Cap 19: Un castigo.

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Matheo

No puedo creer que Nicky haya llegado tan lejos, solo el hecho de saber que tocó a Leo me molesta.

Sé que Leo es una mujer inteligente y sabe lo que hace, sé que ella no se acostó con Nicky porque estaba drogada, ella acostó con Nicky porque quería. Pero me baja el ego saber que no me llamó a mí, y la verdad es mi culpa, yo me fui, otra vez.

Veo mi teléfono mientras espero a Leo, no sé cuánto tiempo se la pasa en su habitación, pero comienzo a escuchar pasos de tacón por el pasillo.

Me levanto del sofá y camino hacia el pasillo, me encuentro de frente con Leo.

Me pone a tragar saliva, trae un vestido rojo de lo que parece ser seda, es ajustado y corto, es de tirantes y me es fácil notar que bajo el vestido no trae brasier, no puedo ver le puedo ver el trasero ya que está de frente a mí, pero puedo imaginarlo.

Su piel contrasta con el color del vestido sus piernas se ven perfectas, es hermosa.

—¿Nos vamos? —pregunta con una sonrisa.

—Sí, culo... cla claro quiero decir, nos vamos, si.

Siempre arruinandolo todo

Salimos del apartamento y bajamos al subterráneo a buscar la moto, ella se monta en la moto mientras yo saco los cascos.

Verla sentada ahí abierta de piernas recordándome la noche anterior, los espasmos de su orgasmo, esos gemidos, su petición de más.

¿Qué se sentiría follarla sobre la motor?

Me acerco y le pongo el casco reprimiendo cualquier tipo de impulso sobre tocarla.

Porque, sí, de eso se trata mi vida ahora, de impulsos y un sin fin de restricciones.

Me monto y ella abraza mi cintura, siento sus pechos apretarse a mi espalda y se me ocurren un millón de formas para hacerla gemir tocando sus pechos.

Arranco la moto y conducir hasta el club es una tortura, puedo sentir que cada cierto tiempo ella mueve sus caderas sobre la moto y me está volviendo loco.

Si pensaba que follandomela una vez iba a quedar satisfecho, me equivocaba. Llevo todo el puto día con una ereccion del demonio pensando en todas las posiciones en las que la quiero probar.

Estaciono la moto y le sonrío al guardia de la entrada, me conoce, soy amigo del dueño de este club.

En cuanto entramos al club, puedo ver que muchos hombres ven a Leo como yo la veo y es molesto, me surgen unas ganas de vestirla de monja para que nadie la mire.

Llegamos a la zona vip en donde está Diego, Sam, Nicky y Mike.

El último se come a Leo con la mirada y las ganas de vestirla de monja surgen otra vez.

Follarmela mientras está vestida de monja —dice en un susurro mi excitación.

Leo se sienta junto a las chicas, Nicky me lanza miradas que no logro entender.

Desde que Leo me dijo que Nicky está enamorada de mí, lo he pensado. Llegué a la conclusión de que está en lo cierto, uní toda la información que tenía y me doy cuenta de que si podría estar enamorada de mí pero aun me cuesta creerlo.

Traen los tragos, veo que Leo bebe más de lo que debería, Mike la mira y no soporto que el piense lo mismo que yo no he parado de pensar.

No me uno a la conversación de los chicos y de nadie en general, mi mente está en otra parte, y me desconozco.

Ángeles y DemoniosHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora