Narrado por Candy
Me despierto muy temprano, para mi sorpresa mi esposo aún duerme, creo que es la primera vez que me despierto antes que él.
Admiro su bello rostro y el fuerte brazo que me abraza la cintura, es tan apuesto y sensual que mirarlo dormir sabiendo que está desnudo debajo de las sábanas, es todo un placer pecaminoso. Suspiro.
Debería despertar temprano más seguido, solo para poder hacer esto.
Me muevo un poco y siento las maravillosas sábanas, según Terry son traídas de oriente y están hechas con un montón de hilos, se nota que el Duque es de gustos refinados.
Una pequeña luz entra por la ventana y el canto de los pajaritos me está arrullando, me acurruco de nuevo para dormirme pero recuerdo que tenemos una cita temprano con el abogado de la corona, aún tenemos que legalizar nuestro matrimonio para sea oficial para el Rey George.
Ni modo habrá que despertarse ya, aunque pensándolo bien todavía hay tiempo de un jueguito antes de levantarnos.
Con la punta de mis dedos comienzo a rozar su pecho y abdomen, él sonríe dulcemente, no sé si ya lo he despertado o está sonriendo entre sueños. Me escabullo por su brazo y comienzo a besarlo donde antes había pasado mis dedos, me detengo cuando siento el camino de vello que llega hasta su longitud, que ya está rígida como todas las mañanas, sigo lamiendo su piel rodeando su masculinidad, él ya se ha despertado y me mira con ojos muy atentos.
- Si así vas a despertarme me haré el dormido más seguido - niego con la cabeza, debí suponer que se hacía el dormido.
- ¿Te gusta lo que ves? - lamo cuidadosamente sus testículos mientras él gruñe por la sensación.
- Sí y no quiero perderme nada de lo que haces con esa boquita - Sonrío, mientras lentamente lamo toda su longitud hasta llegar a la punta, lo miro atentamente, me encanta su cara de satisfacción y tensión cuando está tratando de contener su testosterona. Como soy mala y quiero verlo sufrir más, sigo con mi pasividad desesperante y me voy introduciendo su falo en la boca hasta que no puedo respirar. Miro su tensión al máximo, así que me apiado de él, comenzando un ritmo demandante y constante mientras me turno usando las manos y la boca - ¿sabes qué es un 69? - me pregunta con voz ronca.
- Un número - le digo con simpleza, mientras sigo mi labor. Él sonríe seductoramente.
- Es mucho más que un número - de repente me toma de la cintura y me vuelve con tal facilidad que me deja sin aliento.
- ¿Qué haces Terry? - cuando termino de preguntarle, él ya está entre mis piernas poseyéndome con su lengua, mientras su miembro ha quedado frente a mi boca.
- Ahora sigue con lo que hacías, que yo me encargaré de ti - tomo su mástil y trato de seguir pero es imposible concentrarme con la talentosa boca de mi esposo. Cierro los ojos y sigo con torpeza, él aún parece complacido pero con cada sensación sobre mi intimidad debo detenerme en seco para volver a empezar. Comienzo a sentir mi latente éxtasis acumularse en cada célula de mi cuerpo, él sabe que estoy a punto de explotar y mete la lengua para succionarme con tanta pasión que hace liberarme en un torrente de espasmos, colores y gemidos. Él no deja que termine mi orgasmo y con un movimiento lleno de frenesí me levanta acomodándome para penetrarme de una estocada. Grito tan fuerte que agradezco que el Duque nos haya dado la habitación más alejada del área familiar - Cabálgame - me pide, respiro profundo tratando de recobrar las fuerzas y emprendo un meneo salvaje y rápido hasta que siento como su semilla se dispara llenando mi interior. Me dejo caer sobre su pecho, mientras disfruto del contacto de nuestros cuerpos satisfechos y sudorosos.
- Terry... aún no entiendo porqué se llama 69-
- Usa tu imaginación Pecosa - me esfuerzo en pensar en las razones, pero aún no sé. Él me mira con su sonrisa malvada - Piensa en los números, en el 6 y el 9 juntos, como si fueran pequeñas personitas ¿cómo se ven? -
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Tu armónica
FanfictionLemon - Terryfic Luego de casi tres años de la despedida entre Candy y Terry en Nueva York, ella recibe una carta de Susana, desatando varios acontecimientos. Lenguaje erótico solo para mayores de edad.
