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(Cocina, mansión en Frankfurt)

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(Cocina, mansión en Frankfurt)






"Cuatro años después"





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El viaje a Frankfurt había comenzado mucho antes de que el tren se pusiera en marcha. En realidad, todo había empezado el día en que abrió la carta de Clara, la invitación escrita con esa calidez tan suya, con el pulso firme de alguien que había encontrado lo que buscaba. Heidi la leyó varias veces antes de responder; una mezcla de emoción y desvelo la invadió, porque aceptarla no era solo decir "sí" a una boda, sino también abrir la puerta a un reencuentro con un mundo que había dejado atrás.

Al principio pensó que ir sola sería lo más sencillo. Pero entonces apareció Ben, su compañero de trabajo, con esa naturalidad suya que volvía ligeras hasta las conversaciones más pesadas. Fue en un almuerzo de domingo cuando lo presentó en casa de sus tíos. La mesa estaba llena de aromas hogareños y voces superpuestas, y Heidi aún recuerda cómo su tía Dete la miró de reojo, con esa mezcla de curiosidad y satisfacción, al escucharla decir que Ben sería su acompañante. Él, con su manera serena y su humor discreto, se ganó el afecto de la familia en cuestión de minutos. Finn no se despegó de su lado, fascinado por las historias que le contaba como si fueran aventuras secretas, y hasta su tío, un poco más reservado, terminó invitándolo a volver cualquier domingo.

Pasaron solo unos días hasta que llegó el momento de viajar. Heidi pasó las últimas noches entre preparativos y pensamientos que se enredaban demasiado rápido. Finalmente, el tren partió, y ahí estaba ella, apoyada contra la ventana, mirando cómo los campos cambiaban de color a medida que avanzaban hacia la ciudad. Frankfurt se acercaba, y con ella, todos esos recuerdos que se habían vuelto una mezcla de nostalgia y expectativa.

Poco antes de partir, había escrito al abuelo para preguntarle si iría a la boda. La respuesta llegó breve y clara: no.

Decía que prefería quedarse en la montaña, cuidar la casa, los animales... la vida que nunca había abandonado. Heidi leyó su carta varias veces, intentando descifrar entre líneas, pero finalmente la guardó sin más. Había algo allí que todavía no lograba entender, y decidió dejarlo reposar.

El traqueteo del tren la mecía en sus pensamientos, tanto que casi olvidó que frente a ella estaba Ben, entretenido con Finn en un juego improvisado. El niño reía con carcajadas contagiosas, y Ben lo seguía con ocurrencias disparatadas que parecían salidas de un cuento. Fue un comentario especialmente tonto lo que la arrancó de sus recuerdos: Heidi se sorprendió a sí misma riendo, de esas risas que brotan sinceras, como un respiro inesperado.

En ese instante, mientras el paisaje se volvía más urbano y las primeras señales de Frankfurt asomaban a lo lejos, pensó que quizá no sería un viaje tan pesado después de todo. Al fin y al cabo, había venido para celebrar a sus amigos. Clara y su futuro esposo los esperaban, y con ellos, un nuevo capítulo.

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⏰ Última actualización: Feb 06 ⏰

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Mountain | Heidi&PedroDonde viven las historias. Descúbrelo ahora