Aprendemos a volar

667 76 19
                                        


Viajaron dos días viajando en tren, pasando a través de colinas, ríos, y huertos de trigo y ámbar. Afortunadamente no se encontraron con ningún monstruo en el camino, pero después de enfrentarse a las Furias y Medusa, Alex no pudo relajarse. Todo el tiempo sintió que los observaban, desde cualquier punto de vista, era bastante incómodo. 


Ayudaron a Percy a pasar inadvertido, puesto que su nombre y foto aparecían en varios periódicos de la costa Este, en el Trenton Register-News mostraba la fotografía que hizo un turista al bajar del autobús. En la noticia decía que el joven Percy Jackson podría estar viajando con tres cómplices adolescentes. 


- No te preocupes - le dijo Annabeth al chico -. Los policías son mortales, no podrán encontrarnos. - Sin embargo a Alex le pareció que Annabeth no estaba del todo segura de sus palabras. 


El resto del viaje Alex se la pasó escuchando música, caminando de vez en cuando, mirando por la ventanilla, o evitando miradas de Annabeth. Percy parecía querer saber por qué la tensión entre ambas chicas que estaban sentadas juntas, pero felizmente no preguntó al respecto. 


En el paisaje Alex divisó una familia de centauros galopando por un campo de trigo, con los arcos tensados, mientras cazaban lo que Alex supuso el almuerzo. El menor de ellos tenía el tamaño de un niño de segundo curso montado en un poni, los vio y saludó con la mano. La pelinegra le devolvió el saludo junto con un Percy confundido por el hecho de que ningún mortal reparó en la familia. 


Por la tarde vio un león moviéndose por el bosque, Alex supuso que era algún tipo de monstruo, puesto que no hay leones sueltos en Estados Unidos. 


El dinero por el caniche solo alcanzó para comprar los billetes hasta Denver. No les alcanzó para literas, así que durmieron en sus asientos. Percy y Grover compartían asientos, y ambos tenían el cuello hecho un cuatro y Grover no paraba de roncar. Alex se quedó mirando hacia arriba intentando cerrar los ojos, pero tenía los nervios a flor de piel. Annabeth pronto también durmió, y entonces se escuchó un balbuceo del hijo del mar. 


- N-no voy a ayudarte. No...


Probablemente estaría sufriendo las pesadillas de semidiós, eran bastante comunes. Alex había tenido algunas, pero fueron más frecuentes desde que soñó con Zeus y Poseidón peleando entre sí. Un golpe seco interrumpió sus pensamientos, a Grover se le había caído un pie de pega, despertando a sus compañeros semidioses. Los tres tuvieron que colocárselo. 


- Vale - le dijo Alex a Percy cuando terminaron de ponerle el zapato a Grover -, ¿quién quiere tu ayuda?


Ambos chicos la miraron confundidos mientras cada uno volvía a su asiento. Percy volteó hacia atrás para estar de frente (o lo más recto que se podía) hacia ellas. 


- ¿Perdona? - preguntó el azabache. 


- Mientras dormías, murmurabas: "No voy a ayudarte". ¿Con quién soñabas?


Annabeth se unió al interrogatorio y Percy terminó cediendo. Les contó sobre una voz maligna que salía de un foso, que quería que le entregara el rayo y lo ayudara a salir de aquel hoyo. Alex entendió que había sido con lo mismo que ella había soñado un tiempo atrás: con Cronos pidiéndole unirse a su bando. Lo tenía claro, pero prefería pensar que en realidad era Hades. 

Semidiosa y Bruja (PJO y HP) 1 LIBROHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora