Jiraiya, el Gama Sennin, no había esperado verse obligado a ir a Kirigakure no Sato, cuando el País del Agua se encontraba en plena guerra civil, en la purga de las Líneas de Sangre. Él tenía que mantener una red de espías, ver los movimientos que estaba haciendo Orochimaru por el Continente Elemental y poder rastrearlo si causaba algún problema para Konoha o para su maestro, lo que no había pasado desde su huía, escondiéndose en algún unto que él no podía rastrar, lo que terminaba por frustrarlo aun más de lo que estaba.
Pero cuando Gamabunta volvió a Myōboku repleto de heridas, gruñendo algo sobre su hijo en Kiri, Jiraiya no se lo pensó demasiado. Se colgó su enorme pergamino en la espalda, cogió suministros, ató el hitai-ate de shinobi del Monte Myōboku en su frente y marchó al último punto conocido de su único hijo, realmente preocupado cuando el jefe de los sapos le indicó sobre una mantícora. Jiraiya solo conocía a un shinobi capaz de usar esa invocación. Si Sanshōuo no Hanzō (Hanzō de la Salamandra) había sido peligroso, aquel otro shinobi era como luchar contra tres Hanzō al mismo tiempo y sin armamento suficiente para mantenerlo a raya. Aun no comprendía como seguía vivo, sabiendo que el ninja de Ame los pudo destrozar. Solamente estuvo jugando con ellos, como un cachorro de león juega con un ratón.
Gama Sennin apareció a orillas del lago donde estaba la prisión de Zetsubō. Incluso en Konoha, los rumores de aquel infierno en la Tierra habían hecho estremecerse a shinobis de alto rango, acostumbrados a la sangre, a matar y a recibir torturas, como eran los ANBU.
Pero de aquella prisión legendaria de Kirigakure no Sato construida por el Shodaime Mizukage, no quedaba nada más que una montaña de escombros que el sabio podía distinguir a través de la pequeña niebla, sorprendido por la destrucción del lugar.
En un primer momento, Jiraiya pensó que aquel Uzumaki y su invocación habían sido los causantes. Pero echando una ojeada al agua, notó varios de los kunai tri punta de Minato, sabiendo que solo había dos personas que lo usaban actualmente: el Yondaime Hokage y Naruto.
Decidiendo encontrar a su hijo, Jiraiya rastró las orillas del lago, con la angustia en su pecho y tomando l decisión de saltar al mismo lago si hacía falta. No podía dejar morir a su hijo. Perderlo, sería un verdadero golpe para él y para Tsunade.
No le hizo falta mojarse.
Tirado sobre la orilla norte del lago, Naruto se encontraba empapado, inconsciente, con leves rasguños por su rostro y brazos, con la armadura ANBU algo abollada y destrozada, sin su máscara de ANBU y con la katana de los Senju partida en dos, como si hubiera tenido que usarla para algo y la hoja finalmente se hubiera roto.
Jiraiya se agachó, tomando el pulso de su hijo, soltando un suspiro al sentirlo y dando una leve sonrisa. ¡Estaba vivo! Daba gracias a Kami por el milagro. Al menos, algo le salía bien.
Tomó al adolescente ANBU con sus brazos y lo alejó de la zona de conflicto, escaneando el lugar. Había muchos más cuerpos tirados por la zona, algunos presentando heridas mortales o el desmembramiento de alguna parte de sus cuerpos, alguna extremidad. No podía hacer nada. Lo primordial era su hijo.
Entrando en lo que parecía ser una casa abandonada, Jiraiya colocó a Naruto sobre un camastro, suspirando al ver su pecho moverse un poco. Lo desvistió completamente y creó una fogata, donde se sentó a ver las llamas danzar frente a sus ojos, recordando que tendría que golpear a Minato si Tsunade no lo hacía. ¿Mandar a Naruto a una guerra? ¿Sin apoyo real? Jiraiya estaba cabreado...no, enfurecido. Sabía de las cualidades de su hijo. Pero una lucha abierta como lo era la guerra de Kirigakure, donde estaban participando los Kiri no Shinobigatana Shichinin Shū, contando con su líder, un joven que había dominado las siete espadas, o al menos eso había llegado a sus oídos.
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A.N.B.U
FanfictionEl escuadrón táctico especial de las aldeas ninja, quienes deben mostrar sus habilidades en misiones capaces de destrozar mentalmente a un persona normal. Misiones, que enloquecerían a un humano. Psicológica y mentalmente, los ninjas de ANBU deben e...
