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No estaba seguro de cuántos golpes fueron, solo vio rojo, y lo siguiente que sintió fueron sus nudillos golpeando costillas y otras partes de un cuerpo, la multitud entusiasmada y el olor a sangre y sudor que llenó cada recoveco de aquel lugar.
Agitado observó como su contrincante yacía inmóvil sobre la lona azul. Tony no podía llevar suficiente aire a sus pulmones y la irá solo empeoraba todo, se sentía frustrado, y tan enojado, que incluso luego de bajar del ring, siguió viendo rojo.
En los vestuarios de ese lugar horrible escuchó a su socio y amigo, Steve, decir algo, sonaba a una reprimenda o quizás solo era que Tony estaba tan susceptible que cualquier cosa que le dijeran parecía ser para frustrarlo y enojarlo más.
—Lo entendí a la primera ¿Puedes callarte? —gruñó sacándose los vendajes que protegían sus manos.
—Tony, casi matas a ese tipo, sabes bien que Fury no tolera estas idioteces —habló alto y claro su amigo.
—Tú y el Tuerto se pueden ir al demonio. —farfullo mientras limpiaba los restos de sangre que le había manchado los brazos. No se había mirado en el espejo pero podía jurar que tenía algunas gotitas esparcidas en la cara.
—Nunca más ¿Me escuchaste? —le dijo Steve, y recién cuando Tony asintió, se fue. Dejándolo solo en ese vestuario que olía a humedad, sudor y algo que era mejor no averiguarlo por su bien y el de su estómago.
Suspiró frustrado dejándose caer en una silla, respirando con mayor facilidad, de a poco el rojo que sentía y hasta veía, se fue dispersando, junto con la adrenalina, lo que solo le causó una cansancio enorme. Y ganas de llorar.
Lleno sus pulmones de aire, intentando no pensar mucho más en eso. Ya se había cobrado, ahora podía estar tranquilo y seguir con lo suyo. Seguro Fury no iba a dejar que peleará unas cuantas semanas, pero cuando viera que sin Tony el público se aburría y se iba, lo dejaría subir de nuevo al ring. No era la primera vez que se pasaba en una pelea, todos sus contrincantes eran testigos de la fuerza y el temperamento que él manejaba.
Sin embargo, ese día había cruzado su propio límite, quizás eran los meses de enojo e ir acumulándolos, la frustración de no poder vengarse, o solo el sentido de justicia que siempre golpeaba a Tony más fuerte que sus puños.
—Lo que hago por ti—murmuro. Solo el eco de su voz fue lo que recibió como respuesta.
Harto de ese sitio inmundo, se cambió y salió de allí. Tendría tiempo para ducharse en la comodidad de su propio baño.
Cuando llegó a su departamento, se sacó la ropa sudada y se metió a la ducha, dejó que el agua se llevará los restos de aquel día. Después de meses, por primera vez, pudo suspirar tranquilo, algo parecido a la paz le inundó el pecho, y con el agua corriendo sobre su cabeza, se permitió llorar. Lloró, dejando salir toda la bronca y el dolor de su pecho, el alivio que sintió fue lo que le prohibió sentirse culpable por la paliza que le había dado al tipo.
"Se lo merecía, Tony" casi podía escuchar la voz de su mejor amiga, ella le daría la razón, y eso lo calmó aún más.
Después de terminar de ducharse, y dejar que el agua se llevará por el drenaje todo su dolor, salió del baño y a duras penas se vistió antes de caer sobre la cama, totalmente derrotado y cansado. Se durmió en cuestión de segundos.
Luego de esa noche fatal, pasaron dos semanas, tal como Tony había sospechado, antes de que Fury lo dejara volver a pelear. Eran días difíciles y no se podía permitir perder a uno de sus mejores chicos, todos sabían del talento de Tony y era uno de los pocos que generaban tanto revuelo en esas luchas clandestinas donde lo único que el público esperaba era poder cobrar sus apuestas.
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𝔸𝕟𝕥𝕠𝕝𝕠𝕘𝕚𝕒 𝕊𝕥𝕒𝕣𝕜𝕖𝕣 «𝕀𝕝𝕝𝕦𝕤𝕚𝕠𝕟 »
Fanfiction𝘙𝘦𝘤𝘰𝘱𝘪𝘭𝘢𝘤𝘪𝘰𝘯 𝘥𝘦 𝘖𝘯𝘦 𝘚𝘩𝘰𝘵𝘴 𝘚𝘵𝘢𝘳𝘬𝘦𝘳 𝘺 𝘙𝘰𝘮𝘩𝘰𝘸𝘯𝘦𝘺.
