Nunca pensé que terminaría preparando una maleta para pasar tres días en casa de Jack. Mientras guardo la ropa, no puedo evitar sonreír. Meto algunas prendas cómodas, un par de conjuntos un poco más bonitos "por si acaso", mis productos de aseo, la laptop y dos libros que probablemente ni abra, pero que igual me gusta llevar conmigo. Después de pensarlo más de la cuenta, también guardo una de mis camisetas grandes para dormir.
El camino hasta su casa pasa más rápido de lo que esperaba. Jack conduce tranquilo, con una mano sobre el volante y la otra descansando cerca de la palanca de cambios. De vez en cuando me mira de reojo y sonríe.
Cuando llegamos, abre la puerta.
—Ya sabes dónde está todo —dice mientras deja una copia de la llave sobre la mesa de la entrada— Si necesitas salir o entrar cuando yo no esté, hazlo.
Asiento con una sonrisa.
Subo despacio hasta su habitación. Apenas entro, me detengo un momento a mirar alrededor. Todo sigue igual. Dejo la maleta junto a la cómoda y por primera vez, me siento con la libertad de recorrer el lugar sin sentir que estoy invadiendo un espacio ajeno. Me quito los zapatos y me dejo caer de espaldas sobre la cama. Cierro los ojos un instante y respiro profundo. Después de unos minutos bajo a la cocina.
Jack ya tiene varios ingredientes sobre la encimera. Tomates, pasta, albahaca, queso y una botella de vino esperan mientras él termina de sacar algunas cosas del refrigerador. Camino descalza hasta donde está. Llevo una camiseta larga y cómoda que apenas me llega a medio muslo. Él levanta la vista al escucharme acercar y por un instante, sus ojos se quedan fijos en mí un poco más de lo normal.
No dice nada. Solo sonríe de esa forma tan discreta que tiene cuando intenta disimular lo que piensa.
Levanto una ceja.
—¿Qué?
—Nada.
—Mentiroso.
Su sonrisa se hace un poco más grande mientras vuelve a mirar los ingredientes.
—Solo estaba pensando que esa camiseta definitivamente no ayuda a que me concentre.
No puedo evitar reír.
—Qué problema tan grave.
Cruzo los brazos, divertida.
—Pues vas a tener que aprender a cocinar con distracciones.
Jack deja el cuchillo sobre la tabla y se acerca hasta quedar frente a mí.
—Creo que ese entrenamiento va a ser más difícil que cualquier misión.
Me río otra vez y niego con la cabeza.
—Exagerado.
Él solo se encoge de hombros, sin dejar de mirarme.
—¿Qué está cocinando el chef? —pregunto mientras me apoyo en la encimera de la cocina. Jack levanta apenas la vista y sigue cortando los tomates con toda la calma del mundo.
—Algo sencillo.
—¿Seguro?
—Bueno... tampoco prometo que lleguemos a cenar.
Lo miro de reojo y no puedo evitar sonreír.
—Qué confiado.
—Solo soy optimista.
Tomo los tomates y camino hasta el fregadero para lavarlos. Siento su mirada sobre mí incluso antes de girarme. No necesito comprobarlo para saber que me está observando.
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Different People ✔
RomanceLibro #1 de la Saga People 📚✅ Nueva edición (2025). Una joven universitaria huye de casa y encuentra refugio en un bar, intentando escapar de una verdad que la ha dejado marcada para siempre. Lo que parecía un acto de supervivencia desencadena una...
