Dariana:
Me llamo Dariana, tengo 17 años, desde pequeña me prepararon para ser alguien en la vida, para valerme por mí misma, para ser fuerte, capaz, pero nadie me preparo para salvar al mundo, nadie me preparo para conocer al rey de las tinieblas y...
Narra Dariana: - No llegarás muy lejos niña- río burlonamente, la misma voz femenina de el mi sueño anterior. - Ya lo veremos- le reté. Empiezo a ver todo negro, hasta que siento un tacto conocido sobre mi frente. - Buenos días mi Lux Fero- esa voz que amo... Tanto. - Buenos días mi aurora de la mañana- murmuré tiernamente, besándole. Me rodeo con sus brazos de forma tierna y dulce, amo su abrazos, sus besos, sus caricias, en general todo lo que tenga que ver con él lo amo. - Hoy estás muy mimoso amor. - Es que hoy estoy muy feliz por dos razones- me llenaba de tiernos besos la cara. - ¿Cuales?. - Uno... Estás en mi cama y dos... Hoy por fin te presentaré como mi reina- dijo mostrando una amplia sonrisa. Tan solo con escuchar esas palabras me puse pálida, tan solo de imaginar que voy a estar frente a miles de demonios, se me revuelve el estómago ¿Y si no me aceptar por ser humana?. - ¿Amor, Mi Lux, hermosa?- sentí mi hombro ser movido, devolviéndole a la realidad. - ¿Ehhh?- pregunté confundida. - ¿Que pasa mi lux?, estas muy pálida- me vió preocupado. - No es que, estoy nerviosa- es mejor confesarse. - No te preocupes todo va a estar bien- su apoyo me ayuda pero... No del todo. - Eso espero- digo con una sonrisa nerviosa. - ¿Sabes que te amo verdad?- tomó mis mejillas. - Claro Mi Morningtar y ¿Tú sabes también que te amo?. - ¿Quien no me podría amar?- dijo con presunción. - Ayy ya vas a empezar- rodé los ojos. - ¿Que? Es la verdad- hablaba entré carcajadas. - Ahsss- me levanté de la cama. - ¿A donde vas hermosa?- preguntó divertido. - A bañarme ¿A donde mas voy a ir desnuda?- le grité desde el baño. Me metí a la ducha para quitarme el olor a cama, sentí unos brazos que me rodearon la cintura. - ¿Puedo?- ¡Sabe mis puntos débiles!. - Eso se pregunta antes de entrar genio- reí. Me dió la vuelta lentamente y me dió un apasionado beso, hasta que nos tuvimos que separar por falta de aire, tomo mis muslos y me elevó recárgandome en la pared - Eres mía- gimió. Pude sentir su erecto miembro muy cerca de mi vagina, lo que provocó que comenzará a excitarme. - ¿Lo vamos a hacer contra la pared?- cuestioné entre besos. - Que ayer no te molesto, de hecho tú me lo pediste. - ¿¡Que!?. - Ya no te acuerdas cuando me dijiste, ponme contra la pared- dijo imitando mi voz. - No jodas- abrí los ojos roja de la vergüenza. - Ya hermosa tranquila, eso es un secreto entre tú y yo. En cuanto termino de decir esas palabras me penetró fuertemente, arrancandome un gemido muy placentero. - Ahhhh- gemi mientras enterraba mis uñas en su espalda- más rápido. En todo el tiempo que teníamos de tener relaciones sexuales, nunca lo había sentido tan excitado, tan lleno de fuerza, necesidad, empezó a embestirme de una manera tan fuerte y salvaje, que sentía que iba a arder en llamas en cualquier momento, era como si fuera la última vez, solo existíamos él y yo. - Ahhh, Ahhhh, Ahh- posé una mano en mi frente, juro que me pensaba en que tenía fiebre. Estaba tan caliente que pensaba que iba a explotar. - Mmmm- gruñó el al sentir el orgasmo cerca. Finalmente nos llegó el orgasmo, un increíble y placentero orgasmo, repito... Como nunca había pasado, después de unos segundos de recuperación, me bajo delicadamente - ¿Sentiste lo mismo?- me preguntó aún jadeante. - Por supuesto- le besé. - Te amo- repetía abrazándome, como si me fuera a ir. - Y yo a ti, pero siento que no voy a poder caminar- me carcajeé. - Eso no es problema yo te llevo a tu casa.
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