(Janet)
Me desperté pero estaba tan cansada, ya que ni está noche ni la anterior había dormido bien, así que me quede tumbada en la cama además aún era de noche y tenía un par de horas más para poder descansar.
Mire mi brazo esperando no ver nada raro. Pero la suerte no está de mi lado y no solo tengo el círculo que apareció ayer sino que había crecido. Me incorpore de golpe de la impresión y encendí la lamparita para verlo mejor, tenía un símbolo en el interior del círculo.
¿Cuándo ha llegado eso ahí? ¿Qué esto? miles de preguntas pasaron por mi cabeza desde que había ido al lago el otro día. Lo malo de tantas preguntas es que no puedo preguntárselas a nadie y no tengo forma de averiguar la respuesta.
Todo empezó en cuanto toque esa luz celeste. Me levanté de la cama para cerrar bien las ventanas con las persianas y cortinas pero en cuanto cerré la primera pude escuchar un fuerte ruido fuera de la casa.
Me asome por la ventana y no vi nada, así que la cerré y me fui a otra ventana que daba al otro lado de la calle. Había cosas moviéndose, no podía distinguir que era por la oscuridad pero parecían animales enormes.
Entonces vi como unos ojos dorados me miraban, esos ojos no eran naturales. Y cuando pude apreciar que eran me di cuenta que eran unas panteras, con su pelaje negro y sus colmillos gigantes.
Escuché como comenzaron a gruñir y a moverse con más nerviosismo así que me apresure a cerrar todo. Estaba acojonada, tenía demasiado miedo.
No podía seguir así. Esto había llegado a mi límite.
Decidí llenar una mochila con toda la ropa práctica que pudiera llevar, y demás cosas útiles. Me iba a ir de este pueblo. Pero antes tenía que despacharme de esa luz, la devolvería al lago y me iría de aquí, sin mirar atrás. No quería llevarme la luz porque todo había empezado cuando la toque.
En cuanto el reloj marco las siete de la mañana abrí un poco una de las ventanas, en sol empezaba a salir y no había ningún animal en la calle, no sabía si sentirme aliviada o inquieta ¿estarían en el bosque ahora?
Volví a cerrar, cargue la mochila a mi espalda y me puse el collar ocultándolo con la ropa.
Antes de salir de casa me vi reflejada en el espejo. Tenía mala cara. Ojeras muy pronunciadas por la falta de sueño, la piel pálida por no descansar, me sentía enferma de los nervios.
Decidí ignorar mi apariencia e ir al bosque. Por el camino pare en mi tienda y puse un cartel que había preparado antes de salir de casa que indicaba que cerraba la tienda.
Ya la vendería a través de alguna agencia o lo que sea.
También pasé por la cantina para despedirme de la gente pero en cuanto entre enseguida noté la presencia de la chica junto a los dos chicos de ayer.
Se giraron a mirarme, como si hubieran notado que era yo la que entraba. Me miraban frunciendo el ceño. Asustada preferí despedirme por teléfono más tarde así que salí de la cantina e ir al bosque.
Sé que no está bien despedirse por teléfono pero estaba demasiado desesperada por salir de este pueblo lo antes posible y no cruzarme más con nadie sospechoso. También quería que las marcas desaparecieran. Vivir tranquila una vida normal.
No podía entender porque me había tocado a mí. Yo no me consideraba una persona tan mala como para que me ocurran cosas como estas, aterradoras, sin explicación y sin nada de ayuda.
Me quedaban un par de metros para llegar al lago. Ya podía ver el agua. Solo rezaba para que nada raro ocurriera y para que no aparecieran las bestias de anoche.
Pero como siempre la suerte no estaba de mi lado. Vi como alguien salía del agua.
Su cuerpo estaba todo tatuado, un cuerpo de gimnasio bien trabajado, de los que sueñas tener para disfrutarlo todos los días. Los pantalones empapados se le pegaban y marcaban sus largas y fuertes piernas. Físicamente estaba buenorro, atractivo, dios del olimpo.
Con las manos se sacudió el agua de la cara y se peinó su pelo moreno hacia atrás, mientras salía del agua en mi dirección. Como si de un anuncio de colonia se tratara.
Entonces me di cuenta de que era el mismo chico de la cantina y el pánico empezó a invadirme. ¿Cómo podía ser que estuviera aquí? ¿Cómo me ha adelantado si yo he venido por el camino más corto? ¿Qué hace el aquí?
-Por fin llegas -dijo colocándose justo frente a mí con los brazos en jarras.
Me dejó sin habla. ¿Me hablaba a mí? yo nunca le había hablado y mucho menos quedar con él aquí. Di un par de pasos hacia atrás sin mirar, mi pie topó con alguna rama haciéndome tropezar y caer de culo.
-¿Estás bien? -pregunto acercándose para ofrecer su mano y ayudarme a levantarme.
Me levanté ignorando su mano, pareció que eso le ofendió un poco pero no me sentía cómoda del todo teniéndolo tan cerca.
-Con permiso -dijo antes de acercarse a mí.
Sin darme tiempo a reaccionar, puso un dedo en el cuello de mi camiseta y se asomó a mi escote. Asustada puse una mano en mi pecho y con la otra mano le di una bofetada antes de salir corriendo.
No podía creérmelo, había pegado a alguien. Enseguida pude escucharlo correr tras de mí. Me asusté tanto que no vigile mis pasos y tropecé cayendo de cara.
-Que torpe -dice levantándome y dejándome en el suelo frente a él- ¿sabes? no me esperaba la bofetada que me has dado.
-Ibas a abusar de mí -dije enfadada.
-No -contesta rápidamente- yo solo quería ver si tenías un...
-¿Un qué? -pregunte al ver que había parado de hablar.
-Un collar.
¿Sabía sobre el collar? ¿Cómo sabía el sobre el collar? no lograba comprender nada de lo que estaba pasando.
-llevar un collar no es un crimen -dije haciéndome la tonta.
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Centinela de la luna
FantasiaJanet nunca imagino que por un extraño colgante tuviera que vivir toda una nueva aventura junto con unos seres mágicos que intentaran protegerla y ¿Quién sabe si también la ayudaran a encontrar el amor?
