LEY DE CAUSA Y EFECTO V.

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Había estado ausente durante varias semanas pero llegar a su departamento se sentía como si nunca lo hubiese dejado. Edna y Jubilee se habían encargado de cambiar las cerraduras y de limpiarlo a perfección, sabían que adoraba el aroma a vainilla con una sutil pizca de azúcar morena y canela, era un aroma que lo hacía sentir tranquilo y que no fastidiaba su fino sentido del olfato. Sonrió y ellas lo condujeron hasta la sala, el palpó el sillón para después tomar asiento,

-Nos dirás por qué esa hermosa sonrisa no abandona tu rostro, - preguntó Jubilee sin reparos,

-¡Es por el regalo de Erik!, - respondió seguro.

Edna no perdió tiempo en hablar,

-Así que ahora es Erik y no el doctor Lehnsherr, - Charles volvió a sonreír al viento,

-Si, me dio este bastón y no es solo por eso que estoy feliz, es por lo que tiene escrito en Braille en la empuñadura, - volvió a pasar los dedos por encima del material en donde estaban grabados aquellos puntos, -Lo esencial es invisible a los ojos, - Jubilee suspiró,

-Quién lo diría, el doctor sabe una de tus citas favoritas, de uno de tus libros favoritos, - Edna sonrió,

-¡Así que Erik, quiere conquistarte!,

-No lo sé, pero si eso es lo que quiere, lo está consiguiendo,

-Es un hombre muy atractivo Charles, - dijo la madre de Hank con modestia,

-Es un hermoso ser, Edna. A hecho tanto por mi en este tiempo que percibo más allá de mis ojos que Erik, es perfecto, - ambas lo tomaron por las manos con clara emoción,

-Claro que si, Charlie. El es perfecto para ti. Te trata con tanto cariño y te observa con tanta admiración, que es increíble que aún no hayan llevado su amistad a otro nivel, - Edna comprendió las intenciones de Jubilee y no la dejó continuar,

-Pienso que Erik quiere hacer las cosas con calma y tratar a Charles, como se merece, - las mejillas sonrojadas de Xavier las hicieron saber que comprendía lo que ellas había dejado ver entre líneas.

Antes de dejarlo solo, le aseguraron que el refrigerador estaba acomodado tal cual siempre lo tenía, el les agradeció con miles de abrazos y besos antes de dejarlas partir. Las horas empezaron a avanzar de modo lento, solo podía escuchar los ruidos ocasionales de los automóviles al pasar y unas cuantas aves. Se preparó un emparedado sencillo con trozos de queso blanco, mucho aguacate y jamón serrano, se sirvió con cuidado un poco de jugo de arándanos y se sentó a la mesa mientras escuchaba algo de música en su móvil. Al terminar lavó su plato cuidadosamente al igual que el vaso, tomó las pastillas para el dolor que Erik le había entregado junto con las hojas de indicaciones.

Se recostó sobre la cama con un leve dolor en las costillas, colocó sus manos sobre el pecho y se quedó dormido. Abrió los ojos al instante al escuchar ese ruido y palpó la sobrecama, reconoció la textura y supo que estaba en su habitación, en su departamento y a salvo. Suspiró aliviado y volvió a cerrar los ojos por mera costumbre cuando escuchó un silbido ligero, su cuerpo se tensó al instante e involuntariamente se sentó de un brinco en la cama. Palpó a su alrededor para encontrar su móvil, necesitaba escuchar a Erik pero era tanta su ansiedad que con la mano lo tiró al piso. No pudo ubicarlo mediante el sonido que hizo al caer, ya qué el piso de su habitación estaba cubierto con alfombra. Se dejó caer de rodillas con desesperación, alargaba su mano tratando de buscar el móvil pero no podía encontrarlo. El sudor cubría su rostro y estaba seguro de que estaba experimentando un ataque de pánico. Avanzó de rodillas desorientado por casi toda la habitación sin encontrar el móvil, sus respiraciones eran irregulares y el sudor caía copioso por los costados de su rostro. Desistió de su búsqueda y se sentó en el piso para cubrir sus oídos, para no escuchar ese silbido bailando en su frágil estabilidad. Ese sonido provenía de su mente, de algún recuerdo que no lograba descifrar. Su rostro estaba húmedo por qué las lágrimas no paraban de fluir, quería encontrar su móvil para llamar a Erik y pedirle auxilio, quería escuchar su voz grave y rasposa. Quería dejar de tener ese silbido sonando en su conciencia.

Mini Fics CHERIKHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora