EPÍLOGO
—¡Qué hermosas están! Mi princesa y mi reina juntas. Las amo— mencionaba Seiya al observar a su esposa y a su hija.
—Nosotras también te amamos, eres un hombre maravilloso, pero hay que darnos prisa, los invitados y la otra festejada están por llegar.
La hermosa y pequeña familia de tres integrantes se dirigió a la planta baja de lo que un día fue la residencia Black y que ahora era un cálido y acogedor hogar para dar la bienvenida a amigos y familiares, el cumpleaños número tres de dos hermosas pequeñas estaba por celebrarse.
—¡Hotaru!— habló la recién llegada Rini al observar a la hija de Seiya y Michiru mientras se dirigía con inmensa emoción para darle un fuerte abrazo a su mejor amiga.
—¿No son lindas?— Serena las observaba con una sonrisa tierna mientras veía como esas dos pequeñas jugaban.
—¿Y en dónde está la otra festejada?— cuestionaba Michiru mientras Darien se acercaba con su hija más pequeña en brazos.
—Aquí la tienen— respondió el orgulloso padre.
—Hola Serena— Seiya hizo su aparición delante de la mujer que había amado durante algún tiempo.
—Hola Seiya, me da mucho gusto que estén bien.
—Así es, me he dedicado a mi familia, soy muy afortunado, no solo tengo a los dos amores de mi vida a mi lado, también tengo a buenos amigos como tu y Darien.
—Y eso ha sido la base para que mis hijas y la tuya forjaran una gran amistad, además es una suerte que tanto Hotaru como Kousagi hayan nacido el mismo día ¿Quién lo diría? Una gran casualidad.
—Si, aún recuerdo el día que Rei te atacó, el parto se te adelantó, estuvimos al pendiente de tu estado, pero simultáneamente por los nervios y la angustia Michiru entró en la misma situación. Afortunadamente todo salió bien y hoy estamos aquí, celebrando el cumpleaños número tres de nuestras hijas.
—Afortunadamente todo salió bien ¿No es así?— la voz de Yaten se escuchó llegar desde la parte trasera de sus cuerpos quien llegaba en compañía de Mina.
—¡Hermano! Que bueno que pudieron venir— Seiya se fundió con su hermano en un abrazo en señal de saludo y alegría.
—No nos perderíamos el cumpleaños de nuestras sobrinas— agregaba Mina sonriente.
La velada pasó tranquila, en todo el lugar se respiraba la paz, el ambiente lleno de alegría era sumamente reconfortante.
Solo los que los conocían eran testigos de todo lo que habían tenido que pasar para llegar a este momento.
Todos eran conscientes de que la vida siempre te pone dificultades, pero sin duda les había tocado pasar por situaciones muy complicadas y riesgosas, aún así, también tenían la certeza de que después de la tempestad siempre viene la calma, y este era el momento para disfrutar una vida nueva, ya habían sufrido demasiado, ahora solo les quedaba ser felices.
De regreso a su hogar, Darien y Serena arrojaron a sus cansadas hijas para que durmieran y se dirigieron a su propia habitación. En un momento de nostalgia la chica se asomó por el balcón para observar la luna —¿En qué piensas serena?— cuestionaba Darien mientras se acercaba a ella desde detrás rodeándola de su cintura con sus fuertes brazos y recargando su cabeza sobre el hombro de ella.
—A veces tengo miedo, de que está felicidad sea pasajera— respondía ella con cierta melancolía.
—No te preocupes, mientras yo esté a tu lado no volverás a ser perseguida.
—Darien ¿Me amas?
—"Mi amor por ti es más grande que el universo"
En ese momento solo la luna fue testigo de su gran amor.
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Perseguida
FanficSerena conoce un secreto que debe permanecer oculto por el bien de ella y de su familia, pero también por las personas que protagonizan dicho misterio. Ella promete no contar absolutamente nada, pero hay gente peligrosa detrás de todo esto que inte...
