Lennon no ha dirigido la palabra a nadie desde el día de ayer. Nos ha estado evitando constantemente, no le gustaba la idea de estar en la misma habitación que yo y Andy. él decía que era un trauma por ver la escena de un psicópata intentando arrancarle el corazón, aunque por mi parte hay algo más oscuro en sus acciones.
Algo estaba ocultando ayer, por ende no quería que llamáramos a la policía. En sus ojos no vi preocupación si no desesperación.
No quería que la llamáramos no por que la fueran a descubrir, sino porque tenía miedo de que la interrogaran y así sacar a la luz sus verdaderos motivos; su verdadero propósito era seguir ocultando al doctor Belmont.
Hoy después de la hora de comer Andy me comentó una noticia que salia en la televisión: El abuelo de Arte había despertado del coma.
La última persona que la vio con vida, había sobrevivido a ese impacto tan catastrófico. Según me contó Andy, su mujer había rechazado cualquier entrevista e incluso cualquier visita de la policía, manteniendo la escusa de el estado aún delicado de su marido. Pero no le importó pedir el alta voluntaria y trasladarlo a casa.
Necesitaba hablar con él. No sé con que motivo, pero algo me decía que el abuelo revelaría algo.
He ido a la habitación a por mi chaqueta de cuero para salir a su busca, no vivían lejos de aquí, por lo que contó Andy estaban a unos diez minutos caminando. Salí de la habitación acomodando todo en mi cuerpo, cuando mi amigo tocaba la puerta de enfrente a la mía, se escuchó la voz temblorosa de Lennon. No le tomé importancia, se lo dejaría a Andy, se le da mejor estas cosas.
Caminé por la calle en la dirección acordada, como todos los días, las calles se encontraba abarrotadas, hasta tal punto que en algunos lugares apenas se podía pasar.
Tendría que buscar un momento en que la mujer no se encontrara en casa, porque sino no me dejará verlo, como ha hecho con otras personas. Solo esperaría a que saliera a buscar la compra y entraría por la parte trasera de la casa, desde allí podría forzar una de las puertas para la intromisión.
***
Como predije la anciana salió alrededor de las seis de la tarde, tardará una hora aproximadamente, el tiempo que tendré en entrar e irme. Me metí por los arbustos traseros, hasta que vi que ella estaba a una distancia prudente.
La puerta de cristal que llevaba al salón se encontraba casi abierta, pensé que sería difícil entrar, pero teniendo en cuenta la temperatura interior no me extraña que esté abierta. No se encontraba el hombre por ningún lado: ni en el salón, ni en el garaje, ni en la cocina.
Divisé las escaleras que llevaban a un piso superior, las cuales no dudé en seguir.
Todos los objetos estaban bien a pilados en sus lugares, parecía una casa de muñecas, como algo irreal, como si nadie viviera aquí. Ni una mota de polvo en ningún estante.
Personas con trastorno compulsivo de la limpieza. Genial.
Una de las puertas se encontraba abierta. Me asomé encontrándola vacía.
Cada habitación en la cual entraba siempre encontraba los mismo patrones de objetos, nada fuera de lugar. Lo que sí me llamaba la atención eran las fotos que se encontraba en la pared; en las que no se veía ni una imagen de ella. Solo eran las mismas tres personas.
Renegaban de ella. Eso confirma mi pensamiento de la abuela, seguramente la odiaba.
La última puerta que me quedaba del segundo piso, me puse frente a ella, la abrí lentamente encontrándome un despacho de lo más común en las casa, pero este no se encontraba solitario. El hombre estaba sentado en su silla de polipiel, observando por la ventana hacia la calle.
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PINTURAS ROJAS
Mystery / ThrillerFui la niña más feliz, hasta que me di cuenta de que toda mi infancia era una mentira. Mamá finge ser feliz, pero hay algo que no quiere confesar y eso... No me importa. Siempre he estado en mi mundo, me han dado igual los estudios e incluso mi futu...