Cuarenta y tres, cuarenta y cuatro, cuarenta y cinco. Había veces en las que se preguntaban qué era ese lugar. Oscuro, lúgubre, claustrofóbico; ésas eran pocas las palabras para describir ese lugar. Ésa era la razón por la que los niños no comprendían por qué esos monstros iban a ese barco por su propia cuenta. Pero su determinación era enorme. Los pocos recuerdos que algunos tenían sobre el exterior estaban plagados de monstros. Pero querían ver qué había más allá. Tal vez, lejos, mucho lejos en el exterior, haya un mundo para ellos. Salir de ese lugar sólo era el primer paso.
Él no se encontraba en el mejor estado, y no comprendía por qué. Sí, estaba cansado, al igual que sus amigos, pero ellos no sentían que cada paso les robaba un año de vida como él. Su estómago tampoco estaba muy alegre, y su cabeza casi explotaba. Todo eso fue lo que lo detuvo y lo hizo arrodillarse al suelo, tosiendo como loco. Sus acompañantes regresaron por él y, cuando se calmó, lo ayudaron a levantarse. Diecinueve sabía lo que le preguntarían y se adelantó.
-Antes de que lo pregunten: Sí, estoy bien-
Nueve se asombró a su rapidez, pero su amigo se veía a todo lo contrario a bien.
-¿Seguro que estás bien?- Preguntó ella, a lo que Diecinueve sólo asintió con la cabeza mientras seguía caminando. Los tres siguieron con el paso. Sin embargo, Diecinueve estaba seguro de una cosa: Si no se mantenía distraído con algo, se desmayaría en cualquier momento, y definitivamente no quería eso.
-Yo... echo de menos el refugio- soltó él, esperando que los demás le siguieran la conversación.
-Yo igual- Dijo Nueve- Era bastante cálido; Sonará extraño, pero echo de menos cuando dormíamos apretados-
-Ah, yo igual- Le contestó Quince- Se sentía bastante seguro-
-Más que eso, extraño a los chicos- Dijo Diecinueve, que parecía estarse olvidando del dolor- ¿Recuerdan cómo Trece contaba esas historias? Su cabeza estaba llena de ideas-
-Claro. ¿Y recuerdan cómo Diecisiete nos trataba esos golpes? ¿Qué clase de hechicería usaba ella?-
Diecinueve y Nueve se dieron una sonrisa incómoda, recordando que fue Diecisiete la primera en dejar a Quince con el monstro.
-¿Y qué opinan de Dieciséis?- Preguntó Diecinueve, y Nueve le contestó con una sonrisa y con:
-Aww, ella y Ocho son los más pequeños. ¿Cuántos años tienen? ¿Cuatro? ¿Cinco?-
-Pero definitivamente eran los más maduros del grupo; Es divertido, pero a la vez triste-
-Sí, tienes razón- Se apresuró Quince- Por cierto, ¿Me podrían decir qué sucedía con Veinte? ¿Le dábamos miedo o por qué era tan callado?-
-Sí- Dijo como respuesta Nueve- Entiendo que sea tímido, pero no que podría contener sus palabras por todo el tiempo que estuvimos con él-
Se quedaron callados un momento, hasta que Quince le preguntó a Nueve:
-Oye Nueve, siempre te he querido preguntar, ¿Qué te sucedió aquí?- Preguntó, mientras se tocaba el cuello.
-¿Esta maca?- Le cuestionó ella, refiriéndose a la mancha sin sentido de su pescuezo- La verdad no tengo idea de cuánto tiempo la he tenido-
Quince detuvo el paso.
-Hey, ¿Qué haces?- Le preguntó Diecinueve.
-Esperen aquí. Tengo que ir a orinar- Quince se dio la vuelta y comenzó a alejarse más de lo que Nueve esperaba.
-Oye, ¿Por qué vas tan lejos?- Preguntó ella.
-No puede hacer si lo están viendo- Le interrumpió Diecinueve, y Quince lo escuchó:
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Little Nightmares - Hunger
AventuraEl chico recordaba poco o nada sobre su pasado, pero eso allí no le servía. Las fauces; El lugar de donde nadie volvía, en donde pisar allí era pisar en el mismísimo infierno, donde él viviría sus pequeñas pesadillas. Esta historia tiene varias ref...
