¿QUE HARÁS AHORA HERMANITO?

74 5 1
                                        

Narra Dariana:
- No llegarás muy lejos niña- río burlonamente, la misma voz femenina de el mi sueño anterior.
- Ya lo veremos- le reté.
Empiezo a ver todo negro, hasta que siento un tacto conocido sobre mi frente.
- Buenos días mi Lux Fero- esa voz que amo... Tanto.
- Buenos días mi aurora de la mañana- murmuré tiernamente, besándole.
Me rodeo con sus brazos de forma tierna y dulce, amo su abrazos, sus besos, sus caricias, en general todo lo que tenga que ver con él lo amo.
- Hoy estás muy mimoso amor.
- Es que hoy estoy muy feliz por dos razones- me llenaba de tiernos besos la cara.
- ¿Cuales?.
- Uno... Estás en mi cama y dos... Hoy por fin te presentaré como mi reina- dijo mostrando una amplia sonrisa.
Tan solo con escuchar esas palabras me puse pálida, tan solo de imaginar que voy a estar frente a miles de demonios, se me revuelve el estómago ¿Y si no me aceptar por ser humana?.
- ¿Amor, Mi Lux, hermosa?- sentí mi hombro ser movido, devolviéndole a la realidad.
- ¿Ehhh?- pregunté confundida.
- ¿Que pasa mi lux?, estas muy pálida- me vió preocupado.
- No es que, estoy nerviosa- es mejor confesarse.
- No te preocupes todo va a estar bien-  su apoyo me ayuda pero... No del todo.
- Eso espero- digo con una sonrisa nerviosa.
- ¿Sabes que te amo verdad?- tomó mis mejillas.
- Claro Mi Morningtar y ¿Tú sabes también que te amo?.
- ¿Quien no me podría amar?- dijo con presunción.
- Ayy ya vas a empezar- rodé los ojos.
- ¿Que? Es la verdad- hablaba entré carcajadas.
- Ahsss- me levanté de la cama.
- ¿A donde vas hermosa?- preguntó divertido.
- A bañarme ¿A donde mas voy a ir desnuda?- le grité desde el baño.
Me metí a la ducha para quitarme el olor a cama, sentí unos brazos que me rodearon la cintura.
- ¿Puedo?- ¡Sabe mis puntos débiles!.
- Eso se pregunta antes de entrar genio- reí.
Me dió la vuelta lentamente y me dió un apasionado beso, hasta que nos tuvimos que separar por falta de aire, tomo mis muslos y me elevó recárgandome en la pared
- Eres mía- gimió.
Pude sentir su erecto miembro muy cerca de mi vagina, lo que provocó que comenzará a excitarme.
- ¿Lo vamos a hacer contra la pared?- cuestioné entre besos.
- Que ayer no te molesto, de hecho tú me lo pediste.
- ¿¡Que!?.
- Ya no te acuerdas cuando me dijiste, ponme contra la pared- dijo imitando mi voz.
- No jodas- abrí los ojos roja de la vergüenza.
- Ya hermosa tranquila, eso es un secreto entre tú y yo.
En cuanto termino de decir esas palabras me penetró fuertemente, arrancandome un gemido muy placentero.
- Ahhhh- gemi mientras enterraba mis uñas en su espalda- más rápido.
En todo el tiempo que teníamos de tener relaciones sexuales, nunca lo había sentido tan excitado, tan lleno de fuerza, necesidad, empezó a embestirme de una manera tan fuerte y salvaje, que sentía que iba a arder en llamas en cualquier momento, era como si fuera la última vez, solo existíamos él y yo.
- Ahhh, Ahhhh, Ahh- posé una mano en mi frente, juro que me pensaba en que tenía fiebre.
Estaba tan caliente que pensaba que iba a explotar.
- Mmmm- gruñó el al sentir el orgasmo cerca.
Finalmente nos llegó el orgasmo, un increíble y placentero orgasmo, repito... Como nunca había pasado, después de unos segundos de recuperación, me bajo delicadamente
- ¿Sentiste lo mismo?- me preguntó aún jadeante.
- Por supuesto- le besé.
- Te amo- repetía abrazándome, como si me fuera a ir.
- Y yo a ti, pero siento que no voy a poder caminar- me carcajeé.
- Eso no es problema yo te llevo a tu casa.

- Eso no es problema yo te llevo a tu casa

¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.
Mi Lux FeroDonde viven las historias. Descúbrelo ahora