Lo que tenía enfrente era un chico de más o menos mi edad, con jeans y una playera roja, no llevaba zapatos y traía el cabello castaño revoloteado, me miraba fijamente mientras estaba apoyado en la pared, también note que la puerta estaba cerrada junto con las ventanas, pero el dato más perturbador aquí es que yo no llevaba playera... a si y estaba esposado.
—¿Qué carajos es esto?—Fue lo primero que pregunté tras la impresión de que estaba esposado.
El chico frente a mi solo esbozó una ligera sonrisa y comenzó a dar vueltas por allí.
Era tan extraño, no recordaba conocerlo de nada, ni siquiera se me hacía familiar, y era extremadamente irreal y espeluznante tenerlo frente a mi, que solo podía pensar en criminal minds, o mentes criminales, y las mil y un formas en las que este tipo maniático, me descuartizaba y enterraba mi cuerpo en el jardín, realmente perturbador.
Lo veía caminar de un lado para el otro, hasta que se detuvo frente a mi librero, el cual estaba repleto de libros, salvo la primera repisa, la cual Pepper había auto-separado, para nuestros cuadros, o recuerdos de momentos que teníamos juntos.
—Vaya, si que es bonita.—Murmuró el extraño sujeto, mientras tomaba el recuadro central de la repisa, era una foto de Pepper y yo en Santa mónica frente a la rueda de la fortuna, Pepper traía un enorme algodón de azúcar y yo una orejas de Mickey, era de las fotos más bonitas que teníamos, y por lo que mi novia había decidido ponerla en el centro, dentro de un hermoso y gran marco.—Siempre creí que te iban castañas, ya sabes.—Lo vi girar un poco, y guiñarme un ojo. Vaya que este sujeto está loco como una cabra, ¿Qué me iban castañas?, de dónde habría sacado una mierda así, sinceramente no tenía ni siquiera "un tipo", y jamás había comentado en mi vida que las prefiriera castañas.
—Oye, sinceramente no se quien eres, ni qué es lo que deseas, si esto es alguna clase de broma, no es gracioso, simplemente suéltame y arreglemos las cosas, ni siquiera llamaré a la policía, simplemente déjame ir ¿Bien?—Ni siquiera se inmutó, simplemente seguía parado frente al librero viendo la foto, como una estatua, sin moverse.
Y para cuando giró su rostro hacia mi, ya no había ninguna expresión en el, y si no fuera por su pestañeo, incluso hubiese pensado que estaba congelado, lo vi caminar hasta que quedó de pie frente a la cama, aún con el recuadro entre sus manos, pero me miraba fijamente, e incluso comenzó a darme un poco de miedo.
—¿Por qué no respondes?—Volví a preguntar—No entiendo que es lo que sucede, por favor, déjame ir.—Volví a intentar, y esta vez pareció tener algún efecto, porque poco a poco comenzó a caminar hasta quedar a un costado de la cama, justo enfrente de mi mesita de noche.
Lo miraba atentamente, consciente de cada uno de sus movimientos, expectante, esperando a que me quitara las esposas y me liberara, pero no lo hizo, y en vez de eso, simplemente dejo el recuadro sobre la mesa de noche, y se giró hasta quedar cara a cara con mi cuerpo. Seguí esperando, quieto y desesperado, pero nada pasaba, solamente estaba allí, viendo su pecho subir y bajar con cada respiración, y escuchando como sus resoplidos se mezclaban con los míos, ya no podía verle los ojos, pues su cabello le cubría los costados del rostro, incluyendo los ojos, y su cabeza estaba ligeramente inclinada hacia adelante.
—Ni siquiera puedes reconocerme. —Lo escuche susurrar, tal y como cuando me despertó.—¿Cómo pudiste olvidarme así?
—No entiendo de qué hablas.—Le respondí entre susurros también, ni idea del por qué.—No tengo idea de quién eres, yo jamás te he visto en mi vida.—Aclaré, necesitaba dejarle en claro de que se estaba confundiendo de persona, no lo conocía y no entendía a qué venía todo esto.
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𝔸𝕟𝕥𝕠𝕝𝕠𝕘𝕚𝕒 𝕊𝕥𝕒𝕣𝕜𝕖𝕣 «𝕀𝕝𝕝𝕦𝕤𝕚𝕠𝕟 »
Hayran Kurgu𝘙𝘦𝘤𝘰𝘱𝘪𝘭𝘢𝘤𝘪𝘰𝘯 𝘥𝘦 𝘖𝘯𝘦 𝘚𝘩𝘰𝘵𝘴 𝘚𝘵𝘢𝘳𝘬𝘦𝘳 𝘺 𝘙𝘰𝘮𝘩𝘰𝘸𝘯𝘦𝘺.
