Llevaba despierta desde las seis de la mañana y, lo peor es que hoy era domingo. Siempre me pasaba lo mismo los domingos, es cuando menos cosas tengo que hacer, pero me levantaba temprano. Habían pasado ya casi dos horas, mire el reloj y, como sospechaba, eran las ocho de la mañana.
"Pues, ni modo Nayara, hay que hacer cosas productivas. Levántate de la cama y desayuna, por lo menos"
Me levanté de mala gana y fui a la cocina para desayunar leche con cereales, casi siempre desayunaba lo mismo. Me senté en una silla y me quedé viendo un punto fijo, pensando en mi existencia, sobre todo pensaba porque el universo me odiaba tanto y no me morí mientras dormía. Diez minutos después, empecé a hacerme el desayuno.
..........
Iban a ser las diez de la mañana y en esta casa nadie se levantaba, tampoco es que me importara, pero yo que sé, me gustaría ver si están vivos o no.
"A lo mejor se quedaron ayer viendo una película hasta tarde"
Seguramente. No sabía que hacer, llevaba 4 horas despiertas y no iba hacer los deberes porque me entretenía en cualquier cosa, no podía concentrarme en una sola cosa, era un gran defecto que tenía. Diez minutos después de acostarme mi cama, pensando en lo desgraciada que era, decidí demostrarle a la vida que tengo ganas de respirar.
Fui a mi armario y me quedé viendo un poco la ropa que tenía. Cogí un pantalón blanco con la parte de la perna ancha, una camiseta naranja, era pegada al cuerpo y me quedaba por el ombligo, un cinturón negro y unos deportivos blancos. Cuando terminé de ponérmelo, me miré en el espejo. No tenía un gran cuerpo, solo tenía que escoger bien la ropa para poder resaltar las pequeñas curvas que tenía.
"Anda mira, si eres una chica y encima eres mona, si yo fuera un chico si saldría contigo"
Rodeé los ojos, me iba a dejar el pelo suelto, fui a buscar el peine y una diadema naranja, que juraba tener en el cajón de mi escritorio. Casi 5 minutos buscando y nada, vacié los cajones de mi armario, de mi escritorio y seguía sin encontrar la diadema. Rendida y de mala gana fui a preguntarle a mi queridísima madre si la había visto.
- Mamá, de casualidad ¿no has visto la diadema naranja que estaba en mi escritorio? Puedo jurar que estaba ahí encima pero ya no está - dije entrando a su habitación.
- Creo que la deje en el baño, junto a las diademas de tu hermana, tenías la habitación hecha un desastre, así que lo ordené un poco - entre al baño de la habitación de mi madre y busqué en el cajón de las cosas de mi hermana y ahí estaba, sonreí.
- Ya está, gracias - y sin dejar que me respondiera salí de la habitación. No quería intercambiar más de dos palabras con ella o acabaríamos discutiendo.
Siempre era lo mismo, yo iba calmada sin ganas de decir nada, me encontraba a mi madre me preguntaba cosas y yo se la respondía, pero siempre de algún modo u otro acabábamos discutiendo. Bueno, "discutiendo", ella me gritaba lo poco considerada que era, que era irresponsable, entre otras cosas y yo solo me quedaba parada escuchándola.
Regresé a mi habitación y cogí mi neceser, donde tenía el maquillaje que compré unos meses antes. Según yo quería hacerme maquilladora. Me llamaba la atención todo el mundo del maquillaje, pero la paciencia no era mi punto fuerte, sobre todo cuando tenía que hacerme el eyeliner.
Iba a maquillarme, a recordar viejos tiempos donde me tiraba horas viendo videos de You Tube, igual iba a hacerme algo sencillo, no tenía ganas de pasar horas intentado que quedé bien la sombra de ojos o intentado difuminar correctamente la base.
Me puse un poco de corrector para ocultar mis ojeras, y mis pocas marcas que me dejó mi época de acné, fue horrible. Hubo una temporada en la que me planteé no salir de casa. Luego me puse un poco de base donde veía unas pequeñas machas. Busqué el rubor, color rosa clarito que tenía, me puse un poco en la mejilla y la nariz. Me gustaba dar ese efecto de estar sonrojada. Terminé por ponerme un poco de iluminador en la nariz y por la mejilla, rímel y un poco de brillo labial.
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Amor de cuarentena
RomanceCualquiera diría que estar encerrado en su casa sería de lo más aburrido, estar encerrado las 24 horas del día sin salir, sin tener contacto con nadie, sin conocer a gente, pero, ¿si no es así? Y, ¿si gracias a la cuarentena conoces a alguien especi...
