4 - Nuevas oportunidades

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16 horas antes...

Narrado por Candy

Me despierto lentamente, siento los ojos hinchados y una opresión en el pecho ¿tristeza? ¿dolor? Sí, es eso y mucho más, aún me duele cada palabra leída como una daga en el corazón y en el alma, el sentimiento de desesperanza me atormenta hoy más que nunca, porque a pesar de los años y las promesas siempre pensé que nos reencontraríamos y seríamos felices, pero ahora... ahora sí lo siento perdido. Unas lágrimas bajan por mis mejillas, me obligó a abrir los ojos y trato de recordar donde estoy, el sol ya se ve alto, de repente reconozco a Albert sentado en una silla, está muy concentrado revisando unos papeles.

-¿Bert? ¿Dónde estoy?- le pregunto aún medio dormida.

- Pequeña despertaste, ayer Annie y Archie te trajeron del Hogar de Pony a Chicago ¿cómo te sientes?-

- Con los ojos inflamados y muy cansada-

- Lo estás Pequeña...- se acerca y me toma la mano entre las suyas - ayer llegaste dormida por el cansancio de estar llorando ¿Recuerdas lo que pasó?-
dejo de contener las lágrimas y lloro como una niña, desde ayer el sentimiento de pérdida me sobrepasa y simplemente no puedo contenerme, comienzo a estremecerme por el llanto, así que se acerca más y me estrecha entre sus brazos - Candy lo que voy a decirte va a sonar extraño, pero estoy muy feliz de que llores... aunque aún pienso que eres más linda cuando ríes que cuando lloras - me hace sonreír levemente- estoy feliz porque hasta hoy estás desahogándote, cuando una persona lleva un dolor tan grande como el tuyo y trata de ocultarlo durante tanto tiempo, hace que aumente aún más su pena- sigo llorando ahora con más intensidad, tiene razón he tratado de ser fuerte para que no se preocupen por mí, pero esa carta agrieto mi coraza y mis sentimientos no pudieron soportar más.

- Duele mucho Bert, extraño a Terry... mucho... cada día, cada noche, hace tres años que este dolor me persigue y no me deja en paz - al fin lo he dicho.

- Pequeña lo sé, por favor prométeme, como aquella vez en el lago, que de ahora en adelante compartirás tu dolor con las personas que te amamos, así te liberarás poco a poco y tu corazón tendrá fuerzas para sanar- lo miro a los ojos.

- Te lo prometo Bert, gracias por estar siempre conmigo en los peores momentos - mi llanto es contínuo - lo siento, no puedo contener las lágrimas...- le digo con voz entrecortada.

- Llora todo lo que quieras Pequeña, ésto iba a pasar tarde o temprano, fuiste muy valiente ocultándolo tanto tiempo pero ahora es tiempo de llorar- paso abrazada a él llorando hasta que noto que he mojado su camisa.

- Lo siento... te moje la camisa-

- Tranquila Pequeña, eso no es importante- me voy calmando poco a poco, respiro profundo varias veces, aún siento mucha aflicción pero parece que me he quedado sin lágrimas - ¿Estás mejor? -

- Sí, un poco -

- Creo que lo que necesitas es hacer cosas nuevas y conocer gente, no quiero presionarte, pero aún tienes tres pretendientes muy interesados en cortejarte, tal ves así puedas distraerte, no digo que te cases con alguno de los tres, pero al menos podrán salir y divertirte. Si te parece podríamos aceptar que te visiten para que los conozcas, sería lo más correcto antes de aprobar que te cortejen, dos salidas con cada uno sería más que suficiente y por supuesto tú tomarías la decisión de aceptar si alguno fuera digno de comenzar un cortejo- suspiro, tiene razón, sé que mi corazón es de Terry, pero al menos debería darme una oportunidad.

- Me parece bien - digo con firmeza.

- No, Pequeña, no me tienes que contestar tan rápido-

- Quiero hacerlo Bert - él me mira fijamente.

Tu armónicaHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora