Capítulo 31🍁

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(Dejó la canción que se menciona más adelante para disfrutar más el capítulo)

LENA.

Miércoles.

Estoy intentando no perder la paciencia y hacer algo de lo que después me arrepienta. Hace varios minutos veo desde lejos a Hamilton hablar con esa chica Penélope, que no me agrada para nada.

—Tus celos se notan desde lejos —escucho a Piper que llega y se sienta a mi lado.

—Está hablando con ella.

—Sí, lo veo.

—Ella no me agrada.

—¿Por qué no te agrada?

—Bueno...

Realmente no sé porque no me agrada, supongo que solo no me da buena espina.

—No tienes una razón.

Ruedo los ojos porque algo de verdad tienen sus palabras.

Piper me pasa una dona y no tardo ni un instante en darle una mordida brusca.

—La pobre dona no tiene la culpa de tus celos —comenta divertida causando que le dé una mala mirada.

Vuelvo a darle otro mordisco y noto el delicioso sabor a chocolate.

—Esto esta increíble —le digo—. ¿Son de la tienda de mis padres?

—Sí, lo son.

—¿Mi hermano volvió a levantarse temprano solo para traerte esto?

—Realmente te sorprende que Tanner sea detallista —ríe.

—Me sorprende que no esté siendo un idiota.

—Deja de ser tan mala con él, es un buen chico.

—Ser buen chico no quita que pueda comportarse como idiota —argumento.

—Pero aún no lo ha hecho, bueno, no desde que estamos oficialmente juntos.

—Llevan solo algunos días como novios, eso es obvio.

—¿Intentas que termine con él o algo?

—No, te suplico que no lo hagas —le pido con un poco de exageración—. No habría quien lo aguante.

Mi respuesta la hace reír.

—Mira quién habla.

—¿Estás diciendo que soy inaguantable?

—No, claro que no —dice con claro sarcasmo.

—Ten cuidado, necesitas puntos con la familia de tu novio.

—No los necesito, más bien tu hermano necesita puntos con mi madre, ella es más complicada de lo que tu familia podría ser.

—¿De verdad?

—Solo somos ella y yo. Es el soporte de la familia, así que tiende a preocuparse de que todo esté bien, de que yo esté bien.

—Lo entiendo.

—Pero no estoy preocupada sobre eso —dice como si tratara de recordárselo a si misma.

—¿Segura? Porque no suenas muy convencida.

—Lo estoy, todo estará bien.

Decido no decirle nada más, porque en este momento suena un poco como yo cuando estoy nerviosa por algo y no quisiera aumentar para nada sus nervios.

—Mira, ya se están despidiendo.

Sus palabras me hacen voltear hacia Hamilton que, efectivamente, se está despidiendo al fin de la chica.

El Otoño PerfectoHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora