniel siempre volverá a mí —afirmé en un tono posesivo.
—No estaría tan segura, tiene a todo el instituto detrás de él —intentó ver si me molestaban sus palabras. —Tú podrías ser solo un aditivo más.
—No lo permitiré.
—Te vas a acabar enamorando de tanto que lo quieres para ti.
—No sueñes tanto solo será demostrar mis capacidades, después de una noche se lo puede quedar entero.
—Pues para ser solo una "noche"—hizo comillas con los dedos. —Tienes cierta obsesión con él, como ninguno que hayas conocido antes.
—¿Me vas a seguir psicoanalizando?
—Piensa bien las cosas.
Nathaniel
—Esperó que no me estés dejando por la zorra desteñida.
—Sean cual sean las razones, la cosa es que te enteres de una vez que esto se terminó.
—No te librarás de mí —me amenazó.
—Lo estoy haciendo ahora, ten dignidad y piérdete.
—Te vas a acordar de todo lo que me hiciste.
—Adiós.
Me despedí para que se fuera de una vez.
—Os lo juro —insistió.
¿Os? No dejaré que esa loca siga interrumpiendo en mi vida, y menos en lo mío con Samantha. Es una jodida desquiciada que ha buscado llamarme la atención poniendo a todo el mundo con la idea de que estábamos emparejados de alguna forma. Simplemente espero seguir paciente con esto.
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Amar hasta quemar
Romance~"Á𝔪𝔞𝔪𝔢 𝔥𝔞𝔰𝔱𝔞 𝔮𝔲𝔢𝔪𝔞𝔯𝔫𝔬𝔰 𝔢𝔫 𝔢𝔩 𝔦𝔫𝔣𝔦𝔢𝔯𝔫𝔬". Los polos opuestos se atraen, pero los que arden y juegan en el mismo nivel se desean hasta permaneciendo en el infierno. ¿Quién dice que los que son de la misma astilla no combi...