Cap 18: Ay querida Nicky.

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Me despierto y no me sorprendo al no encontrar a Matheo a mi lado. Me siento sobre la cama y veo que por la ventana, se cuela una luz fría, está nublado.

Volteo y sobre la mesita de noche hay una cajita de pastillas y sobre ésta una nota, la agarro y la leo.

No olvides tomarte
la pastilla, no quiero
sorpresas.

Si no quería sorpresa pudo ponerse un puto condon.

Me levanto de la cama y noto el nuevo dolor que se instala en lo bajo de mi vientre, duele al caminar, pero no es nada que no pueda soportar.

Dejo la nota y agarro la caja y me dirijo a la cocina por un vaso de agua.

Meto la pastilla en mi boca y la trago junto con un sorbo de agua.

No me sorprende la sensacion de vacio que se posa justo en el centro de mi pecho, estoy comenzando a acostumbrarme a sentirme usada.

Decido no ir a la universidad, no tengo el animo ni la la energía para ir, ser adulta es de pelos.

Comienzo a caminar a mi habitación pero me detengo en seco al sentir ese peculiar y extrañamente conocido olor.

¿Marihuana?

Camino siguiendo el olor, éste me lleva a la sala en donde me encuentro a la última persona que espero encontrar.

—¿Nicky? —le pregunto a la morena que está sentada en el sofá.

—Leo —dice sin mirarme.

—¿Cómo entraste? Matheo no está aquí —digo caminando para pararme frente a ella.

Ella señala un manojo de llaves en la mesa y dice— Matheo me las dio, y se que él no está. ¿Quieres? —pregunta estirando el porro.

Observo el objeto que desprende ese fuerte olor y pienso:

¿Debo tomarlo?

No, no deberías, pero lo quieres y lo sabes

Lo quiero, y lo sé

Tomalo

Y sin pensarlo una tercera vez lo agarro entre mis dedos y lo pongo entre mis labios mientras camino a sentarme junto a Nicky, quien me mira un poco sorprendida.

Le doy una calada y siento el humo invadir mis pulmones, en mi garganta se forma una picazón y siento ganas de toser pero me contengo.

—¿Ya habías fumado antes? —me pregunta Nicky luego de darse cuenta de que no tosí.

—No, es mi primera vez —digo soltando el humo de la segunda calada.

—Wow lo necesitabas —dice sonriéndome.

—Así es —digo mirándola con una sonrisa y le estiro el porro.

—No, quédatelo, yo estoy bien.

—Bien.

Ambas miramos al techo hasta que me termino de fumar el porro, el silencio es comodo ya que los efectos del "cigarro de la risa" nos hacen estar relajadas.

—¿Qué te pasó? —pregunta Nicky y yo me volteo mirándola con el ceño fruncido, ella entiende que yo no entiendo y señala los restos del cigarrillo.

Comprendo a lo que se refiere, para fumar como si nada necesito una razón,  o eso creo.

—Tuve sexo con Matheo —digo sin ningún filtro.

Por la sala se expande un silencio el cual es opacado por la risa de Nicky, es una carcajada que sale fuerte y con ganas. Una sonrisa se forma en mis labios por la inesperada reacción de ella, la miro y ella no para de reírse así que me uno a su carcajada.

Ángeles y DemoniosHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora