Cuando los primeros rayos de luz se colaron por la ventana de la habitación de Marinette, Adrien despertó. Estaba curvado, seguro y amado entre los brazos de Marinette, y le tomó algo de esfuerzo moderado para estirar sus músculos. Miró el reloj, apenas eran poco más de las 5 de la mañana, pero por alguna razón Adrien ya no tenía sueño. El rubio siseó cuando estiró su espalda, había un agudo dolor que se había concentrado. Sin duda alguna era el resultado de lo de anoche.
Se revolvió del agarre de Marinette, no quería despertar a su pareja porque sabía lo cansada que estaba después de trabajar. Después de una breve visita al baño, se detuvo para pensar qué hacer. Fue a la cocina y abrió el fridge, de pronto una idea romántica llegó a su cabeza cuando vio los ingredientes que Marinette tenía, y pronto la cocina se llenó con los animados silbidos de Adrien, junto con el sonido de la olla y la cafetera.
Media hora después, Adrien colocó toda la comida en una bandeja. Pancake con sirope, tostadas, huevos fritos, tocino y vegetales frescos junto con café y jugo de naranja. Queriendo terminar su obra maestra, Adrien hizo una breve visita afuera y tomó algunas flores. Adrien había mejorado en la cocina después de tener a la niña y aún cuando no estaba al nivel de Marinette, estaba satisfecho con lo que había hecho. Llevó la bandeja con comida y flores a la habitación, y ya que tenía ocupadas ambas manos, usó el pie para mover extrañamente la figura durmiente de Marinette.
La azabache no podía recordar un momento sin Adrien en el que se hubiera sentido así de cálida en su vida. Dejando su pacífico sueño, lo primero que notó la increíble calidez y comodidad que se esparcía por ella. Abrió sus ojos, alzó la mirada y cuando vio a Adrien, movió sus adormilados ojos hacia la bandeja y sintió una sonrisa boba abriéndose paso en su rostro.
Riendo para sí, Marinette presionó su rostro en la almohada y se revolvió momentáneamente, tratando de quitarse esa infantil ansiedad y lo tonta que se sentía. Qué tonta, sentía como si su interior estuviera hecho de burbujas.
Sentándose lentamente, Marinette restregó sus ojos y miró a Adrien.
—Buenos días.— Movió su mirada hacia la comida y sonrió cuando notó las flores. —Um...wow...—
—Buenos días!— Adrien saludó feliz y colocó la bandeja en el regazo de ella antes de ir a su lado y sostener un tenedor para Marinette, hambrientos y ansiosos ojos se ubicaron sobre ella para esperar a que empezara a comer para poder hacerlo él también. Sostuvo una flor y sonrió tontamente antes de colocarla detrás de la oreja de Marinette. —Niña de las flores.— Dijo y rió.
Marinette viró los ojos pero se sentía muy feliz como para regañarlo. Lo dejó en su cabello y sostuvo el tenedor para empezar a comer. No había tenido que lidiar con la comida hecha por Adrien en mucho, mucho tiempo y la última vez que lo había atestiguado había sido sopa instantánea. Esto era definitivamente una mejoría y ella sabía por qué.
No tenía ganas de hablar de ello y sacarlo a relucir mientras disfrutaba de una feliz mañana.
Dio unas cuantas mordidas y una gran sonrisa apareció en su rostro. Comiéndolo, se inclinó y besó a Adrien en la mejilla.
—Gracias.— Sonrió feliz. —Usualmente olvido desayunar.
Adrien ronroneó feliz y picó todo el huevo frito con el tenedor antes de llevarlo a su boca en un solo movimiento.
—See, no pasa nada.— Confirmó, su boca estaba llena antes de decidir pasarlo con un buen sorbo de café. Había pasado mucho tiempo desde que llevó el desayuno a la cama, la última vez había sido en el cumpleaños de Kagami el año pasado pero Adrien no intentaba decirle eso a su pareja. Estaban sintiéndose muy felices como para traer eso a colación.
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Coeur de Cender (Corazón de Ceniza) (Adrinette) AU +20
FanficSummary: A veces en la vida, nos encontramos a nosotros mismos perdiendo la guerra contra el sentido común. Y tal como en la guerra, cuando eso sucede no hay ganadores y la inmoralidad se convierte en nuestra vida diaria. Eso, desde luego, se llama...