Comenzamos mal

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Alex no tardó mucho en recoger sus cosas. Llevó su chaqueta en la mochila por si acaso, además de una muda, cepillo dental, sus armas convertidas en un collar y un brazalete; su mp 3 con audífonos, y una tienda de campaña simple que se enrollaba y cabía en la maleta aún sin hechizo de extensión. Dentro de la mochila también metió un libro por si se aburría y un ukelele. ¿Por qué? Alex no tenía idea, solo los metió porque no sabía qué más llevar. 


En la tienda del campamento les prestaron cien dólares y veinte dracmas de oro, Percy decidió guardarlas él. A Annabeth, Percy y Alex también les dieron una cantimplora de néctar y una bolsa con cierre hermético llena de trocitos de ambrosía, para ser usados en caso de emergencia. 


Annabeth llevó su gorra mágica de los Yankees, que fue regalo de su madre al cumplir 12. También llevaba un libro, cuando ambas lo comentaron, Percy las miró con confusión. La rubia también llevaba su cuchillo de bronce (regalo de Luke cuando Annabeth lo amenazó con un martillo). 


Grover llevaba sus pies falsos y pantalones holgados para pasar por humano. Iba tocado con una gorra verde tipo rasta, porque cuando llovía el pelo rizado se le aplastaba y dejaba ver la punta de unos cuernecillos. En su mochila llevaba pedazos de metal, manzanas y una flauta. 


Percy, por otro lado, llevaba una muda y un cepillo dental. 


Los cuatro se despidieron de otros campistas. Y sí, Alex también, de Clarisse, Silena, y los hermanos Stoll. El cuarteto echó una última vista a los campos de fresa, el océano y la Casa Grande, y subieron por la colina Mestiza hasta el pino de Thalía. 


Quirón los esperaba en una silla de ruedas junto al jefe de seguridad: Argos. Argos tenía ojos por todo el cuerpo. 


- Éste es Argos - lo presentó Quirón a Percy -. Los llevará a la ciudad y... bueno. os echará un ojo. 


Alex supuso que era un chiste para subirles los ánimos, pero eso no quitaba que fue muy malo, y en un mal momento. 


Se escucharon pasos detrás suyo. Al voltear vieron a Luke corriendo por la colina sosteniendo unos tenis de baloncesto en la mano.


- ¡Eh! - jadeó -. Me alegro de pillarlos aún - Annabeth se sonrojó, como siempre que Luke estaba cerca. Alex se contuvo en no rodar los ojos -. Sólo quería desearles buena suerte - miró a Percy -. Y pensé que... a lo mejor te sirven.


Le entregó los tenis, parecían bastante normales. Pero Luke exclamó: "¡Maya!" y de los talones surgieron alas de pájaro blancas. Percy dio un respingo y las dejó caer. Una vez en el suelo revolotearon hasta que las alas se plegaron y desaparecieron. Alex no pudo evitar observar las zapatillas con desconfianza, sabía que no se las daría de no ser porque estaban trucadas. 


- ¡Alucinante! - musitó Grover.


Luke sonrió.


- A mí me fueron muy útiles en mi misión. Me las regaló papá. Evidentemente, estos días no las utilizo demasiado... - entristeció la expresión. 

Semidiosa y Bruja (PJO y HP) 1 LIBROHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora