Verónica, una de las Vulturi más peligrosas, temida y maligna. El, Alec Vulturi su compañero inexperto en el amor.
¿Que sucederá cuando estos dos se den cuenta de sus sentimientos?
¿Alec logrará enamorarla?
¿Verónica lo aceptará?
|Espero que disfrut...
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Verónica reía suavemente por la broma de Emmett. La de ojos rojos mira disimuladamente el reloj de su habitación sorprendiéndose, han pasado 3 horas y debía volver, así que se separó ligeramente de Emmett. El la miro con confusión.
- Emmett– lo llamó suavemente.
- ¿Si? - respondió el mirándola a los ojos.
- Debo volver a Volterra.
Emmett suspiró sonoramente, Verónica sabía que no le agradaba separarse de ella, además no iban a poder verse muy seguido.
- ¿No te gustaría renunciar? ¿Tener una vida normal con nosotros? ¿Estar toda la eternidad conmigo? - dijo Emmett esperanzado.
La Vulturi suspiró, este no era su lugar y jamás lo sería. - Emmett– trato de calmarse– Yo pertenezco a los Vulturis, ese es mi lugar. Yo jamás encajaré aquí.
- Pero encajas conmigo- insistió– por favor, quédate.
- Emmett, no pienso dejarlos ellos son mi familia– dijo ya molesta– Yo no me alimento de animales, no soy buena, torturo a vampiros por diversión, destruyo a todo lo que pasa por delante mío.
- Pero podrías alimentarte de animales, podríamos tener una familia.
- Emmett yo no quiero alimentarme de animales y no pienso traicionar a los Vulturis.
- Verónica, los Vulturis no son buenos– frunció el ceño.
- Yo soy Vulturi, Emmett– lo miró con ira– y eso no va a cambiar por más que haya encontrado mi alma gemela.
- Bien– dijo Emmett levantándose– haz lo que quieras.
Y se marchó, dejándola sola en su habitación.
Pasaron por lo menos 2 minutos y decidió volver a Volterra, no pensaba cambiar por él. Su forma de ser era así y los Vulturis era su familia y no pensaba dejarlos por un imbécil.
Se levantó de la cama de Emmett y empezó a bajar por las escaleras, encontrándose con toda la familia presente, menos él. Ellos la miraron fijamente.
Esme se levantó del sillón, acercándose a la recién llegada.
- Te comprendemos, Verónica– Esme sonrió y poso una mano en su hombro– entendemos que seas Vulturi y que ellos sean tu familia y créeme que no nos molesta.
Le sonrió suavemente. - Gracias Esme ya todos por su hospitalidad, pero debo volver a Volterra.
Ellos asintieron sonriendo. - Adiós– se despidió tranquilamente.
- Adiós– le despidieron todos al mismo tiempo.
Caminó hacia la puerta y antes de salir colocó su capucha en su lugar. Le guiñó el ojo a Renesmee y se marchó.