Una melodía suave comienza a sonar por los altavoces del restaurante, es una canción lenta de esas que casi pasan desapercibidas hasta que alguien decide escucharla, y algunas parejas empiezan a levantarse de sus mesas.
Jack gira la cabeza hacia la música y luego vuelve a mirarme.
—¿Bailas?
La pregunta me toma completamente desprevenida y suelto una risa nerviosa.
—No.
—¿No quieres o no sabes?
—Las dos cosas.
Una pequeña sonrisa aparece en su rostro.
—No te creo.
—Es verdad, nunca he bailado así.
Él ladea ligeramente la cabeza.
—Entonces esta sería la primera vez.
Jack se queda observándome unos segundos. Baja la mirada hacia su mano y la extiende sobre la mesa, no insiste ni la mueve, simplemente espera. Miro su mano durante unos segundos, podría decir que no, sería lo más fácil, pero esta noche llevo demasiado tiempo haciendo cosas que nunca imaginé que haría. Primero acepté la cena, después me puse el vestido que me regaló, ahora estoy sentada frente a él en un restaurante donde jamás habría entrado por mi cuenta, así que ¿qué diferencia hace un baile más?
Sin pensarlo demasiado, apoyo mi mano sobre la suya. Sus dedos se cierran con suavidad alrededor de los míos. Me ayuda a levantarme y caminamos hasta el pequeño espacio libre entre las mesas, donde varias parejas ya se mueven al ritmo de la música.
Me detengo frente a él.
—Vas a tener que tener paciencia.
—Tengo bastante.
—No creo.
—Dame un minuto y te demostraré que sí.
No puedo evitar sonreír. Él da un paso más cerca.
—¿Puedo?
Asiento con la cabeza. Su mano derecha se apoya con cuidado en mi cintura y la izquierda sigue sujetando la mía. No hay prisa ni movimientos bruscos, solo espera a que me acostumbre a su cercanía, aunque mi corazón parece haber olvidado cualquier clase de calma.
Empieza a guiarme con pasos sencillos. Muy despacio voy encontrando el ritmo, dejo de pensar en mis pies, después en la música, y sin darme cuenta empiezo a pensar solo en él, en la cercanía de su cuerpo, en el calor de su mano sobre mi cintura, en la tranquilidad con la que me guía, como si supiera exactamente cuánto espacio necesito para sentirme cómoda.
Levanto la vista y él ya me estaba mirando, no aparta los ojos y por primera vez, esa intensidad no me intimida, me hace sentir segura. Sin decir nada, acorto apenas la distancia entre nosotros. Apoyo la cabeza cerca de su hombro y Jack baja un poco la cabeza.
—¿Ya ves que no era tan difícil?
Sonrío sin levantar la vista.
—No era el baile lo que me daba miedo.
Él guarda silencio unos segundos. No pregunta a qué me refería, no hace falta. Su mano acaricia mi espalda, transmitiéndome una calma que nunca habría esperado encontrar en alguien como él. La canción continúa unos instantes más y cuando termina, ninguno de los dos se aparta enseguida, permanecemos así un par de segundos, demasiado cerca para fingir que esto solo fue un baile, demasiado cerca para seguir creyendo que esta noche no ha cambiado algo entre nosotros.
10:30 p.m.
Jack me lleva de regreso al apartamento. Cuando llegamos, la calle está casi desierta. Miro hacia la entrada del edificio y noto que el guardia de seguridad no está en su lugar.
—Te acompaño hasta la puerta —dice Jack.
—No hace falta...
—Lo sé, aun así voy a hacerlo.
No discuto.
Subimos en el ascensor sin decir una palabra, el reflejo de las puertas nos devuelve dos desconocidos que hace apenas unas horas, parecían vivir en mundos completamente distintos. Llegamos a mi piso, busco las llaves dentro del bolso y abro la puerta.
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Different People ✔
RomansaLibro #1 de la Saga People 📚✅ Nueva edición (2025). Una joven universitaria huye de casa y encuentra refugio en un bar, intentando escapar de una verdad que la ha dejado marcada para siempre. Lo que parecía un acto de supervivencia desencadena una...
