"Después del amor, lo más dulce es el odio".
Henry Longfellow
Esta no es una historia bonita. La verdad, la dura y pura verdad, es odiosa y duele, quema por dentro... por eso todo mundo se esfuerza en esconderla, en enmascararla, en adornarla y dis...
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Capítulo VII
Steve y Doug comenzaron a entrenar un día lunes por la mañana. Cada día era duro, más duro que el anterior y todo parecía sucederse con demasiada rapidez. Douglas parecía enfocado, sereno, completamente realizado de, al fin, estar en el trabajo que le permitiría hacer sus sueños realidad. Steve, por su parte, no podía concentrarse. Tenía la cabeza perdida en las nubes, el corazón dividido y el alma pesada. No había visto a Natasha desde hacía un mes, ya que ella había sido enviada a una misión en alguna parte perdida del globo, pero, sabía que volvería pronto y eso lo estaba matando. No sabía cómo reaccionaría cuando volviera a verla, la ansiedad le mordía la piel y no lo dejaba dormir por las noches. Se le hacía cada vez más difícil poder mirar a su padre a la cara, más cuando Natasha poblaba sus sueños y despertaba con las sábanas húmedas, la piel pegajosa de sudor y el sexo como un hierro entre las piernas.
Aún no comprendía qué era lo que ella le había hecho, pero, poco importaba saberlo. No debía sentirlo y aún así, el sentimiento se hacía cada vez más intenso, inmenso, llenándolo por dentro y quemándole el alma. Doug, consciente de las cuitas de su hermano, intentaba mantenerlo con los pies en la tierra, empujarlo a que se esforzara, a que demostrara de qué estaba hecho, pero, no siempre daba resultado. Bucky, desde la plataforma de observación seguía con la mirada los movimientos de sus hijos. Se encontraban en medio de un campo de entrenamiento en realidad virtual en el que los agentes se preparaban y entrenaban en estrategias de combate. Ese campo en particular contaba con una elaborada utilería que simulaba una ciudad bombardeada y las pantallas que rodeaban el enorme espacio proyectaban un atardecer en el desierto.
Todos los agentes portaban sus lentes de realidad virtual, rifles de asalto plásticos equipados con punteros láser que provocaban vibraciones en el chaleco antibalas que todos llevaban. Cuando alguien le daba a otro, su chaleco vibraba y se iluminaba con una luz roja en el pecho. De ese modo, automáticamente, se registraban sus puntaciones en un sistema de conteo digital que arrojaba las calificaciones de los aspirantes a STRIKE. Sólo aquellos con el mejor récord podían formar parte del equipo de élite de SHIELD y los gemelos Rogers estaban considerados para probarse esa temporada. Por eso Bucky había acudido a verlos. A su lado, Amanda los observaba también con los brazos cruzados sobre el pecho.
Douglas lo hace muy bien, debo reconocerlo⸺ comentó de pronto y el capitán se giró ligeramente hacia ella, alzando una ceja.
⸺ Los conoces hace poco más de un mes y, ¿ya puedes reconocerlos? A mí me tomó más que eso...⸺ respondió y Amanda bajó la mirada hacia los aspirantes que avanzaban agazapados entre los escombros y sonrió con sorna.
⸺ No es difícil reconocerlos si uno de ellos no le sigue el ritmo al otro⸺ sentenció, notando como se iluminaba el chaleco de Steve al ser al impactado por un "proyectil" enemigo. El chico alzó el rifle por sobre su cabeza y se dejó caer el piso, llevándose las manos a la cabeza⸺ Creo que sólo tendrás a uno de tus chicos en el equipo este año...
El temporizador de la pared se detuvo y se encendieron las luces del techo. Los aspirantes se detuvieron de inmediato y alzaron los brazos antes de quitarse los cascos y felicitarse entre ellos. Steve alzó la mirada y se encontró con los ojos preocupados de su padre y una sonrisa sarcástica adornando el rostro afilado de la directora Wang. Douglas se acercó a él de inmediato y se acuclilló a su lado, revolviéndole el cabello en un gesto cariñoso.
⸺ No te preocupes, Steve. Puedes volver a intentarlo el próximo año...⸺ le dijo, intentando animarlo, pero, Steve no quería escuchar. Se puso de pie y salió de la sala con la cabeza baja, maldiciendo entre dientes. Bucky, al ver lo molesto que estaba, salió también, esperando a ir a su encuentro.
Amanda volvió a observar a los aspirantes y sus ojos se encontraron con los de Douglas por un momento. Ambos compartieron una mirada discreta y luego la directora salió de la sala, dirigiendo sus pasos de regreso a su oficina. El capitán encontró a su hijo en los vestuarios. Todos los demás estaban riendo, bromeando entre sí mientras entraban y salían de las duchas. Steve, sin embargo, estaba sentado en una banca con la mirada perdida en los guantes que retorcía entre sus manos. Su postura era tensa, pero sus ojos estaban llenos de tristeza. Barnes suspiró y se sentó junto a él, sin tocarlo, ni decir nada por un momento. Esperaría a que él diera el primer paso. Llevaba catorce años junto a esos chicos como para no conocerlos y sabía que Steve más temprano que tarde se abriría y se dejaría consolar por él. El resto de los aspirantes los miró extrañados, pero, nadie les dijo nada. Uno a uno, los muchachos fueron abandonando las regaderas y recién entonces, cuando estuvieron solos, Steve se irguió y se atrevió a mirarlo de reojo.
⸺ Lo siento...⸺ dijo de pronto y Bucky volvió a suspirar, acercándose más a él para rodearlo con sus brazos.
⸺ No tienes nada que sentir, hijo... No es el fin del mundo. Siempre puedes volver a intentarlo de nuevo⸺ le dijo, acariciando suavemente su espalda, como cuando era un niño. Steve se dejó hacer, suspirando y al cabo de un rato se apartó para comenzar a quitarse las muñequeras con rabia.
⸺ Debía hacerlo mejor⸺ murmuró entre dientes, maldiciéndose internamente.
⸺ Eres mejor que esto, Steve... ⸺ afirmó, frunciendo el ceño⸺ No entiendo qué fue lo que pasó ahí. Las tácticas de guerrilla eran tu especialidad en la academia, ¿qué es lo que pasa, hijo? Parecías tener la cabeza en las nubes...⸺ Steve dio un respingo en su lugar y apartó la mirada, sintiendo sus mejillas en llamas.
⸺ Yo...⸺ Bucky comprendió de inmediato al ver el sonrojo de sus mejillas. Una vez más, la culpa lo aguijoneó y dejó caer la cabeza, derrotado por la evidencia. Suspiró, cansado y se puso de pie, sonriéndole con indulgencia.
⸺ Ya no te preocupes más por esto, Steve. No has hecho nada malo... todo tiene solución, hijo. Ya verás cómo todo sale muy bien...⸺ le dijo, esperando que captara el mensaje. Le palmeó la espalda suavemente y lo dejó solo para que se aseara.
Mientras, la directora de SHIELD había activado el protocolo de seguridad en su oficina. Las ventanas se hallaban selladas y ningún ruido se escapaba de aquella sala. De no haber sido por eso, sus gemidos se habrían escuchado hasta el hangar. Sus manos se hallaban aferradas al borde su escritorio mientras el hombre tras ella la empujaba casi brutalmente contra el mueble. La mujer se mordió los labios, intentando contener los sonidos que luchaban por escapar de su garganta en medio de aquella vorágine de placer en la que se hallaba sumergida. La presión de aquellas manos grandes y fuertes iba a dejar marcas en sus caderas, pero, no importaba. Así era como a ella le gustaba. Tener tanto control era opresivo... por eso, entregarlo, a veces, era el mayor de sus placeres.
Amanda sintió un hilillo de saliva recorrerle la barbilla y dejó escapar un quejido largo y profundo, desde lo más profundo de sus entrañas cuando el segundo orgasmo de los últimos treinta minutos le ondeó desde el vientre hasta las puntas de sus dedos. Estaba desmadejada, sudorosa, sin aliento, pero él no se detuvo. Envolvió sus cabellos en su puño y la forzó a estirar la cabeza hacia atrás, arrancándole un nuevo quejido. Su reciente orgasmo la dejó hipersensibilizada y las penetraciones cortas pero brutales del hombre ya no eran placenteras sino dolorosas. Sus uñas rasguñaron la superficie pulida de su escritorio y nuevos quejidos escaparon de sus labios, pero, él no se detuvo.
⸺ P-para...⸺ pidió, intentando cerrar las piernas, alejarlo de ella. La respuesta fue un jalón brutal del cabello y una rodilla que empujó sus muslos, separándolos de nuevo. Él dejó caer su peso sobre ella, oprimiéndola contra el escritorio.
⸺ Aún no termino contigo...⸺ susurró Douglas en su oído y a ella no le quedó más remedio que morderse los lastimados labios y seguir aguantando aquel ritmo bestial.