PRISIÓN MÁXIMA

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Narra Dariana:
Desperté aturdida por el fuerte golpe en la cabeza, ¿¡Estoy atada a una silla!?, Los recuerdos regresan rápidamente a mí, recuerdo que estaba en casa con mamá y estaba apunto de dormir y... Escuche una voz, recibí el golpe... ¡FUE LILITH!.
- Vaya vaya... La bella durmiente ha despertado- se burló Lilith sonriendo de oreja a oreja.
- ¿¡Lilith que hago aquí!?.
- Ohh la niña está asustada- río.
- ¡No estoy jugando Lilith!.
- Ahora se enojó- se carcajeó- pero no te preocupes yo te voy a explicar ¿Te acuerdas que te dije que volvería?- dijo en un tono infantil, me estaba empezando a dar miedo.
- Si- respondí nerviosa.
- ¡Pues aquí estoy! Y créeme que no para nada bueno querida pero... No te adelantaré nada más solo que... Esto apenas comienza- sonrió de una manera escalofriante.
- Lilith por favor no hagas esto- una horrible presión en el pecho me aturdida.
- ¡Ohh pero mira tú bebito ya está creciendo!- rozó mi vientre causando que este comenzará a doler de una manera ¡insoportable!.
- ¿¡Lilith que me hiciste!?- gemi de
dolor.
- Nada- me miró ofendida- solo viejo un truco.
- Para el dolor ¡No lo soporto!- grité cuando sentí que el dolor aumentaba.
- Está bien esta bien- bufó completamente divertida arrodillándose para ponerse a mi altura el mínimo contacto alivió el dolor en cuestión de un segundo- ahora te salvas pero cuando llegue el momento me temo que no- río.
- ¡Maldita sea de que hablas!- dije intentado levantarme de la silla.
- Verás, te explicaré el plan, cuando llegue Lucifer y su séquito, que por lo que me han informado será en cuestión de horas, tal vez menos, cuando él llegue y lo tenga encadenado e inmóvil, provocaré de nuevo ese dolor en ti, para que él vea cómo mueres tú y su lindo bebé ante sus ojos y él no pueda hacer nada- me miró con desdén.
- Estás loca- susurré pues aún estaba recuperando fuerzas.
- No querida se le llama venganza- río saliendo de aquella ¿Bóveda? no estoy segura ni de dónde estoy.

CINCO HORAS ATRÁS.
Narra Lucifer:
Me encontraba revisando unos papeles en mi despacho, cuando entraron a mi despacho de momento.
- Mi señor- dijo Belial asustado.
- ¿Que pasa?- pregunté levantándome de el sillón.
- Lilith se llevó a Dariana.
- ¿¡QUE!?- grité colérico.
- Si mi señor ya la estamos buscando.
- ¿¡COMO MIERDAS PASO ESO SI TENÍA A GENTE CUIDANDOLA!?.
- Al parecer no llego sola mi señor sino que también estaba su hermano Miguel.
- Ese mal nacido me las va a pagar busquela por cielo infierno y tierra- ¡Debo calmarme así no lograré nada!.
- Por supuesto mi señor- salió de mi despacho.
- ¡¡MALDITOS!!- bramé lleno de rabia.
¡No me voy a quedar de brazos cruzados!, así que me fui al único lugar donde la podían tener.
- ¡¡Donde está!!- grité como un loco al llegar al tercer cielo, siendo detenido otra vez por los malditos emplumados.
- Otra vez tu Lucifer- apareció Gabriel en escena.
- ¿Donde está Dariana?- pregunté esta vez más tranquilo, Gabriel hizo una seña que hizo que los estúpidos Ángeles me soltaran.
- ¿De que hablas?- preguntó alzando una ceja.
- Lilith y Miguel se llevaron a Dariana- dije intentando calmar mi enojo.
- ¿Lilith y Miguel?- preguntó cómo si no lo pudiera creer.
- Así como lo oyes hermanito- sonreí socarronamemte.
- ¿Pero ellos dos trabajando juntos?.
- ¡Los dos trabajando en mi contra!- grité.
- Calmate ¿Si?.
- ¿¡Como quieres!?... ¿Como quieres que me calme?- dije más tranquilo- ya me la quitaron una vez y una segunda no lo soportaré- mi voz se quebró.
Nos quedamos unos segundos en silencio y al saber que no iba a hacer ni decir nada camine de regreso yo mismo la iba a encontrar.
- Te ayudaré- dijo Gabriel sin más, haciéndome girar.
- ¿Que?- pregunté creyendo haber escuchado mal pues él jamás se había enfrentado a Miguel.
- Ya oíste te ayudaré, Miguel está llegando muy lejos y si se entera padre sería capaz de desterrarlo.
- ¿Me estás diciendo que él no sabe nada?- pregunté incrédulo.
- Si, estoy seguro de que si padre estuviera informado él no permitiría nada de esto.
- Yo no diría eso- bufé.
- Lucifer... Aunque pienses que padre no te quiere no es así.
- ¿Entonces porque permitió que me la quitarán la primera vez?- pregunté aún sabiendo esa respuesta.
- Porque Miguel le dijo cosas que no eran y él le creyó- "explicó".
- Claro a su hijo favorito- bufé- pero eso no me importa lo que quiero es que Dariana este conmigo nada más.
- Y yo te voy a ayudar hermano- sonrió- de hecho tengo una ligera idea de dónde puede estar- dijo pensativo.
- ¿Donde?- pregunté rápidamente.
- Hace cuestión de unas horas oí hablar a Miguel con otro angel dándole instrucciones acerca de la prisión máxima.
- ¿Y que esperamos? vamos- la desesperación me consumía.
¡Espera Lucifer!, Si Miguel y Lilith la tienen ahí supongo que tendrán seguridad.
- No te preocupes por eso yo llevaré a mis demonios- respondí seguro.
- No me gusta trabajar con ellos pero por ti lo haré- sonrió como sonreía cuando yo vivía aquí y lo persuadía para hacer alguna travesura.
- Gracias hermano.
- Yo te dije hace tiempo que te ayudaría en lo que pudiera- dijo haciéndome recordar aquella vez, la última vez que vine a intentar recuperar a Dariana.
- Bueno vámonos- abrí mis alas al igual que él para dirigirnos a la prisión máxima.

Narra Dariana:
¡No sé ni cuantas malditas horas llevo aquí!, Pero empiezo a desesperarme y pensar lo peor, no a Lucifer no lo pueden vencer ¡No!.
- Dariana- escuche la voz de ¡Miguel!.
- Miguel- no puedo creer que haya caído tan bajo- tu también estás metido en esto- susurré furiosa.
- Déjame explicarte- sonrió.
- ¡No me expliques nada!- grité.
- Por favor no es lo que crees- acarició mi mejilla.
- Ahh y ¿¡Que es lo que está pasando dime!?.
- Todo esto lo hago porque quiero lo mejor para ti- explico como si fuera lo más normal del mundo.
- ¿Matándome a mí y a mi bebé?.
- ¡No por supuesto que no!- negó- mira yo te voy a sacar de aquí...
- ¿Y yo voy a ser tan estúpida de creerte no?- pregunté sarcástica.
- ¡Escúchame!- levanto la voz- si, si, estoy "trabajando con Lilith", pero solo la engañe, mira, si tú me prometes que te irás conmigo, yo te saco de aquí y dejó que Lilith y el idiota de Lucifer se maten ¿Si?- dijo como un desesperado, ¡Esta es mi única oportunidad!.
- Lo harías por mi- amance mi voz viéndolo con "amor", tenía que fingir muy bien para engañarle.
- ¡Por supuesto!, Solo te pido una sola cosa, ámame a mí y no a Lucifer.
