Libro #1 de la Saga People 📚✅
Nueva edición (2025).
Una joven universitaria huye de casa y encuentra refugio en un bar, intentando escapar de una verdad que la ha dejado marcada para siempre. Lo que parecía un acto de supervivencia desencadena una...
Nunca pensé que el día más importante de mi carrera llegaría sin previo aviso.
—Señorita Cross —me llama la secretaria del decano apenas entro al edificio— Me temo que su presentación fue adelantada. Tiene una hora para prepararse. Su jurado está disponible ahora mismo.
—¿Cómo que fue adelantada? —siento que la carpeta se me escurre entre los dedos— Pero... me habían dado fecha para el viernes. Hoy es miércoles.
—El comité tuvo que reorganizar por problemas de calendario. A usted le tocó hoy. A las once en punto. Aula magna. Mucha suerte.
Y eso es todo. Ni una disculpa. Solo una sentencia disfrazada de amabilidad.
Miro el reloj: 10:04 a.m.
Camino por los pasillos como si el suelo estuviera hecho de cristales. Cada paso es un eco dentro del caos mental que me consume. No tengo el peinado que quería, ni la ropa que planeé usar. Apenas dormí anoche y mis diapositivas están en mi computadora... la cual, por suerte, llevo en el bolso.
Respiro hondo. No puedo colapsar ahora. Camino hasta la sala de diseño, me encierro en uno de los cubículos y abro la laptop. Me tiemblan los dedos mientras reviso el archivo de la presentación.
"Diseño y resiliencia: una mirada estética a la reconstrucción de identidad femenina". Ironías del destino. Estoy literalmente en una crisis de identidad mientras presento una tesis sobre cómo la moda puede reconstruirla.
Marco el teléfono de Jack. Nada. El tono suena una y otra vez, pero no contesta, así que le dejo un mensaje de voz.
—Jack... me adelantaron la tesis. Estoy a punto de presentar. Quisiera que estés aquí. Sé que estás ocupado, pero... si puedes, respóndeme, por favor. — cuelgo.
Cierro los ojos un momento. El silencio se rompe con los murmullos de otros estudiantes que salen apresurados. El jurado ya está ahí, sentados con expresión neutral pero exigente.
El profesor más estricto del cuerpo académico revisa su reloj.
—Señorita Cross, adelante —dice. Ni una sonrisa, solo orden.
Mis tacones suenan sobre el mármol. Subo al podio y conecto la laptop. La primera diapositiva se proyecta sobre la gran pantalla. Mi rostro aparece, más joven, con las primeras prendas de la colección.
—Buenos días. Mi nombre es Melanie Cross. Y esta es mi tesis: un recorrido estético, funcional y simbólico sobre cómo las prendas que usamos pueden ser un refugio o una armadura, y en algunos casos, ambas cosas al mismo tiempo.
Milagrosamente mi voz no tiembla. Hablo con una seguridad que no reconozco. Las imágenes desfilan: bocetos, fotografías, entrevistas. Les hablo de mi proceso, del trauma, del arte como resistencia. Siento la garganta cerrarse cuando menciono la parte autobiográfica, pero no me detengo. Cuando termino, un silencio espeso inunda el salón. El jurado murmura entre ellos y la profesora de psicología asiente con discreción.
El profesor me observa como si intentara descifrarme.
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