Capítulo 29🍁

3.5K 237 176
                                        

LENA.

Viernes.

Lo de mi hermano casi no me dejo pegar un ojo anoche, solo podía estar al pendiente de mi celular por si mis padres llamaban. Por suerte la compañía de Piper ayudo un poco, ella se encargó de distraerme hablando de cualquier cosa.

En la mañana desayunamos juntas mientras esperamos por Hamilton. Afortunadamente ella preparo el desayuno, porque yo no me puedo ni acercar a esa cocina.

—Gracias por quedarte, Piper.

Levanta la mirada de su desayuno para sonreírme.

—No es nada, Lena.

—Me alegra que seas parte de la familia—la molesto un poco.

No réplica, solo ríe.

Unos toques en la puerta de mi casa suenan haciéndonos saber que Hamilton ya llegó.

—¡Pasa! —grito para que escuche.

No tarda ni un minuto en aparecer con una mirada de reproche sobre mí, a lo que decido responder con mi mejor mirada angelical.

—¿Cuántas veces debo decirte que es peligroso hacer eso? —me regaña sentándose en la mesa con nosotras.

—Era obvio que eras tú, no exageres.

—Podría ser un asesino.

—Pero no lo eres, ahora come algo —le digo pasándole un plato que le teníamos preparado.

No dice nada más, simplemente me hace caso y come.

El celular de Piper resuena entre el silencio que se había formado entre los tres haciéndonos verla. Ella lo revisa rápidamente y luego nos mira.

—Es tu hermano, dice que tus padres tuvieron que ir a la tienda.

—¿Por qué no me aviso a mí? —reclamo a pesar de que mi hermano claramente no está para escucharme—. Si mis padres no están acompañándolo, iré yo a quedarme con él.

—Creo que por esa razón no te aviso —comenta en voz baja Hamilton, pero lo escucho de manera clara.

Le envío una mala mirada que no logra ningún efecto en él, porque en respuesta rueda los ojos.

—No puedes faltar a la escuela —me dice él—. Además, si tu hermano no te aviso a ti, seguro es para no preocuparte.

Entre cierro los ojos mirándolo y él hace lo mismo desafiándome, dando inicio a una guerra de miradas.

—Puedo ir yo —nos interrumpe Piper.

Ambos la miramos de inmediato.

—No sé, Piper...

—Vamos, yo no tengo ningún problema en hacerlo —me interrumpe—. Me gustaría acompañarlo.

Suspiro y acepto asintiendo con la cabeza.

—Está bien, pero iré en la tarde.

Ella asiente con una sonrisa. Por supuesto que está encantada de pasar la mañana con mi hermano.

Terminamos rápido el desayuno y al terminar salimos de mi casa. Decidimos que primero vamos a dejar a Piper y luego con Hamilton seguiremos nuestro camino hacia la escuela.

—¿Cuánto tiempo crees que este Tanner en el hospital? —le pregunto a Piper.

Su mama trabaja en el hospital, debe de tener una idea.

—Depende de cómo salgan los estudios y si no sufrió más dolores en la noche —explica con un suspiro—. Pero lo más probable es que le den de alta hoy mismo.

El Otoño PerfectoHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora