La alarma sonó, despertando así al inglés. Con su mano derecha tomó su celular, observando la hora; 8:00 de la mañana. Su viaje estaba programado para las 12 del día así que tenía tiempo para dormir.
Apagó la alarma, dejando nuevamente el celular en la mesa. Se arropó con las cobijas y abrazó al cuerpo que tenía dormido encima de su brazo izquierdo.
Alto...
¿Un cuerpo?
Se obligó mentalmente a abrir sus ojos, topándose con la cabellera rubia y raíz negra del latino. Sonrió de forma inconsciente y depositó un beso en la frente del menor. Lo volvió abrazar; escondiendo su rostro en su cabellera mientras pegaba el rostro del contrario a su pecho.
Estaba a punto de quedar dormido, faltaba poco...
"¿Le acabo de dar un beso?"
Con miedo de que Argentina haya despertado miró su rostro. Suspiró con tranquilidad al ver cómo este seguía plácidamente dormido.
El recuerdo de lo qué pasó ayer lo hizo suspirar con pereza; tenía que programar un vuelo a Londres para el argentino. Intentó alejarse un poco del cuerpo del menor, fallando. Los brazos del sudamericano lo tenían sujetado fuertemente del torso. La calidez que emanaba su cuerpo lo obligaba a quedarse ahí a su lado; sin querer moverse.
Después de estar discutiendo con si mismo mentalmente, pudo alejar al latino de su torso. Se talló insistentemente sus ojos para quitar su sueño. Una vez que lo logró tomó su teléfono dispuesto a programar el vuelo.
Sus ojos pesaban; no soportaría mucho tiempo despierto, menos cuando el latino lo abrazo por la cadera. Sentía su cuerpo calientito por donde era abrazado, y comparado al frío que hacía esa mañana; sin duda los brazos del argentino era mucho mejor.
Por azares del destino encontró un boleto en el mismo vuelo que él. Sin dudarlo programó el vuelo; estaba en el asiento de su lado pero de la otra fila. ¡Perfecto!
A veces creía que tenía la mejor suerte del mundo.
El cuerpo que estaba a un lado suyo se movió, en señal de que se iba a despertar. Se quedó quieto, esperando que el menor no se despertara; por suerte sólo se estaba acomodando para dormir mejor.
Ahora lo importante; levantarse para alistar todo para su vuelo. Algo difícil si tenía en mente que el primer paso era el tener que pararse sin despertar al latino.
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Media hora fue lo que le tomó arreglarse por completo, y en esa media hora el latino no se había despertado para nada.
Lo veía con ternura y sorpresa; ya pasaban de las 8 de la mañana, faltaban diez para las nueve. Le había tomado algo de tiempo zafarse del agarre del latino por la fuerza que había aplicado. Le sorprendió el saber la fuerza que tenía algunas veces.