LENA.
Martes.
Escucho a Maddie quejarse sobre el hermano de Hamilton, aparentemente las cosas con él no han estado muy bien.
—¡Es un idiota!—menciona como por quinta vez desde que comenzó esta conversación.
En realidad no estoy prestándole mucha atención, mi mente lo único en lo que piensa es en que Hamilton cancelo nuestros planes para quedarse después de clase en el salón de arte con su nueva amiga.
Me enoja. Brenda nos dio la tarde libre y quería aprovechar para pasar tiempo con él, pero decidió quedarse con esa chica.
—Lena, ¿Estas escuchándome?—pregunta Maddie devolviéndome a la realidad.
—Claro—asiento, pero lo único que escuche fue que el chico es un idiota.
Me lanza una mirada molesta, porque es obvio que mi mente no estaba en su conversación.
—¿Qué ocurre?
—Hamilton cancelo nuestros planes para esta tarde—digo molesta.
Una sonrisa se asoma por su rostro.
—Antes no lo soportabas—dice divertida.
Ruedo los ojos porque se lo que está pensando.
Odio tragarme mis palabras, soy demasiado orgullosa.
—Pues, ahora sí.
Ella ríe y me lanza una mirada victoriosa. Debe estar muy feliz por tener la razón una vez mas.
—¿Por qué te cancelo los planes?—pregunta curiosa.
—Se quedó en el salón de arte con su nueva amiga—hablo molesta.
Ella abre la boca con sorpresa y me señala.
—¡Estas celosa!—exclama.
—¡Claro que no!
—No puedes mentirme, soy tu mejor amiga—replica.
Nos miramos unos segundos en silencio, desafiándonos con la mirada. Ella tiene razón, no puedo mentirles. Me conoce mejor que a nadie en este mundo.
—Bien, estoy celosa—admito finalmente.
—¡Lo sabía!—ríe.
Vuelvo a rodar los ojos, lo hago seguido cuando hablo con ella.
—¿Te gusta Hamilton?
Su pregunta me pone nerviosa. No quiero responder, seria admitir lo que no quiero. Hamilton es mi amigo, volverá a Londres y no lo volveré a ver. No me puede gustar.
—Lena, ¿Estas sonrojada?—pregunta con incredulidad.
No le respondo, tomo una almohada y escondo mi rostro.
—Él no puede gustarme, Maddie—el sonido de mi voz es amortiguado por la almohada, pero aún son audibles mis palabras.
Me siento estúpida actuando como una niña berrinchuda.
—¿Por qué?
Saco mi rostro de la almohada para verla.
—Por muchas razones—digo obvia—. Primero, solo somos amigos y dudo que me vea de otra forma. Segundo, Él volverá a Londres.
—Esas no son muchas razones, son solo dos y me suenan más a excusas.
Bufo molesta y evito su mirada.
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El Otoño Perfecto
Teen FictionDesde que Lena tiene memoria sus otoños han sido invadidos por la mala suerte. Razón por la cual, con el pasar de los años se volvió una persona poco sociable que rara vez participa de los eventos escolares en otoño por el miedo a lo que podría pasa...
