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(Lista, pluma)

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(Lista, pluma)


La lista


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Clara se levantó muy temprano aquella mañana, intentando moverse con sigilo para no despertar a Heidi. Su plan era partir antes del amanecer para reunirse con Pedro en la montaña. Ambos habían ideado una idea que, esperaban, hiciera la recuperación de la pierna de su amiga más llevadera y divertida, a pesar de las limitaciones. Clara había tenido la brillante idea de crear una lista de actividades para que Heidi pudiera hacer sin necesidad de moverse demasiado, ni salir de casa ni cansarse. Pero necesitaba ayuda para escribir todas esas ideas.

Mientras ajustaba las correas de su bolso-morral y guardaba cuidadosamente un papel y una pluma, Pedro apareció bostezando y frotándose los ojos, aún medio dormido.

—Clara, es muy temprano —dijo con voz ronca—. No suelo sacar a las cabras a esta hora.

—Solo por hoy —respondió ella con una sonrisa cómplice—. Ya te expliqué, necesito llegar antes de que Heidi despierte.

Pedro soltó un bostezo exagerado y se estiró despacio.

—Está bieeeeeen —alargó la palabra con tono de resignación divertida—. Pero me debes una, eh.

—Te compraré todas las salchichas que quieras —replicó Clara, atándose con firmeza las zapatillas para poder subir sin problemas—. Pero primero, tienes que ayudarme con la lista.

—Okey, ya estoy más motivado —dijo Pedro, dándole un pequeño puñetazo en el hombro—. Vámonos ya.

Dieron un silbido para llamar a las cabras y comenzaron a caminar cuesta arriba con energía. No llegaron hasta la cima, pues les tomaría demasiado tiempo y Heidi no debía esperar mucho para que la visitaran. Se detuvieron en unos prados un poco más abajo, desde donde se podía contemplar la ladera y respirar el aire fresco de la montaña.

—Bien —comenzó Clara, sacando su papel y anotando—. Número uno: Hacer un picnic en el patio de la casa del pueblo.

—Número dos: Juegos de mesa, como las cartas —propuso Pedro, con la mirada brillando de entusiasmo.

—Esa es buena —asintió Clara, escribiendo rápidamente—. Tengo que conseguir un mazo.

—También podemos buscarle libros en la biblioteca —añadió Pedro.

—¡Es cierto! Y además tiene unos nuevos que le regaló la abuelita —exclamó Clara—. Eso la mantendrá entretenida por un tiempo. ¿Y si hacemos una pijamada?

Pedro la miró con expresión de desconcierto.

—¿Pijamada? ¿Qué es eso?

—Nos juntamos a dormir, contamos historias, charlamos, comemos y nos divertimos —le explicó Clara, desglosando cada palabra mientras la anotaba.

Mountain | Heidi&PedroDonde viven las historias. Descúbrelo ahora