37 - Malos entendidos

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Narrado por Candy

- Sí al parecer estoy metido en un gran embrollo - ella sale del baño con una gran sonrisa.

- Lista, ya podemos irnos Cariño - ¿ lo acaba de llamar Cariño? Bert me vuelve a ver con ojos muy abiertos. Por Dios... ella ya hizo castillos en el aire, mientras Bert no quiere nada serio. Sé que Karen entiende que aún no son nada, pero no sé como vaya a reaccionar cuando vea a Molly tratándolo tan posesivamente. Ella toma su brazo confianzudamente, así que Bert para relajar la situación me extiende su otro brazo, lo tomo con firmeza mientras caminamos hacia la salida, cada una tomada de sus brazos.

Nos subimos al auto y nos vamos rumbo al teatro. En el trayecto  compartimos varias anécdotas de nuestra carrera, es muy interesante que haya permanecido en África por tantos años ayudando a la gente de manera tan desinteresada. Cuando llegamos hay muchas personas, entre ellos periodistas y fotógrafos.

Nos bajamos y muchos flashes incandescentes me obligan a taparme los ojos con las manos.

- Marquesa Grandchester ¿qué le ha parecido París? - me pregunta un periodista en inglés.

- Es maravilloso - digo sonriéndole.

- Marquesa ¿quién es su acompañante? -

- Mi padre - todos me miran como si me hubiera salido una segunda cabeza, e inmediatamente comprendo que Albert es demasiado joven para ser mi padre real, así que detallo más en el asunto - mi padre adoptivo - todos toman nota entendiendo nuestra extraña relación padre-hija.

- ¿Y la señorita que la acompaña? -

- Soy la novia del Señor Ardley - responde con total seguridad, Bert tose abrumado por el rumbo que está tomando esta incómoda situación. Entramos a nuestro palco y nos sentamos, miro a Albert que está realmente incómodo, es la primera vez que lo veo así, es muy extraño siempre ha sido tan sereno y seguro.

- Albert me ha contado que tu esposo es un excelente actor -

- Lo es - digo orgullosa. De repente las luces se hacen tenues y el telón se levanta. La obra inicia y se desarrolla maravillosamente, nunca podré acostumbrarme a ver a mi deslumbrante esposo en el escenario, su presencia es como un imán para mi cuerpo aunque represente a Hamlet, el lunático príncipe de Dinamarca. Miro a Bert que está fascinado viendo a Karen actuar como Ofelia, mientras Molly ni siquiera sospecha lo que está ocurriendo. La obra termina con aplausos interminables, justo antes de lo que parece será la última ovación entra el encargado para llevarme hacia los vestidores.

- La Señorita Kleiss ha solicitado invitarlo a su camerino Señor Ardley-

- ¿La actriz que hizo Ofelia? - pregunta Molly con expresión confusa.

- Sí Señorita - responde el encargado que se ve apurado por que salgamos.
Ni me imagino lo que estará revoloteando en la cabeza de Bert que me mira como pidiendo auxilio.

- El señor Ardley no podrá ir, tiene que escoltar a la Señorita, yo le explicaré a Karen, no se preocupe, Bert nos vemos en la recepción - ¿Porqué presiento que acabo de meter a Bert en más problemas? <<¡Candice Grandchester tú y tu gran bocota! ¿Porqué tenías que comentar la recepción? seguramente esta mujer no lo dejará en paz hasta que la lleve con él>> Me reto a mí misma mientras miro a Molly que ha cambiado su expresión por una muy seria. Con pesar por Bert me retiro hacia los camerinos. Cuando llego está Karen en su puerta con una amplia sonrisa, ella ladea su cabeza mirando detrás de mí, seguramente esperando que Bert aparezca, cuando se da cuenta que vengo sola la muy temida pregunta aparece.

- ¿Y tu papacito? - Dios mío ¿cómo me metí yo también en esto? Sinceramente no sé que decir o hacer, soy una pésima mentirosa, siempre lo he sido... - ¿Candy? ¿No vino? - me pregunta desilusionada.

Tu armónicaHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora