Jack Connor.
El teléfono vibra sobre el asiento del copiloto, y frunzo el ceño al ver que el número está oculto. Contesto sin decir una palabra, mientras al otro lado solo se escucha una respiración.
—No tengo mucho tiempo —dice una voz que reconozco al instante.
Peter.
Me enderezo en el asiento.
—Habla.
Permanece unos segundos en silencio, como si todavía estuviera dudando.
—Sé dónde puedes encontrarla. Y solo tú podrás sacarla con vida de aquí.
Aprieto el teléfono con fuerza.
—¿Dónde está?
—Es una propiedad en la costa, tiene mucha seguridad. Pero ellos no son el problema. Es Tariq. Tiene todo un ejército. Tiene demasiadas armas.
—¿Por qué haces esto?
Vuelve a guardar silencio.
—Porque se lo debo a su madre. Soy un hombre de palabra. Pero tu ya te sabes los detalles ¿no? El tiempo se agota, Connor.
La llamada se corta, me llega una ubicación y me quedo mirando el teléfono durante varios segundos. Ya sé dónde está, ya sé dónde encontrar a Richard, pero por primera vez en muchos años las manos empiezan a temblarme. Intento sujetar el volante, pero no puedo. La respiración se acelera sin que logre controlarla, el pecho empieza a cerrarse y siento que el aire no entra.
Abro la puerta del jeep casi de un golpe y bajo como puedo, las piernas dejan de responderme y termino de rodillas sobre el asfalto, apoyando después las manos en el suelo. Respiro, pero no funciona. La cabeza me da vueltas, todo el ruido desaparece y solo escucho mi propia respiración. Cierro los ojos con fuerza, y entonces la veo. Melanie, sonriendo como aquella mañana en la cocina mientras sostenía una taza de chocolate. Escucho su risa, la forma en que pronunciaba mi nombre, la manera en que siempre encontraba algo bueno incluso en los peores días.
Respiro otra vez, más despacio, y el pecho deja de doler poco a poco. Abro los ojos, el ataque desaparece tan rápido como llegó, y me incorporo sin prisa. Sacudo el polvo de los pantalones y vuelvo al jeep. Abro el maletero, donde todo está exactamente como lo dejé: armas, granadas, un botiquín de emergencia, dos teléfonos encriptados, linternas tácticas y más.
Empiezo a equiparme con movimientos tranquilos y precisos, colocándome los guantes, el chaleco y la pistola, cada cosa ocupando su lugar. Cierro el maletero y despliego el mapa sobre el asiento del copiloto. Coloco un pequeño micrófono en el cuello de la chaqueta y reviso el reloj. 4:32 p. m. Es hora.
Estoy a punto de subir al jeep cuando escucho un motor acercándose, y mi mano baja por instinto hasta la pistola. El vehículo frena a pocos metros, la puerta se abre y Eric baja primero; camina como si nunca hubiera recibido un disparo.
Detrás de él aparecen cinco agentes más, los conozco a todos, han trabajado conmigo durante años.
—¿Qué demonios haces aquí? —gruño, avanzando hacia él.
—¿Pensabas hacerlo solo? Estás loco si crees que íbamos a quedarnos sin hacer nada.
—No es una misión oficial. No hay respaldo. Si entramos ahí, estamos solos.
—Entonces que así sea.
—Eric...
—Ella es tu vida, Jack. Y tú eres la nuestra. Donde tú caigas, caemos todos.
Me quedo quieto. Uno de los agentes se adelanta.
—Tenemos drones, visores térmicos, equipo de comunicación. —dice, y me lanza un pequeño auricular.
—¿Están seguros de esto? —pregunto.
—Tú ya tomaste tu decisión. Nosotros tomamos la nuestra.
Cierro los ojos por un momento y luego asiento.
—Bien. En marcha. No hay tiempo que perder. — cargo el arma y la guardo en mi espalda — Entramos, sacamos a Melanie y a todas las personas que podamos, si algo cambia me siguen únicamente a mí, no improvisen, no se separen y no jueguen a ser héroes.
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Different People ✔
RomantikLibro #1 de la Saga People 📚✅ Nueva edición (2025). Una joven universitaria huye de casa y encuentra refugio en un bar, intentando escapar de una verdad que la ha dejado marcada para siempre. Lo que parecía un acto de supervivencia desencadena una...
