Tony y Peter cursaban en la misma sede de la Universidad de Londres. El mayor estaba en tercer año de una carrera que odiaba pero que estudiaba por "legado familiar": Historia; mientras que el menor disfrutaba de estudiar su segundo año en la carrera de Filosofía. Ese cuatrimestre eran compañeros de un curso de Francés que se dictaba en el Laboratorio de Idiomas, pero jamás habían cruzado más que un par de miradas.
Para Tony, que siempre había pensado que Peter era heterosexual como él, la primera vez que hablaron fue una experiencia terrible. Salía de la última cursada de la jornada, vestido y listo para irse a trabajar luego de clases. Iba hacia su auto, que había dejado estratégicamente estacionado en un lugar vacío a la vuelta del edificio, cuando de repente oyó unos gemidos.
Peter, un chico de pelo castaño,esbelto, estaba arrodillado agarrando la erección de otro chico. Estaba inclinado hacia adelante con sus labios rojizos moviéndose seductoramente sobre la punta del pene erecto del muchacho, disfrutando ambos del acto. Tony no reconoció a este segundo chico, pero a juzgar por su apariencia tendría entre unos 24 o 25 años. ¿Debería Tony revelarse a Peter, a quien él solo conocía de las clases de francés, o debería permanecer oculto y estar obligado a escuchar todos los "quejidos" y "gemidos" del desconocido? Había quedado entre la espada y la pared, si avanzaba iban a verlo parar y si retrocedía, corría el riesgo de ser escuchado.
Por suerte, el tiempo que le tomó a Tony decidir qué hacer fue adecuado para responder a la pregunta que se había hecho. El desconocido muchacho dio un gemido entrecortado, sus caderas moviéndose hacia delante, y luego Peter sacudió violentamente la cabeza hacia un lado mientras un líquido blanco se derramaba sobre el pene que recientemente había succionado.
Tony, que estaba oculto contra la pared de ladrillo de la Universidad en la parte posterior del edificio que daba a un callejón, se cubrió la boca contemplando cómo el menor se movía a un lado limpiándose la cara. Justo cuando Tony puso su mano sobre el picaporte de la puerta para regresar a la cafetería de la universidad y buscar otra salida, escuchó una voz familiar, que habló suave:
― Ya puedes salir, sabes.
Saltando de horror y conmoción, tony se quedó como una estatua en el callejón, viendo como la sombra de Peter se volvía clara y más pronunciada mientras se acercaba. El chico, que parecía mucho más alto ahora que no estaba de rodillas ante un extraño, estaba mirando directamente hacia él. Estaba limpiando los fluidos corporales de sus labios inusualmente rojos, la extraña coloración era algo de lo que Tony nunca se había dado cuenta antes, y estaba, curiosamente, mostrando una sonrisa bastante indecente. Venía haciendo lo que el mayor había podido observar que hacía en cada clase de francés: desenvolviendo un chupetín y tirando de su brillante envoltura roja, tras lo cual se lo metió en la boca y sonrió.
― Estoy sacando el sabor de mi boca ― dijo Peter, como si Tony le hubiera preguntado algo, cosa que no había hecho.
― Uff ― Fue la respuesta inteligente y un poco horrorizada del mayor.
― Bueno, ― dijo Peter, aturdido e indiferente como siempre ― te veo en la próxima clase, supongo.
Tony no entendía: no la circunstancia de habérsela chupado a otro tipo, sino la forma en la que Peter había hablado cuando pasó enfrente de él. Era como si Tony lo hubiera sorprendido haciendo algo tan simple como tirar la basura.
Pasó tanto tiempo ahí clavado en el suelo que apenas se dio cuenta de que era media hora tarde para el trabajo.
🍭🍭🍭
Peter había hecho algo con él, así de simple. Eso tenía que haber sido la razón por la que Tony estuvo imaginando todo lo que podía hacer el menor con su constante desbordamiento de chupetines de colores.
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𝔸𝕟𝕥𝕠𝕝𝕠𝕘𝕚𝕒 𝕊𝕥𝕒𝕣𝕜𝕖𝕣 «𝕀𝕝𝕝𝕦𝕤𝕚𝕠𝕟 »
Fanfiction𝘙𝘦𝘤𝘰𝘱𝘪𝘭𝘢𝘤𝘪𝘰𝘯 𝘥𝘦 𝘖𝘯𝘦 𝘚𝘩𝘰𝘵𝘴 𝘚𝘵𝘢𝘳𝘬𝘦𝘳 𝘺 𝘙𝘰𝘮𝘩𝘰𝘸𝘯𝘦𝘺.
