CAPÍTULO 24

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Nathaniel

—¿Ahora te interesan las rubias de pelo corto?

—¿Qué? —dejé de observar a la chica.

—¿Qué es lo que se supone que estas mirando?

—¿Estas celosa? —bromeé.

—No te voy a dar la satisfacción.

Tomó de su copa mirando hacia ella.

—Es una antigua conocida, llamada Ivy nadie importante.

—Sé quién es, supongo que con vieja conocida te referirás a algún ex polvo tuyo.

—Más o menos —llegó el segundo plato y nos retiraron lo que quedó. —¿De qué la conoces?

—Fue mi cuñada, en aquella época solo tenía relaciones rápidas pero su hermano fue uno de los que llegó a más.

—¿Por qué lo dejasteis? —indagué cogiendo el tenedor y cuchillo de la mesa para acomodarlo a ambos lados del plato.

—Ni siquiera quise empezar la relación pero surgió todo de golpe presentándome a su familia. Lo dejamos porque se enamoró y yo aún seguía despechada.

—¿Y te pareció buena idea ligar con John?

—Sé que es su primo y yo no ligue con nadie, él vino a mí.

Corte la ternera llevándome a la boca un trozo.

—¿De qué la conoces tú?

—Es complicado, una fiesta, drogas y mucha resaca después.

—Fiestas de Scarlett, entiendo.

—Sí y pues me asombra el hecho de que este aquí, ya que pasó algo que hizo que se fuera de aquí.

—Que misteriosa —dijo en un tono burlesco.

—Veo que no os llevabais bien cómo cuñadas.

—Una relación de falsedad, no podía decirme dos palabras sin mentirme a los ojos.

La rubia de pelo corto se levantó de su asiento pasando por nuestro lado mirándome con una sonrisa que iba con otras intenciones, para luego pasar su mirada hacia Samantha.

Su rostro quedó serio y Samantha le devolvió la mirada formando una sonrisa con sus labios.

—¿Qué haces con ésta? —no le quitaba la mirada de encima.

—Su mujer dirás —posó los labios en la copa mirándome.

Estaba fingiendo para saber qué respuesta daría, y hacia bien porque debe quedar en que ella será mi mujer para las pantallas.

—Sé que te gustan las putas pero no a este nivel.

Su comentario hizo que Samantha se levanté de golpe haciendo que todos voltearan hacía ella. La acorraló pegándola a una mesa y me levanté por lo que pudiera pasar.

—He estado con muchos, pero yo... —rié cínicamente. —me acuerdo de sus nombres, sus caricias, sus besos.Algo que tú no podrás decir porque te aplicas lo que me dices, follas una noche con desconocidos para que no te recuerden, para que no sepan que se han follado a una jodida zorra inservible que sobria no atrae a nadie —siguió.

Los ojos de Ivy estaban rojos por las ganas contenidas que tenía de llorar, su mano iba a viajar hacia el rostro de Samantha pero para cuando quiero interponerme se mete el supuesto camarero de antes. Samantha consigue frenar la mano y aparta al camarero para tirarla sobre la mesa mientras la agarra del cuello.

Amar hasta quemarDonde viven las historias. Descúbrelo ahora