16. Zetsubō

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Cuando un ninja rebelde era atrapado, jamás eran bien tratados o se les colocaba en una buena prisión. En una guerra civil dirigida por desquiciados como el Yondaime Mizukage, eso estaba descartado. Cualquier traidor era llevado a una fortaleza dedicada a la tortura, a la obtención de cualquier información delicada para seguir con el régimen, para poder tomar la delantera contra los rebeldes. Y aquel lugar dentro de Kiri, era la fortaleza de Zetsubō (Desesperación), una imponente fortaleza de gruesos muros, creada en lo que parecía ser un enorme risco en el centro de un lago. Las mismas paredes de aquel risco, eran los muros de la prisión-fortaleza usada por los leales a Yagura, y la cual había sobrevivido a innumerables ataques por parte de los desesperados rebeldes, quienes necesitaban a todos los prisioneros dentro de aquella fortaleza.

Dentro de aquella prisión, había una gruesa guarnición de al menos doscientos shinobi, todos ellos leales a los Kage de Kirigakure. Había nietos de nietos de hombres que habían servido al primer Mizukage. Todo shinobi libre que andaba por aquellos pasillos, era solamente leal al Kage. No le importaba nada más. Casi parecían marionetas controladas por hilos de chakra. No parecían mostrar sentimiento alguno. Todos ellos eran shinobi nivel ANBU, con el uniforme correspondiente. Jamás los verías hablar con otro que no llevara la insignia de Zetsubō. Solo confiaban en sus hermanos y compañeros. Cualquier otro que no fuera de Zetsubō o el mismo Kage actual de Kiri, no era bienvenido a la fortaleza ni entre ellos a una simple charla de shinobi. La desconfianza entre los shinobi de la fortaleza más inexpugnable, era demasiado alta. Cualquier infiltrado caería a manos de sus integrantes y ningún prisionero había logrado escapar de la misma prisión.

Durante el inicio de la guerra civil y también durante, el bando rebelde había intentado tomar Zetsubō como su base de operaciones, siendo desbancados por los ANBU dentro de ella. A pesar de no ser más de doscientos, eran entrenados por sus antecesores, sus padres y abuelos. Casi era como un pequeño pueblo, una ciudad en un enorme pedrusco en el centro de un lago.

Crack

Rack

Naruto tiró dos cuerpos al suelo, estando justamente en lo que sería el techo de Zetsubō. Había comenzado a desvestirse, cambiando su uniforme por el del ANBU de Zetsubō, usando Henge para cambiar de aspecto con uno de los dos cuerpos inertes. Un clon de sombre, usando el henge, tomaría el otro uniforme y fingiría ser su compañero.

Suspiró.

Realmente, mi padre sería un genio aquí.

Jiraiya del Sennin, por muy pervertido que era, también fe entrenado de un modo que lo llevó a ser un espía muy superior a cualquier otro shinobi de Konoha, algo que su hijo, Naruto, reconocía. Usando el Tōton Jutsu (Jutsu: Escape Trasparente), Jiraiya había sido capaz de encontrar a muchos traidores dentro de Konoha o mercenarios que intentaban hacer un asalto sobre la aldea.

Su padre creó toda una red de espías, capaz de mantenerlo informado de cualquier extraño movimiento proveniente de cualquier aldea o grupo importante dentro del Continente Elemental. Al menos, Naruto respetaba aquella parte del trabajo de su padre; porque la otra realmente daba asco.

―Bueno―Naruto colocó su uniforme dentro de un sello, terminando de colocar la máscara de Suzume (Gorrión) sobre su rostro, ocultando su rostro afilado, dejando que los dos mechones castaños del Henge no Jutsu, enmarcaran su rostro―. Quiero que coloques estos sellos por todo el lugar―extendió un pergamino hacia su clon transformado en el otro tipo. Ambos cadáveres habían sido sellados dentro de otro sello, no dejando huellas de su trabajo―. Buscaré el modo de abrir las celdas. Si no puedo, de todos modos, mandaremos este lugar abajo. Pero lo principal, es sacar al contacto de la rebelión.

A.N.B.UDonde viven las historias. Descúbrelo ahora