- Miguel sabes que siempre te he amado- derramé lágrimas de desesperación.
- Yo sabía que tu corazón era mío- me besó, ¡Le odio por lo que me está haciendo!, Pero tenía que corresponder si quería salir de aquí- te amo- desató las cuerdas que me unían a la silla y cargándome cual princesa salió de aquella obscura bóveda y ahí me di cuenta que no tenía ni la menor idea de dónde estaba.
- ¿Donde estamos?- pregunté tiernamente siguiendo con mi engañó.
- En el cielo bella.
- ¿¡Como que en cielo!?- pregunté asustada.
- No estás muerta- dijo rápidamente al ver mi expresión- para estar en el cielo no solo hay que estar muertos, simplemente que a un ser humano le es imposible llegar- explicó tranquilizadome- sujetate fuerte de mi cuello- ordenó.
Ya bien agarrada extendió sus alas dejándome impactada y comenzamos a elevarnos.
- No tengas miedo bella no te pasará nada.
- ¿Estás seguro?- pregunté con miedo.
- Completamente- río.
Comencé a abrir mis ojos lentamente para darme cuenta de que estábamos ¡Volando!.
- ¡Suéltala!- oí la voz de Lucifer a nuestras espaldas, pensé que ya no lo volvería a ver.
- ¿Quien lo dice?- preguntó Miguel dándose la vuelta, pude ver a Lucifer en su forma de ángel con sus alas en todo su esplendor y a otro ángel que no reconozco.
- Yo y con eso es suficiente- dijo enojado volando hacia nosotros.
- Y veo que tú también te pasaste del lado de los traidores Gabriel- soltó con desprecio.
- No Miguel estoy del lado de la razón, cosa que tú ya has perdido- ¿Gabriel?, ¿Encerio es Gabriel arcángel?.
- ¿Del lado de la razón? Gabriel Lucifer es el malo ¿No te das cuenta?- preguntó Miguel enfadado.
- No Miguel, Lucifer no es el malo nunca lo has sido y tú lo sabes.
- No me importa eso, aparte Dariana quiere estar conmigo ¿Verdad Dariana?- cuestióno poniéndome contra la espada y la pared, si decía que no, ¿Sería capaz de dejarme caer?, No me puedo arriesgar... Lo siento mi amor.
- Si yo lo elegí- dije sonando lo más convencida posible.
- No es verdad Dariana te conozco- habló Lucifer.
- ¡Si lo es ya lo escuchaste!.
Me siento fatal por estar haciéndole esto a mi mañana pero no puedo poner mi vida y la del bebé en riesgo, como dice Gabriel, Miguel está perdiendo la cabeza y no me puedo arriesgar, Lucifer me veía con incredulidad, espero no me crea y me busque aunque... Ya lo he traicionado muchas veces puede pensar que esta es una más.
- No te creo nada- Lucifer voló hacia nosotros.
- Acéptalo Lucifer perdiste- se carcajeó.
- Recuerda que aquí el único que siempre pierde eres tú Miguel- sonrió Lucifer con burla, pero antes de que Lucifer atacará primero Miguel y yo ya nos habíamos alejado comenzando así una persecución en al aire, de la que esperaba que nos alcanzaran pues me reuhsaba a quedarme con Miguel, pero para mí maldita suerte a los pocos minutos los perdimos de vista, maldita sea repetía en mi mente una y otra vez.
- Y... Los hemos perdido de vista bella.
- Si que bueno amor.
- Aún no puedo creer que aceptarás tu amor- dijo con una gran sonrisa y aunque por dentro tuviera ganas de echarme a llorar, tuve que mostrar una sonrisa de enamorada, ¡Como lo Odió!, ¿Que horrores serán los que pasaré a su lado?... Me repetía en mi mente una mil veces.

Mi Lux FeroDonde viven las historias. Descúbrelo ahora