CAPÍTULO 13 UNA SONRISA PARA EL ALMA

15 1 0
                                        

Hace 10 años, en el festival de las Flores los fuegos artificiales resplandecían cubriendo el cielo con hermosos colores y figuras, las personas disfrutaban del espectáculo maravilladas, algunos niños corrían por el lugar llevando en las manos algunos premios que habían ganado en algunos juegos, entre la gente se hallaba una chica en especial, que admiraba sorprendida el evento de los fuegos artificiales, llevaba puesto una yukata color azul zafiro, con estampados de flores, a lado de ella estaba un chico alto de cabello oscuro que volteaba a verla con una cálida sonrisa, ella le devolvía la sonrisa, sentía una gran felicidad al estar al lado de él, algo que ni ella podía explicar, pues jamás había sentido algo similar por ningún otro chico.

La alarma había sonado; 5 am de la mañana, Hikari abrió lentamente los ojos, un tanto adormilada aun, estirando los brazos hacia arriba, para luego ponerse de pie y dirigirse hacia su mesa arrastrando un poco los pies  y encender su grabadora  comenzando a bailar al ritmo de la música, se vistió con un pans oscuro colocándose la capucha de la sudadera cubriendo su cabeza, generalmente su pelo era lacio por lo cual para ella no era necesario peinarse, solo acomodarlo con un solo broche de lado, eso y que además tenía el pelo corto, jamás le gustó tener el pelo largo.  Salió de su departamento, en su rostro llevaba una gran sonrisa. Todas las mañanas salía a correr antes de ir a la universidad, Hikari estudiaba medicina, ya solo le faltaban 1 año para graduarse, estaba muy feliz un logro más en su vida estaba a la vuelta de la esquina. Corría aproximadamente 1 hora diariamente, cuando regresaba se encontró a Yoshimi quien iba a su trabajo llevaba una caja de regalo además de todas sus cosas de papelería como de costumbre.

— ¡Buenos días Yoshi! —La saludó con una gran sonrisa en el rostro, Yoshimi volteo hacia ella, pero por voltear a verla dejó caer una de las cajas de material.

—Hikari, qué gran sorpresa encontrarte... muy temprano por cierto— Dijo mientras dejaba en el suelo todas sus cosas y levantaba la caja. —Eso parece muy pesado...—Se acercó y le ayudó preocupada.

—Vamos te acompañare, como siempre no has sido muy buena cargando cosas muy pesadas, puedes tropezar con algo, o golpear a alguien, tu torpeza es inigualable más que la torpeza de Himeko — Pronto se arrepintió de lo que había dicho, por lo regular ella no se guardaba nada y era muy directa, y Yoshimi era muy sensible, en el pasado la había hecho llorar en varias ocasiones con sus crueles y sinceras palabras muchas veces pensaba que Yoshimi terminaría por alejarse pero ahí estaba aun con ella cosa que la sorprendía en más de una ocasión, pero al volver hacia Yoshimi para su sorpresa ella la veía con una sonrisa.

— No tienes porque preocuparte Hikari, la verdad es que tienes razón, pero al mirarte aun me sorprendo por  la gran chica que eres, 100% cruelmente sincera— Hikari la miró seria arqueando una ceja.  — ¿Gracias?, supongo que lo tomare como un cumplido— Hace el esfuerzo de sonreír frente a la mala broma de Yoshimi.

Ambas caminaron hacia el jardín de niños, platicando de muchas cosas, en varias ocasiones Yoshimi se le cayeron las cosas, esto lejos de molestar a Hikari le hacía gracia, al llegar a un semáforo para cruzar al otro lado dejó caer de nueva cuenta una caja, Hikari se inclinó para levantarla, Yoshimi se disculpó por decima vez. Un auto gris se detuvo a un lado de ellas, llamando de inmediato la atención de ambas, la ventanilla de este bajó para poder  ver al apuesto conductor,  en su interior se encontraba Sebastien, quien rápidamente al ver a Yoshimi se detuvo. 

—Si sigues así esas cosas llegaran maltratadas al jardín de niños y ellos ya no querrán utilizarlas— Dijo él con sarcasmo. — ¡Sebastien! — Exclamó Yoshimi sorprendida, Hikari lo voltea a ver con indiferencia, hasta que recordó quien era,  el Ogro del que había hablado Yoshimi, al parecer ya se llevaban mejor algo que no la sorprendió mucho, Yoshimi tenía esa virtud de descongelar el corazón más frío de una persona con su forma de ser muy cálida te atrapaban de inmediato.

ENTRE EL COLOR GRIS Y UN VASTO ARCO IRISStories to obsess over. Discover now