Capítulo 25🍁

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LENA.

Miércoles.

Mis ánimos no son los mejores el día de hoy. Pase la noche completa intentando dormir y no pensar, pero fue difícil. Cada tanto terminaba soltando las lágrimas que quedaban por salir. Cuando por fin logre dormir ya era la madrugada y al despertarme mis ojeras eran horribles. Dormí tan mal que mi cuerpo duele.

Quería quedarme en casa y no hacer nada el día completo, pero mis padres me obligaron a levantarme. Justo hoy tenían que entrar más tarde a trabajar. Justo el día que peor me siento.

A pesar de mi pésimo humor, Piper está a mi lado tratando de animarme mientras caminamos hacia la escuela. Ella tuvo la amabilidad de ir por mí a casa para acompañarme.

—¿Pudiste dormir algo?—pregunta observando mi rostro.

Supongo que mis notorias ojeras son la razón para su pregunta.

—Un poco.

De repente una sonrisa se asoma por su rostro.

—¿Te parece si tomamos un desvío?—pregunta.

—¿Un desvío?—pregunto confundida.

Ella solo asiente y me toma de la mano para guiarme por las calles del pueblo.

No tengo idea de cuál es su plan, pero la sigo de todas formas.

Recorremos el pueblo durante algunos minutos hasta llegar al comienzo de un pequeño bosque. Volteo a verla insegura, pero me sonríe tranquilizándome. Entramos y caminamos entre los árboles.

—¿Qué es este lugar, Piper?—pregunto con curiosidad.

—Ya verás.

Llegamos hasta lo que parece el final de los árboles y un campo completamente otoñal se extiende frente a nosotras. Quedo maravillad al instante. Los colores naranjas se ven intensificados por el sol de la mañana que nos da directo a nosotras.

—Esto es hermoso—comento sin quitar mis ojos del lugar.

—Lo encontré cuando buscaba lugares para tomar fotos—me cuenta—. Ahora cierra tus ojos y permítete respirar con tranquilidad un momento.

Le hago caso y los cierro para dar una larga respiración que parece recargar un poco mis energías y subir mi ánimo.

Cuando los vuelvo a abrir la miro sonriéndole.

—Gracias, Piper—le digo—. Creo que necesitaba detenerme y respirar un momento.

—No es nada, también lo creí—me sonríe—. A veces lo único que necesitamos es detenernos y respirar con tranquilidad.

Tiene mucha razón. Puede que esto me ayude un poco más a sobrellevar el día.

🍁🍁🍁

Las primeras clases me dedico a sentarme lo más lejos que me es posible de Hamilton, ignorar los intentos de hablarme de Brenda y Diana e intentando prestar atención a mis clases para no pensar en toda la situación.

Resulta difícil, pero pongo todo mi esfuerzo en eso.

El timbre resuena en el salón de clases anunciando que la clase de química ya se terminó, lo que me hace respirar con tranquilidad, porque Brenda lleva las últimas dos horas buscando excusas para acercarse a mi puesto e intentar hacer que la escuche. Diana también hizo su esfuerzo al principio, pero se rindió luego de la tercera vez que prácticamente la mando a la mierda. Brenda no parece rendirse tan fácil como su amiga.

El Otoño PerfectoHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora