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20. El diario de Martha.

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Amanece.

No dormí. Me levanto, me pongo una bata ligera y preparo una taza de café. Cuando vuelvo a la habitación, me siento en el suelo con las piernas cruzadas y el diario sobre el regazo. El café queda frente a mí, pero ni siquiera lo pruebo.

Respiro hondo. Ya no puedo seguir aplazándolo. Mis manos tiemblan un poco mientras abro la primera página.

"A quien encuentre esto... lo siento. Nunca fue tan fácil como parecía. Nunca fui solo una."

Siento que el corazón me da un vuelco. Solo esa primera frase basta para entender que esto no es un diario cualquiera. No son simples recuerdos escritos al final de cada día.

Sigo leyendo despacio.

"Mi nombre es Martha. A veces creo que soy muchas más. No sé exactamente cuándo empezó. Solo sé que un día desperté en otra cama, con otras manos. Y no me asusté. Me sentí... libre."

Paso las páginas con cuidado. Algunas están escritas con rabia. Otras transmiten una tristeza tan profunda que cuesta seguir leyendo. Hay hojas con palabras tachadas una y otra vez, como si hubiera intentado borrar partes de sí misma y no lo hubiera conseguido.

Es un caos. Un laberinto de emociones, recuerdos e identidades. Hasta que encuentro una hoja doblada entre las páginas.

La desdoblo despacio. La letra no es la misma.

"Querida Melanie. Sé que algún día vas a leer esto. Tal vez me odies. Tal vez ya lo haces. Pero si llegaste hasta aquí, es porque todavía quieres entender. O quizá entenderme. No tengo derecho a pedirte nada. Solo quiero que sepas que lo intenté. Todos los días. Aunque no siempre era yo quien despertaba en mi propio cuerpo. Parece una historia de terror, de fantasmas y demonios... y, en cierto modo, mis otras personalidades no estaban tan lejos de serlo. Ojalá algún día puedas perdonarme."

No sé en qué momento empiezo a llorar. Las lágrimas simplemente aparecen. Intento seguir leyendo mientras me limpio la cara con la manga de la bata.

Paso otra página.

"No debí enamorarme de Richard. Él no era como los demás. Bilson era violento, pero predecible. Richard era distinto. Bastó verlo una sola vez para saber que era el padre de mis hijas."

Me quedo inmóvil. ¿Mis hijas? 

Continúo leyendo.

"No quería que supieras la verdad. No porque me avergonzara, sino porque tenía miedo de lo que él pudiera hacer si la descubría. Aunque logré escapar, nunca dejó de vigilarnos. Ni siquiera cuando fingió que había desaparecido de nuestras vidas."

"Richard me utilizó. Me convirtió en su prisionera, pero conseguí escapar cuando apenas tenías unos meses de nacida. Desde entonces solo intenté mantenerte lejos de todo aquello. Lo vi en tus ojos desde el primer momento. Eras un angelito que Dios puso en mi camino y supe que tenía que protegerte, aunque sé que nunca entenderás la forma en que lo hice."

Sigo leyendo hasta llegar a un párrafo subrayado varias veces.

"Si algún día desaparezco, o vuelven a encerrarme en un psiquiátrico... busca a Peter. Él sabrá cómo ayudarte."

Frunzo el ceño. ¿Peter? ¿Quién es Peter?

Cierro el diario despacio. Por hoy ha sido suficiente. Lo guardo en un cajón de la mesa de noche y me quedo varios minutos mirando el suelo. Pero hay algo que no deja de dar vueltas en mi cabeza.

"El padre de mis hijas." ¿Habrá sido un error? Quizá quiso escribir "mis hijos". Junior y yo. No tendría sentido otra cosa... ¿o sí?

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